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Análisis: Las guerras de Maduro

Análisis: Las guerras de Maduro


Ha causado sorpresa en la población, que en momentos de una crisis de suministro de alimentos y medicinas, el gobierno haya respondido con el instructivo “Guaicaipuro 2016” con el fin de “garantizar la paz social y los derechos ciudadanos”.

En este sentido, el instructivo será para adiestrar a la Fuerza Armada en el uso “controlado, progresivo y diferenciado de la fuerza solo cuando exista el estado de necesidad, sea conveniente, oportuno y proporcional a la amenaza”.

El instructivo emitido por Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, ordena en consecuencia el entrenamiento especial de orden interno, para todos los soldados del Ejército, la Armada, la Aviación, la Guardia Nacional y la Milicia, así como los cadetes de las academias militares.

Este nuevo instructivo de Padrino López, complementaría la resolución 8.610 del 15 de enero del 2015, donde de una manera ambigua –en opinión de los expertos- se abrió la posibilidad que efectivos militares utilicen sus armas de fuego contra manifestantes. Para lo cual los efectivos quedan autorizados para disparar cuando “sientan” que sus vidas están en peligro

Acción contradictoria

Luego del fracaso del Plan Bolívar 2000 –que resultó en una corrupción generalizada- los efectivos militares volvieron a fracasar en los operativos de ventas de alimentos a cielo abierto.

Ahora, escarmentados por el fracaso como tenderos, les es asignada la tarea de reprimir a una población hambrienta, sedienta y falta de medicinas y electricidad.

Esta política que ha desplegado el gobierno de Nicolás Maduro, delinearía el fracaso en la tarea de garantizar la seguridad alimentaria de la Nación, la salud de los ciudadanos y el acceso a los servicios básicos.

En la práctica

Este domingo 17 de abril, los transeúntes de Puente Hierro no podían dar crédito a lo que observaban. En una plazoleta donde termina la avenida Páez, que viene desde El Paraíso, y el inicio de la avenida Roca Tarpeya, efectivos militares en traje de campaña portando fusiles de asalto, montaban trincheras con sacos de arena.

El emplazamiento de la trinchera, puede ser apreciado en la fotografía que acompaña esta nota. Hacia la derecha queda El Helicoide, y a la izquierda se va a El Paraíso.

Camino a El Paraíso, los puntos de control de la Guardia Nacional (GN) se multiplican, caracterizándose los alrededores del Comando de la GN por toldos estratégicamente desplegados en medio de todas las calles que la circundan.

Este despliegue, a todas luces desproporcionado, siembra de interrogantes la actual coyuntura de crisis del país. Aunque es coherente con las excusas que viene dando el presidente Maduro desde abril del 2013.

La guerra como excusa

Hace exactamente tres años, el 15 de abril del 2013 –cuatro días antes de juramentarse como presidente- Nicolás Maduro afirmó que había que “hacer ajustes para que no vuelva a suceder lo de ahorita, la guerra económica y el desabastecimiento”.

Esta afirmación se convertiría en un “cliché” de los discursos presidenciales. Mes a mes, a medida que el desabastecimiento fue abarcando, y los precios disparándose, “guerra económica” fue el término más empleado por Maduro para culpar a otros de los causantes de la crisis.

Para no hacer tedioso el recuento de las citas de la “guerra económica”, nos concentraremos solamente en los últimos meses.

En febrero del 2016 –cuando se mostró la cara de la hiperinflación y el desabastecimiento abarca dos tercios de los alimentos, el presidente Maduro Pdte. Maduro afirmó que la guerra económica pretende apoderarse de Venezuela y sus riquezas.

“Es una batalla entre ellos (la derecha), la antipatria que quiere recomponer la dominación imperial estadounidense y nosotros (los revolucionarios) que somos un pueblo en batalla, con las banderas de una Patria”, expresó.

En otra alocución, el primero de abril desde el autodenominado “Congreso de la Patria” en el Teatro Teresa Carreño, Maduro insistió en que la guerra económica y la caída de los precios del petróleo, son los causantes de la crisis nacional en todos los ámbitos en que se presentan.

Y más recientemente, este miércoles 13 de abril, Maduro volvió a denunciar la guerra económica, aunque con la variante de que es orquestada desde Washington.

“La conspiración golpista para derrocar el gobierno revolucionario y acabar con la patria venezolana está en marcha, hay una conspiración golpista dirigida desde Washington”, denunció desde el Poliedro durante la instalación de la plenaria nacional del Congreso de la Patria.

En la calle

La gente, común y corriente, preocupada en las colas por conseguir alimentos y medicinas, y ajena a las cadenas y a la hegemonía comunicacional del gobierno, se alimenta de las informaciones que recibe de las redes sociales en sus celulares.

El venezolano “de a pié”, conoce lo que no consigue, lo caro que está lo que consigue, y de los malandros que le roban lo poco que tienen. La guerra económica, y así lo señalan las encuestas, no es cuento que ellos se coman, por más que el gobierno ya lleve tres años repitiéndolo.

El cuándo, el cómo y el quién de la reacción de la gente ante la incompetencia del gobierno en garantizar la seguridad alimentaria, no la conocemos todavía como para que sea un hecho noticioso sobre el cual escribamos y reportemos a nuestros lectores. De momento, solo podemos abordar “las guerras de Maduro”.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

 

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