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“Ayer, hoy y mañana” por Pedro Luis Echeverría

“Ayer, hoy y mañana” por  Pedro Luis Echeverría


 Pedro Luis Echeverría.

He sido y soy opositor a este nefasto régimen que ha dividido y engañado al país con el subterfugio de hacer creer que el modelo social que ofrecía  era el camino para la redención e inclusión de los más necesitados. Los pésimos y desastrosos resultados obtenidos en todos los órdenes de la vida nacional, después de más de tres lustros de gobierno, nos indican que la utopía chavista fue una perversa quimera.

La Venezuela de hoy después de 15 años de mandato de los golpistas de 1992, no ha progresado. Los males sociales se han acrecentado a pesar de los ingentes recursos políticos y financieros de los que ha dispuesto el régimen.  El odio, la división y la exclusión es el legado social que nos deja. Una economía decadente, las arcas del tesoro vacías de dinero, carencia de  realizaciones, la destrucción del aparato industrial público y privado, un enorme déficit fiscal y una difícilmente pagable deuda externa, escasez, desabastecimiento , inflación, desempleo son, entre otros, los índices que representan y  miden el descomunal fracaso de la gestión económica de los golpistas de otrora. Se ha acentuado la inseguridad jurídica, se ha hipertrofiado el tamaño del Estado, la economía venezolana ha perdido  la capacidad generadora de empleos; el régimen ha convertido a los ciudadanos en cazadores de canonjías en lugar de formarlos para contribuir a la ampliación de la producción y mejorar la prestación de los servicios. Presos políticos, exiliados, perseguidos, familias destrozadas, la ilegitimidad de desempeño, la usurpación de funciones y la sistemática violación de la Carta Magna son otros de los pasivos que acumula en su contra el periodo del gobierno chavista. La incertidumbre respecto al futuro atenaza y angustia a los venezolanos.

Responsablemente queremos poner fin al autoritarismo, a las arbitrariedades, a la corrupción monstruosa y al desatino de quienes conducen, por ahora, al país. Las visiones de irracionalidad,  improvisación,  ineficiencia y  corrupción se abatieron sobre Venezuela y ejercieron un efecto devastador en los valores fundamentales sobre la democracia, el respeto mutuo, la tolerancia y la libertad de actuar que representaban el ideario de nuestro pueblo y que regían la convivencia social en nuestro país.

Por tales razones, en el venidero 6D lo que estará en juego serán nuestro presente, nuestros valores, y nuestro derecho al porvenir. No nos jugaremos cosas menores. Nos jugaremos el derecho a la vida: la del hombre pleno, su libertad de conciencia, de pensamiento, de religión, de trabajo, de asociación, de movilización, de libérrima búsqueda de su propio destino. Esa libertad plena  que queremos rescatar  tiene un gran enemigo. Se llama, totalitarismo – el Estado es todo sobre la tierra-. El 6D, nos confrontaremos con esa visión absolutista y negadora  de la maravillosa aventura que es la vida y las ansias naturales del hombre por su progreso individual. Y lo haremos porque en esa visión totalitaria de la sociedad  se conjugan el odio, la aberrante exclusión  y la pérdida del derecho a la libertad. De  modelos similares a las creencias del PSUV y sus adláteres, nacieron modelos de sociedad que llevaron a la miseria, la cárcel, la muerte, al exilio y a la intransigente división ideológica a millones de personas en  todo el mundo como lo hicieron el nazismo, el fascismo, el comunismo y la más reciente infeliz síntesis: el socialismo del siglo XXI.

 La libertad es la condición insustituible que le da sentido a la sociedad humana; por eso  debe ser  plena y hay que defenderla. A los pueblos no se los puede conducir con el  látigo, la prebenda y la mentira porque esa es la negación del ser humano. Solamente la libertad creativa ha hecho grande el mundo en el que todavía vivimos. ¿Y qué fue lo que los humanos encontramos para lograrlo? Descubrimos que el desarrollo económico es  fundamental para la vida de los pueblos. Es el garante  de la paz y el progreso.

 La búsqueda de un desarrollo económico para garantizar la paz, construido sobre la libertad creativa del emprendimiento de los hombres, de las empresas, de las pequeñas, las grandes, las medianas son los principios que la oposición, desde sus distintas vertientes, ha defendido  con tesón y encomiable entrega. Como es evidente, no se ha utilizado en este empeño ninguna arma distinta a la de nuestra inteligencia, convicción  y voluntad de  progreso.

 Rescatemos con nuestros votos  ese único principio que ha sido rector de la riqueza de los pueblos, que la explica y que ha permitido que centenares y centenares de millones de hombres salgan de la pobreza y tengan una vida digna; nos referimos a la dignidad de la persona humana con capacidad de hacer y de construir y que no  se debe envilecer mediante la entrega  del regalo que no ha trabajado y que posteriormente le cobran, obligándole a hacer lo que en su fuero interior no quiere, cercenándole y negándole perversamente su derecho al libre albedrio, condición ésta fundamental para regir las relaciones entre los hombres.

Se nos acaba el tiempo político y material para reflexionar y asumir nuestras responsabilidades ante el evento comicial. Debemos focalizar nuestra atención en el ejercicio del voto. Simplemente, al sufragar, debemos tener en mente que, con nuestros votos, vamos a expresar un grito redentor: ¡no podemos, no queremos, ni nos vamos a entregar a la vesania totalitaria!

Hagamos lo que tenemos que hacer y que sean la historia y nuestra conciencia las que  nos pidan cuentas si fuimos o si resultamos inferiores a ese destino.

El Nacional, 08 de julio de 2015

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