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Análisis: Oposición y gobierno cabeza a cabeza a varios cuerpos detrás de la gente

Análisis: Oposición y gobierno cabeza a cabeza a varios cuerpos detrás de la gente


Este martes la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunció finalmente su “Hoja de Ruta 2016”, con la intención de buscar un mecanismo constitucional que cambie al Poder Ejecutivo nacional, como fue prometido en la pasada contienda electoral.

Desde el 6 de diciembre pasado, cuando los electores venezolanos acudieron a las urnas, han pasado 90 días. Estamos a días escasos de alcanzar los 100 primeros días, considerado el tiempo de la “luna de miel” que los electores conceden a quien gana unas elecciones.

En todo este período, y reconociendo que el primer mes fue de celebraciones y análisis –por cuanto la nueva mayoría asumió el control de la Asamblea Nacional el 5 de enero- ha sido aprobado únicamente la reforma de la Ley del Banco Central de Venezuela. Lo que honra la promesa electoral de José Guerra, uno de los diputados que resultara elegido.

En los últimos días del mes de diciembre, y en acciones póstumas de los diputados salientes, la Asamblea tomó decisiones que pusieron en duda la autonomía de la nueva mayoría.

Entre ellas destacan el despojo de ANTV, televisora del poder legislativo, así como el nombramiento de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, y la designación de una cuestionada juez penal como Defensora de presos.

Estas acciones no debían habernos sorprendido, puesto que se repetía la estrategia seguida por el gobierno cuando Antonio Ledezma ganara por primera vez la Alcaldía Metropolitana. En esa ocasión, el gobierno despojó de importantes funciones al alcalde metropolitano.

Como en la propaganda de una conocida tarjeta de crédito, “para todo los demás”, el gobierno hizo uso en ese entonces de la Sala Constitucional del TSJ, como lo hizo a partir de enero del 2016.

Adicionalmente, el gobierno ha recurrido a los manejos presupuestario para esquilmar los aportes del Situado Constitucional, subestimando los ingresos para luego reservarse vía crédito adicional el resto del ingreso. Esto sin realizar los aportes a estados y municipios.

Meses antes de las elecciones, conocidos constitucionalistas advirtieron a los dirigentes de la oposición, que si ganaban las elecciones, el gobierno haría uso de la Sala Constitucional para neutralizar a la Asamblea Nacional. Lo que lamentablemente ha venido ocurriendo.

Por alguna circunstancia que se desconoce, la nueva mayoría ha hecho caso omiso de las recomendaciones de estos constitucionalistas.

Ante la pregunta de por qué pasa esto, distinguidos representantes de los partidos de oposición en el parlamento, señalan “que estamos haciendo lo correcto”.

Tomando en cuenta la velocidad que está tomando la crisis en la calle, el venezolano ve con preocupación que estamos en presencia de tres velocidades distintas.

La crisis en la calle se está acelerando, alcanzando una velocidad que parece solo ser superada en algunos momentos por la huida hacia adelante del gobierno, en su afán de ganar tiempo.

En tanto, la Asamblea se toma su tiempo para tomar decisiones como si no percibiera el apremio de millones de venezolanos, acorralados por la falta de alimentos, la abultada inflación, la delincuencia y el deterioro de los servicios públicos.

Para la mayoría absoluta de los venezolanos, la solución de los problemas pasa por la salida de Nicolás Maduro y su gobierno. Lo que habría quedado demostrado en lo que va de año, con la insistencia de Maduro en mantener políticas, modelos y funcionarios, ampliamente rechazados y repudiados por la población venezolana.

Así votaron los venezolanos en diciembre. Quieren una solución. Aunque esto plantea la discusión de qué quisieron los venezolanos cuando asistieron a las urnas, frente a qué quisieron los candidatos.

En todo claro, estudios de opinión y analistas coinciden, en que para una alta proporción de los electores, la motivación a la hora de votar fue más contra el gobierno, que a favor del diputado que salía electo.

Frente al tema de “la salida”, la alianza opositora, dio a conocer su hoja de ruta este martes, centrada en tres puntos: Lograr la renuncia de Nicolás Maduro de la Presidencia de la República; aprobar una Enmienda Constitucional; e, iniciar el proceso para el Referendo Revocatorio.

Acciones para las cuales la MUD convoca a “una amplia movilización popular nacional que debe caracterizarse por su carácter pacífico y su contundente determinación democrática”.

Sin embargo, quedan fuera de la programación de la oposición –por lo menos por ahora- una serie de posibilidades que diversas personalidades han propuesto.

Entre ellas, la discusión de la nacionalidad de Nicolás de Maduro, para lo cual han sugerido se le exija la presentación de su partida de nacimiento; la destitución de los magistrados que no cumplen con los requisitos mínimos para ser magistrados; así como la violación sistemática de preceptos constitucionales, que acarrean la destitución.

Tal vez las vías más expeditas para la anulación de la designación de un alto funcionario –de presidente hacia abajo- es cuando se está en presencia de “vicios de nulidad de origen”.

En estos casos, y según los constitucionalistas, bastaría con solo la votación de la mayoría más uno de los diputados para “anular” la designación o elección de aquellos funcionarios que no reúnen los requisitos exigidos por la Constitución y las leyes.

Entre tanto, la calle sigue corriendo más rápido que la jerarquía política, sea del gobierno que no satisface las necesidades de la población, o del parlamento, que va muy lento en su promesa de proporcionar una “salida”. Gobierno y oposición van cabeza a cabeza, mientras la gente les lleva varias cabezas de ventaja. Tal cual ilustra la gráfica que acompaña a este análisis.

Eduardo Martínez/VisionGlobal/@ermartinezd

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