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Análisis: de la forma bonita a la fea manera de solucionar la crisis

Análisis: de la forma bonita a la fea manera de solucionar la crisis


A principios de 1998, cuando la candidatura de Irene Sáez se presentaba imbatible (60%), y la de Hugo Chávez mordía con dificultad el 10%, el ex gobernador ex senador del Táchira Valmore Acevedo Amaya expuso un análisis de esa coyuntura bastante peculiar.

Con la profundidad de análisis que le caracterizaba, si bien no convenció del todo en ese momento, por lo menos sembró la duda en el triunfalismo que mostraba la candidatura presidencial de la ex Miss Universo y alcaldesa de Chacao.

Luego de un resumen descriptivo del ambiente de crisis que se vivía en el país en ese momento, Acevedo Amaya señaló que las candidaturas de Sáez y Chávez eran las dos caras de la misma moneda. Y que esa moneda era la “moneda de la crisis”.

Luego pasó a abordar una visión psicosocial de la actitud del venezolano frente a la crisis y a las dos candidaturas presidenciales.

Explicó que siempre la mayor parte de la gente busca en primer momento la solución bonita a los problemas. Lo que representaba la opción de Irene Sáez.

En tanto, si esa solución bonita no funcionaba, se iría por la opción “a como de lugar”. Lo que representaba la candidatura de Hugo Chávez.

Valmore Acevedo tuvo razón. La historia electoral de 1998 la conocemos, y somos testigos tanto de lo sucedido desde entonces, como del ambiente de crisis de este año 2016.

De 1998 al 2016

Recordando la esencia del análisis, y teniendo presente el momento actual, se encuentra que siguen siendo aplicables los conceptos encontrados por Acevedo Amaya para interpretar el posible curso de acontecimientos que nos depara el futuro inmediato.

En esta ocasión las dos caras de la moneda no estarían personalizadas en dos candidaturas. En tanto la actitud que pudiera tomar la gente si pudiera estar representada por dos caminos distintos.

Frente a la profunda crisis en todos los órdenes que castiga al país, los venezolanos concurrieron a las elecciones parlamentarias del 2015 con el firme y claro propósito de producir un cambio de políticas en el país.

Esta sería la manera bonita que definía Acevedo Amaya en su análisis de 1998.

El cambio se produjo el 6 de diciembre del 2015. La oposición logró los dos tercios de los diputados sobre el pavimento de la crisis económica, social y política, y con la promesa de liberar a los presos políticos, traer a los exilados, otorgar bonos de alimentación a los pensionados y jubilados, devolver la autonomía al Banco Central de Venezuela, y producir los cambios legislativos necesario para la recuperación del país.

Frente a este resultado electoral, el gobierno de Nicolás Maduro respondió en el mismo diciembre con un secuestro de ANTV, la televisora de la Asamblea Nacional, la designación mayoritaria de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, y la reforma sumaria de importantes leyes. Todo esto haciendo uso de una mayoría parlamentaria rechazada por el electorado.

En el 2016, con la Asamblea Nacional en manos de los parlamentarios de la oposición, en vez de practicar la cohabitación, fórmula empleada en todos los países democráticos del mundo para hacer funcionar la labor del Estado, cuando el Ejecutivo está manos de una fuerza política y el parlamento está en manos de la oposición.

Para desconocer la voluntad de los venezolanos, el gobierno de Nicolás Maduro se ha empeñado en utilizar a la Sala Constitucional del TSJ para anular cada una de las leyes que ha aprobado la Asamblea Nacional.

Mientras esto ocurre, en la calle esos venezolanos que votaron por un cambio de las políticas públicas, son azotados por la escasez, la carestía, la inseguridad y el deterioro hasta la suspensión de los servicios públicos esenciales.

Sin embargo, y a pesar de estas penurias, los venezolanos han insistido en buscar otra vez una solución “bonita”, como es la solicitud de un referendo revocatorio del mandato presidencial de Nicolás Maduro.

Esta fórmula que los venezolanos han comprado, y que coloca en el instrumento del voto una solución, pone de relieve el espíritu democrático de los venezolanos. Es una forma civilizada, no violenta y de respeto para que la mayoría decida el destino del país.

En la manifestación de este espíritu democrático, más de 2 millones de venezolanos firmaron en poco menos de 3 días y sin aviso previo, la solicitud de la apertura del procedimiento revocatorio.

Ahora el gobierno, activa a sólo cuatro personas del Consejo Nacional Electoral (CNE), para sabotear la voluntad de estos 2 millones de venezolanos.

En este análisis del 2016, con el símil de las dos caras de la moneda, hemos hablado de la “manera bonita” de buscar una solución por a que los venezolanos se han pronunciado dos veces en menos de 5 meses.

¿Cuál será la fea manera de solucionar la crisis si el gobierno logra evitar la manera bonita?

Simplemente no se ve en este momento. Pero lo que sí se ve, es que será fea.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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