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Aveledo: La Unasur debe cuidarse de la parcialización

Aveledo: La Unasur debe cuidarse de la parcialización


El pasado 6 de marzo Ramón Guillermo Aveledo estaba en Madrid.  Dirigía allí un taller sobre la experiencia de la Unidad en Casa de América, por eso el coordinador de Relaciones Internacionales de la Mesa de la Unidad Democrática no estuvo en la polémica reunión en la Nunciatura con la Unasur.

El día anterior había recibido desde Ginebra una llamada de la canciller de Colombia, María Ángela Holguín, alertándole que vendría a Venezuela a reunirse con la oposición, lo que él informó de inmediato a la Secretaría Ejecutiva a cargo de Jesús Torrealba.

Cuidadoso siempre al declarar, esta vez Aveledo extremó su costumbre al hacer la valoración desde la Unidad Democrática del posible escenario de diálogo con el Gobierno, así como sobre la reunión que Unasur sostuvo en Quito el pasado 14 de marzo, temas a los que, dijo, prefería circunscribir sus reflexiones.

–La OEA acaba de renovarse. ¿Qué puede esperar Venezuela del secretario general Luis Almagro?

–Llega con un amplísimo respaldo, él es un diplomático profesional y viene de ser el canciller del presidente José Mujica y tuvo posiciones interesantes sobre los cambios que en la OEA deben haber. Cabe esperar de él una secretaría activa, diligente. Venezuela ha sido un tema constante en la CIDH, pero dada nuestra situación tarde o temprano será un tema en el Consejo y en la Asamblea General de la OEA. Todas las cosas que aparecen aquí comprometidas están vinculadas con la carta de la OEA, con la Convención Americana de DDHH y con la Carta Democrática Interamericana. Es insostenible que la OEA permanezca en esta situación de indiferencia en relación a nuestro país.

–Insulza justificaba su actitud en que la OEA es una organización de gobiernos. Esta semana en un cable citaban a un funcionario no identificado del entorno del Almagro que afirmaba que éste tenía “sus propias ideas para Venezuela”. ¿Se imagina cuáles serían?

–No, pero ya parece interesante que pueda individualizar nuestra situación. Al ser elegido Almagro dijo que la OEA tenía que cambiar, entonces cabe esperar una actitud activa. Las etapas nuevas yo siempre las abordo con esperanza, sabiendo que en el problema nuestro los protagonistas somos los venezolanos pero el apoyo de la comunidad internacional siempre es útil. Un sistema internacional fuerte es lo que protege a los débiles y controla a los poderosos. Ha habido pronunciamientos en la CIDH, decisiones de la Corte IDH, pero no se siente que la organización de la OEA haga lo suficiente para que haya cambios en la política del Gobierno venezolano. La OEA es la misma pero su nuevo secretario general ha llegado con promesas de cambio. Yo le concedo el beneficio de la duda.

–Hablemos de Unasur y su pleno en Quito. Una versión extraoficial publicada por el Diario ABC decía que Unasur pidió verificar, junto con la Cruz Roja, el estado de los presos políticos y que el Gobierno de Maduro se negó.

–Vi la nota de ABC. Con relación a la intervención de la Cruz Roja ya había habido un planteamiento en la carta de los exministros del Perú (23/02/2015) encabezada por Javier Pérez de Cuellar, exsecretario general de la ONU. Unasur no ha desmentido la versión de ABC. Si Unasur quiere ser útil para lograr la paz, la democracia en Venezuela, debe interesarse en la situación de los detenidos y no había motivo para que el Gobierno se negara a eso. Eso es lo que complica las cosas, ojalá lo comprendan.

–En ese trance se produjo la muerte de Rodolfo González en el Sebin.

–Han anunciado investigaciones, pero la gente a eso le presta muy poca atención por la escasa confiabilidad de nuestras instituciones. Comento esto porque hubo dos declaraciones de Unasur en Quito: una sobre la Orden Ejecutiva de EE.UU. y otra sobre la situación de Venezuela. En la segunda se ve la intención de Unasur de apoyar un diálogo político y apoyar  la celebración de las elecciones parlamentarias. Entonces, si Unasur tiene ese interés reiterado creo que haría bien cuidando sus pasos. Tiene que cuidarse de la imagen de parcialización para que pueda ser vista con confianza por todos los venezolanos, sino no va a servir. La utilidad que Unasur pueda tener para la democracia en Venezuela está estrechamente ligada a la legitimidad con la cual proceda y a su apego a su tratado constitutivo: al respeto a la democracia, el orden constitucional y la plena vigencia de los DDHH.

–El papel de Ernesto Samper ha generado molestias en la oposición ¿De dónde salió la mediación del secretario general de  Unasur?

–Recordemos: cuando con motivo de la visita de los cancilleres de Unasur en 2014 el Gobierno y nosotros acordamos iniciar un diálogo que se interrumpió por las razones conocidas. Entonces acordamos que como tercero de buena fe, para que sirviera de testigo, facilitador, y de ser necesario, mediador en ese diálogo, habría una comisión integrada por cuatro personas: los cancilleres de Brasil, Colombia y Ecuador y el Nuncio de su Santidad. Después Unasur convirtió a esos tres cancilleres en una comisión suya. Pero la cualidad que nosotros y el Gobierno les reconocimos a ellos tres, porque se lo pedimos de común acuerdo, fue esta que digo. La escogencia no la hizo Unasur.  Aquella vez (08/04/2014), después de la reunión en la casa Amarilla, cuando declaró el Vicepresidente Arreaza y después yo, quedó perfectamente claro que no era la mediación de Unasur la que estábamos pidiendo. No olvidemos que ahí está el cuarto representante que es el Nuncio Apostólico en Caracas, es la presencia de la Santa Sede. Esperamos que los tres cancilleres y el Nuncio tengan un papel activo y nos llama la atención que en el episodio reciente (viernes 6) no quedó suficientemente claro el protagonismo que al Nuncio del Papa Francisco corresponde. La presencia del Vaticano es un factor de confianza unánime en el país, Maduro estuvo de acuerdo y le dio la bienvenida. Yo tengo la impresión de que los tres cancilleres siguen dispuestos, junto con el Nuncio, a ayudarnos. Pero si el canciller del Ecuador sigue en esa disposición, creo que debe revisar sus manifestaciones públicas que muy fácilmente se confunden con las posiciones del Gobierno en el debate venezolano. Nosotros a nuestros amigos no les pedimos que compartan nuestras posiciones, les exigimos que sean imparciales y es muy evidente que la actitud del canciller Patiño no ha sido similar al cuidadoso respeto que frente a la situación venezolana han tenido el canciller de Brasil, la canciller de Colombia y el Nuncio. Yo pienso que el canciller Patiño es un hombre muy inteligente, y entiendo que es un político con aspiraciones en el Ecuador, por eso creo que comprenderá que lo más positivo para su futuro político será el papel constructivo que desempeñe en la situación venezolana.

–¿Qué opina sobre el papel de Samper?

–Es un político con muchos años de interés en Venezuela y creo que nos conoce bien. Alguien de su experiencia tiene que comprender que para poder tener un papel que hasta ahora no hemos acordado que tenga debe proceder de un modo insospechable. Hay muchas asignaturas pendientes, las elecciones parlamentarias son cruciales y todavía no tienen fecha. Hay siempre la sospecha de que puede la autoridad competente estar jugando ese juego de esos personajes callejeros que hacen unas apuestas con unas tapitas en una caja para esconder la pelotica. Aquí no estamos para hacer trucos. Debe fijarse pronto la fecha y que todo el mundo la conozca, es una primera condición de equidad. En segundo lugar está el ventajismo en el uso del poder, de los recursos del Estado y la cadena de hechos que contaminan la pureza de la elección.  La comunidad internacional y Unasur deben interesarse en eso. La OEA tiene experiencia y una organización para apoyar los procesos electorales, que es algo de lo cual Unasur carece, valdría la pena buscar en los mecanismos de la OEA unos estándares para el seguimiento de esas elecciones con rigor técnico, que no sean solamente unos señores con buena intención que vengan ese día y constaten que las máquinas funcionan bien y paseen por los centros electorales donde los lleven, porque eso no es de verdad. El apoyo que se nos quiera brindar es bienvenido, pero tiene que ser útil y no simbólico.

–Delsa Solórzano valoró la reunión con Unasur en la Nunciatura como prácticamente inútil y responsabilizó a Samper. Si su presencia es incómoda y está fuera de lo acordado, ¿cómo retomar el acuerdo original?

–Yo simplemente recuerdo para que sepamos dónde estamos parados. La situación ahora debería ser, por lo menos, la que tuvimos, no debilitarse en relación a esa. No es nada más por una cosa de simpatía o antipatía, pero la Mesa de la Unidad tiene una institucionalidad y los que debemos escoger nuestra representación en cualquier conversación somos nosotros, eso no debe ser por invitación de nuestros amigos extranjeros. Suponemos que la gente que por el Gobierno conversa no es escogida por los interlocutores internacionales. A mí nadie me ha dicho que el Gobierno haya decidido con quién de la oposición podían hablar nuestros interlocutores internacionales  porque eso sería imposible, porque nosotros no podríamos decirle a nuestros interlocutores internacionales “con este del Gobierno sí, con este del Gobierno no”. El que dirigentes muy importantes de la MUD hayan participado en la reunión en la Nunciatura lo que muestra es nuestra disposición a hablar y nuestro gran respeto por ellos como persona, pero no quiere decir que estemos dispuestos a aceptar cualquier condición. Pedimos lo que damos, que es respeto. Si el secretario general de Unasur, y lo digo con el mayor respeto, ha pensado, u otros gobiernos han pensado, que él tenga una participación directa en la situación venezolana, no considero necesario recordar que ha habido declaraciones suyas que han generado respuesta pública por parte de gobiernos miembros de Unasur.

–Dice que la MUD quiere dialogar, ¿cómo hacerlo con las trabas que el Gobierno pone?

–Nosotros decimos que queremos hablar y de qué queremos hablar. Queremos hablar de las condiciones para las elecciones en las que ya hemos dicho que vamos a participar. Tenemos que hablar porque normalmente bastaría con lo que está en la ley, pero en Venezuela no ha bastado. En Venezuela es inconstitucional e ilegal que se usen los recursos públicos, pero se usan. Son inconstitucionales e ilegales el uso de las cadenas, la propaganda electoral, las declaraciones y el discurso político-partidista en miembros de la FAN, de eso hay que hablar. Y si para hablar de eso hay una situación de violación de Derechos Humanos en Venezuela seria, que crea un ambiente contaminante, de eso hay que hablar. El discurso gubernamental no parece atenuar esa tendencia. El Gobierno ha amenazado de distintos modos con inhabilitar a actores del proceso electoral con una especie de papel tornasol con el cual mide la lealtad democrática y que no se aplica a sí mismo. De todas esas cosas hay que hablar para que esa elección se realice y sea útil para salir de estas crisis económica, social y política. Si las instituciones políticas funcionaran exactamente como está en la Constitución los problemas tendrían solución muy fácil. Queremos hablar y encontramos muy útil hablarlo frente a actores internacionales en quienes ya una vez expresamos confianza el Gobierno y nosotros. Meter nuevos elementos exige conversar acerca de ellos para ver si son útiles.

–¿Cuáles nuevos elementos podría el Gobierno estar interesado en incluir?

–Que lo digan ellos.

–¿Para la MUD la agenda sigue siendo la misma de 2014?

–La agenda nuestra es mucho más concreta. El país perdió una gran oportunidad de tener poderes públicos confiables para todos. Eso es clavo pasado. ¿No ve el Gobierno que en la medida en que pierde esas oportunidades creyendo que gana tiempo lo que hace es complicar más las cosas? ¿La situación de Venezuela está hoy mejor que hace un año porque no hay guarimbas? Está peor, muy deteriorada.

–Faltan nueve meses para noviembre, que según el rumor más fuerte es la fecha probable para las elecciones. Ese diálogo tendría que ser prontísimo.

–Eso tiene que ser ya. Nosotros sostenemos pública y privadamente lo mismo, somos una fuerza democrática que cree en el voto, en la soberanía del pueblo y queremos que la elección se realice en condiciones que sean aceptables en los estándares internacionales. Queremos que haya elecciones por muchas razones, una que no es pequeña es porque las vamos a ganar. El último simpatizante de la Unidad o el último simpatizante del proceso deben sentir que pudieron votar en libertad y que su voto fue respetado.

–En una de sus primeras reacciones al decreto ejecutivo de Obama, Maduro dijo que se harían las elecciones este año, pero la propaganda oficial alimenta el temor de que el Gobierno use a los EEUU como excusa para cancelarlas. ¿Qué costo político tendría internacionalmente?

–El Gobierno no debe caer en la trampa de engañarse con su propaganda. La declaración de Unasur sobre el problema con EEUU era una declaración inevitable, y las declaraciones del ALBA por distintos motivos también lo eran, entonces puede alguna gente del Gobierno pensar que con eso tiene controladas las cosas en el mundo entero. No, el Gobierno tiene muy mala reputación en el mundo, es un interlocutor incómodo y un socio incómodo para mucha gente en el planeta, inclusive para muchos que le son muy cercanos. Entonces, no está el Gobierno en condiciones de cometer ese tipo de arbitrariedades. La reacción que ha habido en el mundo con motivo de la prisión del alcalde metropolitano de Caracas es una muestra de cómo, más allá de ideologías, hay una sincera preocupación por lo que pasa aquí. Eso ni el líder de Podemos en España fue capaz de apoyarlo. Una suspensión de las elecciones o una manipulación de las elecciones sería un costo mayor que el Gobierno de Venezuela no tiene cómo asumir. Yo le pido a Dios que le dé juicio y que no cometan más insensateces.

“El Gobierno falló en la OEA”

Ramón Guillermo Aveledo destaca que la intervención de la canciller Delcy Rodríguez, en el pleno de la OEA del día 18, “abre una puerta que ya no será tan fácil de cerrar”, una vez que el Gobierno venezolano ventiló en esa plenaria la crisis nacional. Cree que el Gobierno de Maduro falló en su intento de regionalizar su conflicto bilateral con EE.UU.

Opina que “aunque no fue su intención”, el discurso de la canciller hizo que “a no pocos delegados y al propio secretario general Insulza les quedara claro que la crisis venezolana exige hoy más que nunca diálogo. Algo que no asoma en las intenciones del oficialismo hasta ahora”.

Aveledo enumera entre los aspectos más importantes abordados “referencias a elementos esenciales de la democracia como el respeto a los DDHH, el ejercicio del poder con sujeción al Estado de Derecho y el compromiso de celebrar elecciones legislativas este año, con la participación libre de los ciudadanos, en paz e igualdad de condiciones”.

“Valoramos no sólo la mención a la necesidad de que se garanticen condiciones efectivas para que la oposición desarrolle su actuación sino la sugerencia al Estado y a las autoridades electorales venezolanas que permitan una Misión de Observación Electoral de la OEA”, pero precisa que este punto concluyó sin ninguna resolución, “síntoma de la falta de consenso”, dijo Aveledo.

El Universal

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