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Aumentos del salario mínimo y del bono de alimentación también ponen en jaque a las universidades

Aumentos del salario mínimo y del bono de alimentación también ponen en jaque a las universidades


Son muchos los sacrificios que imponen los constantes incrementos salariales y del bono de alimentación, en el funcionamiento de las universidades privadas del país, para que éstas puedan seguir funcionando sin perder la calidad de los programas que imparten en cada carrera.

Pedro Augusto Beauperthuy, rector de la Universidad de Margarita (Unimar), explicó que mantienen una enorme preocupación, debido a que esas casas de estudios superiores no reciben ningún subsidio y todos sus ingresos provienen de las matriculas y mensualidades que pagan los estudiantes.

Indicó que esos ingresos deben invertirlos concienzudamente para poder cubrir las necesidades no solamente de personal, sino también de la planta física, sobre lo cual expresó que actualmente tienen muchas limitaciones para poder realizar ampliaciones, debido a los altos costos de los insumos y materiales de construcción.

Beauperthuy indicó que deben ir haciendo ajustes en los costos de matrículas y mensualidades, en la medida que el equilibrio les permite y no en las proporciones que verdaderamente deberían, no sólo por los controles de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) y del Ministerio de Educación Universitaria, sino porque es evidente que siendo así, habría muchas familias o estudiantes que no podrían pagarlos.

Toda esa situación produce un déficit en el manejo administrativo y financiero de las universidades privadas, aderezado con los constantes aumentos de sueldos y de bonos de alimentación que deben cumplir. “Es muy duro el impacto que sufren las universidades privadas por los constantes aumentos salariales y de bonos de alimentación”, persistió Beauperthuy.

Recalcó que cumplen con esos aumentos, pero no sólo el del salario mínimo, sino también el del personal administrativo, directivo y docente, en la medida de las necesidades de cada uno de ellos.

“Son sueldos que no alcanzan, pero eso golpea muy duro las finanzas de ésta y el resto de las universidades privadas del país, pues hay limitaciones para el aumento de las matrículas”, reiteró.

Avanza la deserción

El rector de la Unimar reveló que por primera vez sienten una mínima deserción de alumnos de esa casa de estudios universitarios, tal como sucedió en el trimestre que comenzó en diciembre; pero indicó que hay otras universidades que han tenido una alta deserción o, en el mejor de los casos, los alumnos han reducido la inscripción de unidades de créditos por no tener cómo costearlas.

Beaperthuy subrayó que es una situación bastante dramática hacia el futuro de la universidad privada, ya que en la actualidad no logra equilibrar los ingresos con los gastos desmesurados por los altos índices inflacionarios en el mantenimiento, costos de los servicios, materiales y suministros que utilizan para poder funcionar.

Destacó que lo que más tratan de cuidar en las universidades privadas es la preservación de la calidad educativa, ajustando en lo posible los sueldos de los profesores para mantenerlos en la institución.

Además, hacen grandes esfuerzos por procurar los programas con la calidad requerida, así como por equipar adecuadamente los laboratorios y demás espacios pedagógicos de esos centros de estudios superiores.

No obstante, admite que cada día se hace más difícil mantenerse funcionando, ya que la situación económica afecta la investigación, al igual que los programas de desarrollo de extensión universitaria y otros proyectos.

“La crisis nos ha convertido en analizadores de números a diario para poder saber qué suprimir. En Unimar redujimos la publicidad que manteníamos en algunas emisoras de radio para reducir costos”, detalló el rector de la Unimar.

Filcar supera las expectativas

Pedro Augusto Beaperthuy, rector de la Universidad de Margarita (Unimar), confirmó que la tercera edición de la Feria Internacional del Libro del Caribe (Filcar), que inicia el 11 de marzo próximo, ha superado las expectativas a pesar de las dificultades económicas que enfrenta el país.

Indicó que han confirmado la participación de muchas más editoriales que las que formaron parte en las ediciones anteriores, las cuales ya se acercan a las 40 en total.
Aspiran que esta edición también supere el número de visitantes que el año pasado, cuando excedieron las 25.000 personas.

Beaperthuy destacó que la Unimar asumió ese compromiso porque les pareció que era una gran necesidad para la región insular, donde no había eventos de ese tipo.

“Es una actividad cultural, pero sobre todo una promoción para la lectura, tan importante en estos momentos para los venezolanos”, apuntó.

Agregó que esa actividad literaria ha tenido una respuesta sorprendente no solo por parte de los habitantes insulares, sino también de la gente de los estados vecinos y de otras regiones del país. La Filcar es apoyada por empresarios, entidades bancarias y las editoriales que cada año lo hacen con mayor fuerza, lo que el rector de la Unimar agradeció enormemente.

Dexcy Guédez/El Sol de Margarita con edición de Visión Global

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