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Análisis: Trump revivió el poder de la mayoría blanca y protestante

Análisis: Trump revivió el poder de la mayoría blanca y protestante


Contra todo pronóstico, sorprendentemente Donald Trump obtuvo la victoria en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

En las vísperas del día electoral, prácticamente ninguna encuestadora le daba Trump más de un 20% de probabilidades de ganar.

Divididos los estados en republicanos, demócratas y estados “swing” –por la incertidumbre del resultado- el éxito del candidato republicado se centró en voltear, aunque por poco margen, algunos importantes estados marcados como “demócratas”.

En esta ocasión ganó Trump tanto en votos populares como en delegados electos. Sin embargo, es pequeña la diferencia en voto popular, menos de 40 mil votos los separa en cerca de 80 millones de electores que sufragaron.

Las encuestas

Es indudable que en estos momentos el primer cuestionamiento de los analistas no es para la estrategia de Hillary Clinton, la candidata perdedora. Eso vendrá en un segundo tiempo.

El gran cuestionamiento que arroja el resultado es el fracaso de las encuestadoras en percibir lo que este martes iba a ser el comportamiento del electorado estadounidense.

No se avecinan buenos tiempos para los negocios de las grandes encuestadoras. La gran industria de productos de venta masiva, que utilizan las encuestas como herramientas para la producción y el mercadeo, probablemente reconsiderarán el uso de las encuestadoras. Esa sería la consecuencia inmediata.

El pie en la puerta

Desde mediados del 2015, cuando anunciara su aspiración a competir por la nominación republicana, el empresario y showman irrumpió la escena política rompiendo los moldes del decoro de la política.

La puesta de esta triquiñuela, para meter el pie en la puerta de la competencia por la Casa Blanca, asoma una primera interrogante sobre lo que se será la presidencia de Trump. ¿Cumplirá con todas sus amenazas?.

El empresario como candidato dijo, entre otras cosas, que va a construir un muro que separe a los EEUU de su vecino México, y que este país deberá pagarlo; que deportará los 12 millones de indocumentados que viven en el país; que denunciará los acuerdos comerciales con México y Canadá, el área del Pacífico y la Unión Europea; que acabará con el sistema de seguros de Obamacare; y que otros países deberán pagar por la incursión de las fuerzas armadas en el resto del mundo.

Habrá que esperar que Trump tome juramento en enero, para ver si es un político confiable que cumple lo que promete. Si lo hace, probablemente los Estados Unidos estará sometido a mayores problemas de los que ya tiene, al regresar a las viejas políticas de aislamiento de la primera mitad del Siglo XX.

Estas desafiantes declaraciones y posiciones que caracterizaron su campaña, le puso en la vía de ser nominado y de mantener la atención de los medios de comunicación, entre ellos las redes sociales.

Estrategia de dividir en dos

La conformación de la campaña de Donald Trump estuvo centrada en dividir al electorado estadounidense en dos. Lo cual no es nada nuevo considerando que es un país altamente polarizado entre los demócratas y los republicanos.

El aporte a la política en este caso fue la división no ortodoxa. Hasta el momento las estrategias de los anteriores candidatos presidenciales de ambos partidos, había sido captar el apoyo de las minorías. Si la votación era cerrada, esas minoría podían inclinar la balanza.

En esta ocasión, Trump polariza entre los americanos blancos y protestantes, y los demás. Saco en el que metió a los negros y los latinos.

Estas estrategia de raíz racial brindó sus frutos. Siendo los blancos-protestantes mayoría absoluta en los EEUU, lo que necesitó fue un poco de votos de esas minorías.

Su contrincante, por el contrario, en el transcurso de la campaña demostró una gran aceptación entre las minoría, que al final, demostró a su vez que eran “una minoría”.

El discurso, dirigido a la población mayoritaria, reflejó lo que el americano promedio, trabajador y de clase media –sea blanco, negro o latino- sufre y padece.

La revisión preliminar de los resultados permite visualizar que en Trump gana en los condados predominantemente blancos, y electoralmente significativos.

Pero los resultados electorales, de sociedades donde hay mezcla de razas, mezcla de intereses y mezcla de problemas, el triunfo lo otorga también una mezcla de factores, que en el tiempo se irán descubriendo. No es un solo factor el que incide en una elección. Todo suma.

En todo caso, se evidencia en esta elección que para ganar no se necesitan latinos y afroamericanos. Solo compensar su influencia electoral.

El fenómeno comunicacional

Donald Trump hizo uso a su favor del fenómeno comunicacional. Rescató el viejo dicho que reza: “Que hablen bien o mal, pero que hablen de mi”.

Toda la gran prensa, radial, televisiva o escrita, apostó públicamente a favor de Hillary Clinton. Lo que trajo a titulares, las pantallas y al audio radial, las palabras disonantes, la imagen desafiante, y la voz urticante de Trump.

Un detalle de esa estrategia comunicacional, es que Trump nunca sonrió en la campaña. Solo cuando no podía contenerse por algún desafuero que cometía.

Eso es un factor coherente para un candidato que repite una y otra vez que nada funciona, que todos son unos corruptos y que hay que recuperar de la ruina a los EEUU. Solo un cretino sonreiría.

Otro detalle, que todavía no se descifra con precisión, el impacto de las redes sociales. Se sabe que tienen impacto, pero luego que lo tienen.

Pareciera, habrá que estudiar, de qué manera Trump utilizó las redes para darse a conocer; tanto por la vía positiva hacia él, como por la vía negativa y despectiva que lo caricaturizaba.

En todo caso, para un novato en la política, el principal problema de Trump era darse a conocer. Se le conocía por el reality show televisivo, y por los hoteles y edificios lujosos que llevan su apellido.

Los venezolanos

Para los venezolanos, el triunfo de Donald Trump puede ser riesgoso. No para los que viven en Venezuela. Sino para los que son inmigrantes en los EEUU.

Lo que ha dicho hasta ahora el presidente electo, es que deportará a los que no tiene sus papeles en regla. Situación en la que están miles de venezolanos. Además, habrá que ver cuál será su política migratoria, y su polítcia para los asilos.

En cuanto a la posición que adoptará su administración, con respecto al gobierno de Nicolás Maduro, habrá que esperar a quién designará como secretario de Estado. Si es un político republicano de trayectoria institucional, no debería haber grandes cambios.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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