Visión Global

Análisis: Maduro más allá de la batalla de Villa Rosa

Análisis: Maduro más allá de la batalla de Villa Rosa


El episodio de Villa Rosa en la isla de Margarita, el viernes en la tarde, es un hito más en la historia de la vergüenza en Venezuela, cuando un presidente en ejercicio descendió a nivel de calle para enfrentarse a manifestantes.

La fotografía que acompaña esta nota, tomada en Villa Rosa al anochecer del viernes, contendría los elementos probatorios del análisis.

El presidente emerge en una imagen borrosa y desteñida, como si desapareciera. Agarrándose de un tubo para no caerse. En medio de la oscuridad y la soledad. Simulando una sonrisa, parece despedirse de un país que ya no le pertenece.

Richard Nixon, al helicóptero que lo trasladará de la Casa Blanca, tras presentar la renuncia.

Richard Nixon, al subir al helicóptero que lo trasladará de la Casa Blanca, tras presentar la renuncia.

Foto que recuerda aquella histórica imagen del ex presidente Richard Nixon luego de su dimisión, cuando se despide patéticamente desde la escalerilla de un helicóptero al salir de la Casa Blanca, para ir al ostracismo político.

En el caso de los sucesos de Villa Rosa, el aparato de hegemonía comunicación del gobierno, omitió posteriormente la cobertura de la agenda presidencial en Villa Rosa en la Agencia Venezolana de Noticias. Solo la incluyó en el portal del MINCI.

El sentido épico que le imprime el manual publicitario a todo lo que el presidente hace o dice o dicen que dice, obviamente no llamará a este suceso como la “la batalla de Villa Rosa”.

Fisura en la seguridad

Es la segunda ocasión, en el último año, en que el equipo de seguridad del presidente Nicolás Maduro muestra sus fisuras.

En noviembre del 2105, dos sobrinos políticos de Maduro fueron detenidos por la DEA en Haití, en conexión de una presunta operación de introducción de narcóticos en los Estados Unidos.

Resulta insólito, que el equipo de seguridad presidencial, no haya detectado posibles “problemas” en los afectos más cercanos del círculo íntimo del presidente.

Ahora, a menos de un año, no se detectó el posible ambiente hostil con el cual el presidente podía encontrarse en un acto público a cielo abierto, como en efecto se encontró.

En un país, más que polarizado, ánimos exaltados nunca faltan. Pero cuando en el país el presidente y el gobierno tienen una matriz de opinión adversa, que supera el 80%, más que un posible riesgo, es un hecho cierto.

La operación de inteligencia de la gira presidencial, no se percató de ello. Si es que en algún momento se realizó la tradicional pre-gira.

Eso expuso al presidente a grandes riesgos, que por fortuna, sobre produjo empujones, insultos y probablemente algunos contusos. Incluyendo, según circuló en la redes sociales, al mismo presidente. Un hecho que nunca debió producirse.

En una ocasión, oí de quien fuera jefe de seguridad presidencial, que el presidente mandaba en todo, menos en su seguridad.

Lo que tal vez, con el cambio de paradigmas que introdujo el fallecido ex presidente Hugo Chávez en la institucionalidad de la República, parece haber sido cambiado.

Esto se evidencia en que el presidente, ante la impasibilidad de sus escoltas, rompió el anillo de seguridad y se mezcló con gente que le reclamaba al presidente por su gestión. Ningún escolta lo contuvo.

Villa Rosa no es la única

Los sucesos de Villa Rosa se iniciaron a partir de un cacelorazo de los habitantes del sector, ante la presencia del presidente. Maduro entrega unas casas, lo que según los vecinos no era cierto. Esas viviendas, construidas por otras administraciones, habían sido simplemente pintadas o en el mejor de los casos, remodeladas sus fachadas.

Un hecho que molestó a los vecinos, porque constituía una “farsa”. Y que además no es la primera vez que se presenta.

En el sector Turumo de Petare, la maquinaria propagandística oficial trató de hacer lo mismo en una calle. Pintaron todas las falladas, y luego programaron la entrega de las casas por el presidente mismo, como si acabaran de ser construidas.

Cuando los organizadores del acto pidieron a los vecinos que estuvieran presentes, los vecinos que son trabajadores y que le descontarían el día si no asisten a sus labores, mostraron su disgusto. Lo cual fue aceptado, y se suspendió el acto propagandístico, que sería transmitido en cadena nacional de radio y televisión.

El antes y el después

El elemento trascendente de los sucesos de Villa Rosa es la actitud del presidente. El momento, que determinan el ante y el después, es la decisión de colocarse de “tú a tú” con los habitantes del sector.

De no haberse bajado de la majestad presidencial, el hecho hubiera engrosado la lista de rumores y chismes que todos los días nos comunican las redes sociales.

“Cacerolearon al presidente. Lo pitaron. Lo hicieron correr”, habrían sido el tipo de los comentarios, acompañados por algunas fotos y videos.

Picado de culebra

Es de imaginar, lo que es especulativo de nuestra parte, si el presidente Maduro se habría sentido después del hecho, como Carlos Andrés Pérez cuando fue irrespetado en la Plaza Altamira, luego del Caracazo y antes del 4 de febrero. Un hecho poco conocido, pero del cual seguramente Maduro tiene conocimiento.

Ese suceso ocurrió, cuando el presidente Pérez rompió el anillo de seguridad y se mezcló con la gente. Lo que, en opinión de algunos de su personal de seguridad, habría llevado a Pérez a no volver a ser el mismo.

Como se diría en venezolano, CAP quedó “picado de culebra”, al quedar expuesto a la realidad. Pasando de creer que era querido por todo el mundo, a descubrir que no querían; y, a desconfiar de todos, con las consecuencias de lo que esa percepción trae consigo.

La consecuencia política

Analizando los tuits, emails y comentarios en Facebook, el hecho significativo es la actitud presidencial. Todo lo que pasó a partir de esa decisión de bajar del olimpo, pasa a ser anecdótico a pesar de que pueda ser importante.

Evidencia entre otras cosas que la Toma de Caracas ha llevado al presidente al límite de los nervios. Y no era para menos. El rechazo de más del 80% de los venezolanos no da para otra cosa en el ánimo del presidente y de sus colaboradores más cercanos.

La historia señala, que es en momentos como estos, cuando se dan los saltos de talanqueras. Sobre lo que no se duda que esté ocurriendo.

En efecto, en los dos días previos a la Toma de Caracas los efectivos que paraban los autobuses que venían a la ciudad con los militantes pro-revocatorio -salvo algunas contadas excepciones- dejaban constancia que tenían que requisar “por órdenes superiores”, y que ellos “no estaban de acuerdo”. Llegando inclusive a preguntar ¿hasta cuándo nos vamos a calar a Maduro y a este gobierno?.

Si alguien tenía dudas sobre la impopularidad de Nicolás Maduro, a estas horas ya debe estar pensando qué es lo viene, quién será el sucesor y, como preguntaban los efectivos militares y policiales que bloqueaban las carreteras, ¿hasta cuándo?

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/ermartinezd

Atras
Visión Global

2013 © Visión Global. Todos los derechos reservados. Contacto: visionglobal.info@gmail.com - visionglobal.ventas@gmail.com - Teléfono: 0212 4186529