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Análisis: Entre los billetes de 500 y la ingobernabilidad

Análisis: Entre los billetes de 500 y la ingobernabilidad


La llegada de dos aviones de carga con los nuevos billetes de 500 bolívares, si bien es una respuesta para paliar la crisis de efectivo, no resuelve los problemas de fondo del país.

Los sucesos violentos que vienen generándose son la consecuencia social de los problemas económicos. Lo que a su vez ha escalado o agravado la grave crisis política.

Venezuela vive un estado de ingobernabilidad, que se ha puesto de manifiesto con las medidas económicas tomadas por el gobierno y que han significado el retiro del efectivo del bolsillo de las personas.

Este retiro ha provenido principalmente por tres vías distintas.  La primera es el aumento sostenido de los precios de bienes y servicios, llamado técnicamente “inflación”  y popularmente “costo de la  vida”.

La inflación es un ladrón silencioso que día a día mete la mano en el bolsillo y ahorros de las personas, logrando que se vaya reduciendo el poder adquisitivo.

Ante el aumento diario del costo de la vida, el gobierno ha optado por esconder las cifras. Para lo cual ha contado con la ayuda del Banco Central de Venezuela que debiendo publicar los índices inflacionarios, no las informa oportunamente.

Sin embargo, el país cuenta con CENDAS, una ONG adscrita a la Federación Venezolana de Maestros, que cada mes genera indicadores del incremento de la canasta alimentaria, y de la canasta familiar.

Este martes, CENDAS estimó que para noviembre de este año 2016 el costo de los alimentos que consume una familia venezolana aumentó 480% en un año. Es decir, los venezolanos gastan 5 veces más por comer lo que comían hace un año. Y eso siempre y cuando se logre conseguir los alimentos.

La segunda vía que ha retirado el dinero del bolsillo de las personas ha sido es la falta de oportunidades de trabajo. Lo que ha incrementado la cantidad de personas que deben dedicarse a la economía informal e, inclusive, a actividades delictivas.

La tercera vía han sido las medidas de restricción de retiro de efectivo de los depósitos bancarios, con lo que las personas no pueden disponer de su dinero. A lo que se sumó el  decreto de eliminación del billete de 100 bolívares y la orden de devolver al BCV todos los billetes de esta denominación en tan solo tres días, con la amenaza de perderlo si no se enteraba.

La emisión de billetes de 500 bolívares, es decir porqué de 500 y no de 2.000, confirman que la inflación es cercana al 500%. No hay duda económica de ello.

Un problema se resuelve atacando lo que lo origina y no tapando sus consecuencias y, mucho menos, adaptándose a ellas.

No hay ningún bien producido en Venezuela que resuelva más allá de una tercera parte de las necesidades de la población. Lo que implica que las dos terceras partes hay que importarlas.

Como estamos en una temporada de bajos ingresos petroleros, que generan más del 94% de los dólares que ingresan al país, no hay suficiente dinero para importar el déficit de todo lo que hace falta porque no se produce en el país. Lo que se ha traducido  a su vez en la escasez de bienes que padecen los venezolanos.

No solo los productos cuestan 5 veces más, sino que tampoco se consiguen en los estantes de los comercios. Lo que se llama escasez por desabastecimiento.

La gobernabilidad

Es complejo en tiempos de normalidad visualizar las relaciones que existen entre lo político, lo social y lo económico.

Lamentablemente, los venezolanos en estos tiempos somos testigos de lo perverso que puede ser esa relación en los momentos cuando esos tres factores entran en crisis.

Desde hace un año, cuando el gobierno salió derrotado en las elecciones parlamentarias, se ha negado a reconocer a la mayoría parlamentaria.

Para ello ha venido utilizando a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia para anular cada una de las decisiones tomadas por la Asamblea Nacional.

Esa invasión de competencias, evidencia un conflicto constitucional que no permite la colaboración entre los poderes.

Si bien las políticas económicas generan un estado generalizado de malestar, que ha provocado una grave crisis social, la respuesta para solucionar los problemas deben provenir en forma política. Lo que no estaría funcionando porque el gobierno es parte del problema y no de la solución. La crisis la generó sus políticas, y a la vez no permite que el país pueda influir en la búsqueda de soluciones y correctivos, al generar a su vez una crisis constitucional con el poder legislativo.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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