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“Atodas las mujeres”, por Richard Casanova

“Atodas las mujeres”, por Richard Casanova


Richard Casanova (*)

Para tener una idea del cinismo que esconde la supuesta “lucha revolucionaria” por el respeto y participación de la mujer, bastará con recordar la desgarradora historia de la jueza María de Lourdes Afiuni, torturada y ultrajada por los esbirros del régimen siguiendo instrucciones directas del TteCnel Chávez Frías, el mismo que humilló una vez a su propia esposa diciéndole en cadena nacional: “Esta noche te doy lo tuyo” y que -según su ex escolta Leamsi Salazar- cada vez que se le alborotaban los apetitos sexuales, sin importar la hora decía: “vayan y me traen a fulanita…”

Las esposas, madres y hermanas de los presos políticos han sido víctimas de otra forma de tortura, algunas durante largos años como Bony de Simonovis o Yajaira de Forero.  Otras, como Lilian Tintori de López o Mónica Radonski de Capriles, lo han sido por períodos cortos que parecen una eternidad.  La tortura sicológica ha sido brutal contra las madres de miles de estudiantes que han sido perseguidos, agredidos, encarcelados y vejados.  En general, las mujeres venezolanas han sido víctimas de la violencia de un régimen indolente que -por si fuera poco- se burla de ellas con esta retórica feminista.  Nada se logra asignando a las mujeres el 40% de puestos en las planchas del parlamento, si no resolvemos el problema de fondo. El machismo y la exclusión es un problema cultural que supone reconocimiento y respeto a la condición humana, y exige valorar el rol trascendente de la mujer en la sociedad actual.  ¿O hablamos de colocar en la Fiscalía, el TSJ o la AN a personas que -por su condición de mujer- sirvan de amparo a las atrocidades?  La preservación de esos espacios depende de su absoluta sumisión a los “machos” violadores de DDHH que le ordenan insultar, agredir a sus congéneres y actuar como si no tuvieran familia.  Desde la óptica revolucionaria, la llamada “paridad de género” servirá para golpear a María Corina Machado y promover su ilegal destitución, jamás para defenderla como lo hubiese hecho con seguridad Argelia Laya, Paulina Gamus o cualquiera de las mujeres del viejo Congreso de la República.

En definitiva, hoy la mujer no está en minusvalía, ni necesita de la benevolencia del militarismo para acceder al poder, mucho menos de la asignación a dedo de una cuota; algo que más bien subestima sus infinitas capacidades.   La MUD cumplirá sin problema la norma impuesta por el CNE pero la paridad de género no puede ser un recurso electoral, ni superar las exclusiones o discriminaciones es un asunto normativo. Lo que necesitamos para construir una sociedad con equidad y justicia, es un régimen que impulse un cambio cultural y sancione los abusos contra la mujer, además de garantizar sus derechos y la igualdad de oportunidades.  Con este gobierno tal aspiración es imposible y en este sentido, la demagogia oficialista brinda una excelente oportunidad a las fuerzas democráticas -como auténtica alternativa de cambio- para abordar el tema con la seriedad que merece y brindar a las mujeres el respeto que se han ganado.  A todas, nuestra admiración de siempre…

Twitter: @richcasanova

(*) Dirigente progresista / Vicepresidente ANR del Colegio de Ingenieros de Vzla.

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