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Análisis: El hambre, escollo del gobierno para no realizar elecciones

Análisis: El hambre, escollo del gobierno para no realizar elecciones


Los venezolanos están acorralados por un triángulo mortal: la carestía, la inseguridad y la escasez. Por su parte el gobierno de Nicolás Maduro está entrampado al proseguir con un legado de políticas que le dejó su mentor, Hugo Chávez.

Estas políticas fueron las generadoras de esos tres grandes males. Maduro tuvo la oportunidad de revertirlas. Sin embargo, tomó la vía fácil de la inercia. La de seguir el impulso que traía el gobierno de Chávez. Sin darse cuenta que la velocidad disminuía en una subida de la crisis económica, destapada por la caída de los precios petroleros y la crisis “endógena” que el propio comandante había generado.

No sabemos si Maduro y su entorno no se dieron cuenta de lo que se les venía encima, por el dolor y el terror que le producía la inminente desaparición de Chávez, por la ceguera que producen los dogmas ideológicos, por la incapacidad manifiesta para gobernar, o por una mezcla de todas ellas.

En todo caso, el Socialismo del Siglo XXI había acabado con la capacidad productiva del país cuando Maduro fue puesto en la presidencia. El sector privado había perdido sus posibilidades de invertir. Los profesionales jóvenes emigraban a economía competitivas. Y ya no se satisfacía nacionalmente el consumo de ningún renglón de alimentos.

En ese estado de cosas, el heredero tomó el poder en el 2013 con los precios del petróleo a la baja. En momentos en que la tenaza de la economía real, empezaba a apretar la yugular del Socialismo del Siglo XXI.

De un lado la caída de la producción nacional, que exigía mayores importaciones. Del otro lado, una caída de los ingresos petroleros, que obligó a disminuir las importaciones.

La corrupción, la otra consecuencia de las políticas públicas de Chávez, había minado subterráneamente las posibilidades de recuperación económica de Venezuela. No se sabría la profundidad e importancia de sus efectos, hasta este año 2016.

Enquistados a todos los niveles, neutralizarían bajos pretextos pseudo ideológicos cualquier reforma, dando al traste con la sensatez y el equilibrio, inventando el issue de la “guerra económica” y la conspiración internacional.

Así aterrizamos en lo que todos esos problemas conllevan cuando se presentan juntos: HAMBRE. Una palabra de seis letras que no sorprendió a los expertos, aunque a pesar de las advertencias ha dejado nocaut a los venezolanos.

El hambre le interesa al gobierno en cuanto a la baja de popularidad que produce. Los encuestadores, tanto los afectos al gobierno como los que no lo son, que ya Maduro cruzó la barrera de los 80 puntos de impopularidad. Ni siquiera la hegemonía comunicacional del gobierno se ha atrevido a publicar cifras en contrario.

Las consecuencias de ese masivo rechazo han aterrorizado a los mandos del gobierno y del PSUV. Tienen prefecta conciencia de que cualquier elección que se realice, en cualquier nivel o punto geográfico de la nación, lo más probable es que sea ganada por la oposición.

Por ello hacen uso de todo lo que tienen a mano, las salas del TSJ y las cuatro rectoras del CNE, para evitar la realización de elecciones.

En este contexto todo ha sido cuadrado en el ente electoral para evitar en el 2016 el referendo revocatorio y las elecciones de gobernadores. Lo que ha sido declarado sin ambigüedades por los más altos dirigentes del PSUV: “este año no habrá elecciones”.

Más que una estrategia, es un muro de contención la no realización de elecciones que trata de construir el gobierno ante el terror que se avizora en el horizonte. Más que perder el poder, lo que aterra es el tener que rendir cuentas. Lo que inexorablemente llegará en algún momento.

Ese muro tiene un grave enemigo: el hambre. No es la oposición, ni la MUD, ni el imperio, es la acción demoledora del hambre la que impide su construcción.

Esta situación es lo que ha llevado al gobierno a trazar una estrategia de represión y persecución policial, militar y judicial. Más basada en sus temores, que en realidades.

Por ello podemos ver una lista de venezolanos encarcelados por protestar. En su mayoría venezolanos que nadie conocía, hasta que ONGs de derechos humanos han salido en su ayuda y dado a conocer sus nombres y fotografías.

El hambre es un enemigo que no puede ser individualizado. Es como la electricidad que no se puede ver, pero cuyos efectos pueden sentirse si se mete el dedo en un enchufe.

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El hambre la padecen todos por igual. Tanto los que no tienen trabajo, como los que trabajan para el gobierno, incluyendo aquellos que rodean al presidente en el Palacio de Miraflores, al general Padrino López en Fuerte Tiuna, a Tibisay Lucena en el CNE y a los magistrados en el TSJ.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

 

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