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Arranca campaña para definir el futuro del socialismo en Ecuador

Arranca campaña para definir el futuro del socialismo en Ecuador


La campaña para el balotaje que el 2 de abril definirá el futuro del socialismo en Ecuador arrancó este viernes con el candidato oficialista y el opositor centrados en seducir al 33% del electorado que votó por otras opciones en primera vuelta.

Considerados los más reñidos de la historia reciente del país y marcados por la delicada situación económica y las acusaciones de corrupción, estos comicios para elegir al sucesor del omnipresente Rafael Correa podrían suponer un espaldarazo al avance del conservadurismo en América Latina y dejan en el aire el futuro de Julian Assange, asilado en la embajada ecuatoriana en Londres desde 2012.

Lenín Moreno, el exvicepresidente de Correa que con un 39,36% se quedó a pocas décimas de ganar en primera vuelta, encabezó varios actos en Quito, entre ellos un almuerzo popular en un mercado y un encuentro con personas con discapacidad como él, que sufre una paraplejia consecuencia de un disparo en un asalto en 1998.

“Vamos a derrotar a la oligarquía en las urnas. La única forma de salvar al Ecuador es con los votos de los pobres”, escribió en Twitter este abanderado de las causas sociales, que con su estilo conciliador deberá reconquistar a los descontentos del correísmo, sobre todo de las clases medias.

Guillermo Lasso, un rico exbanquero surgido de la clase media que en el primer turno logró 28,09% de los sufragios gracias a su propuesta de crear un millón de empleos en cuatro años y reducir impuestos para estimular la economía, arremetió “contra la dictadura de Alianza País” (el movimiento oficialista) y contra los “funcionarios corruptos” que recibieron sobornos de Odebrecht, en un multitudinario acto al norte de la capital.

“Vamos todos juntos por el cambio, es el momento de la historia para recuperar la democracia, la libertad en el Ecuador”, dijo subido en una tarima este hombre hecho a sí mismo, que acusa a Correa de haber derrochado la mayor bonanza petrolera de la historia del país, de controlar los poderes y limitar la libertad de expresión.

En la primera vuelta del 19 de febrero, no exenta de denuncias de fraude en el conteo de votos por parte de ambas partes, el correísmo obtuvo la mayoría absoluta pero perdió la mayoría del Parlamento, por lo que una eventual victoria de Lasso podría comprometer la gobernabilidad del país.

– Juego de apoyos –

Los sondeos aparecidos hasta ahora son un reflejo de la polarización que vive el país tras diez años de correísmo y no dibujan un panorama claro sobre quién tiene más posibilidades de superar el 50% de los votos válidos.

En una reciente encuesta del Centro de Investigación Social (CIS), divulgada por la agencia estatal Andes, Moreno capta un 59% de la intención de voto contra 41% de Lasso.

Pero un sondeo de Cedatos -considerada de oposición por el gobierno- da como posible ganador a Lasso con 52,1% frente a 47,9% del aspirante oficialista.

Serán, pues, tres semanas de durísima campaña, en la que los candidatos buscarán arrastrar a los votantes de los otros seis partidos opositores -de todas las tendencias políticas- en un país en el que el voto nunca ha sido fácilmente endosable.

El exbanquero Lasso, señalado por el gobierno de ser uno de los tantos responsables de la crisis bancaria de 1999 que derivó en la dolarización de la economía y la migración de cientos de miles de ecuatorianos, tiene el apoyo del tercer y cuarto más votados en primera vuelta: la exdiputada de derecha Cynthia Viteri (con el 16,31% de los sufragios) y el exalcalde centroizquierdista de Quito Paco Moncayo (6,72%).

“Lasso buscará aparentar la reconciliación nacional y tratará de convencer sobre la necesidad de detener al correísmo a cualquier precio. Hasta el momento su discurso tiene como ejes la democracia y libertad, la denuncia de la corrupción y presentarse como el garante de la creación de empleo y de un manejo económico eficiente”, explica a la AFP el politólogo Gustavo Ayala.Moreno, por su parte, cuenta con un amplio y sólido voto duro, la poderosa maquinaria estatal del correísmo, el arrastre de la figura del presidente saliente -que modernizó el país gracias en parte a los ingentes recursos petroleros- y el apoyo del excandidato de centroizquierda Iván Espinel (3,18%).

Loa indígenas, antes mayoritariamente afines al correísmo, ahora están divididos entre los dos candidatos.”Moreno resalta su imagen más social. Su discurso está moviéndose hacia propuestas más concretas de políticas públicas, de estabilidad política y bienestar general, dirigiéndose a sectores de menores recursos y concentrándose en ganar votos especialmente en la costa ecuatoriana”, agrega Ayala.

AFP

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