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BBC: ¿Por qué Brasil ha sido cauteloso frente a la crisis en Venezuela?

BBC: ¿Por qué Brasil ha sido cauteloso frente a la crisis en Venezuela?


Hace apenas un año y medio atrás, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, defendía con firmeza el rápido envío de los cancilleres sudamericanos a un país de la región en crisis política, para velar por su “orden democrático”.

“Teníamos que cuidar que hubiese el respeto a los principios elementales de justicia que caracterizan una democracia”, declaró públicamente Rousseff, en nombre de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), el 22 de junio de 2012.

El país al que aludía era Paraguay, cuyo presidente izquierdista Fernando Lugo acababa de ser destituido en un juicio político fulminante, calificado de “constitucional” por unos y de “golpe de Estado” por otros.

Pero ahora que otro país de la región como Venezuela vive su propia crisis política, con más de 20 muertos y cientos de heridos en las calles, Brasil parece haber adoptado una actitud mucho más cauta.

El gobierno de Brasil fue criticado por no pronunciarse tras las duras jornadas de protestas en Venezuela.

“No cabe a Brasil discutir la historia de Venezuela, ni lo que Venezuela debe hacer, porque eso sería contra lo que defendemos en términos de política externa”, señaló Rousseff a la prensa en Bruselas la semana pasada.

Luego abogó por el “diálogo” y el “consenso”, evitando cualquier crítica a la forma en que el gobierno de Nicolas Maduro reaccionó ante las protestas callejeras o las denuncias de represión de opositores.

Este sigilo frente a un país al que ha promovido como socio comercial clave y en el que tiene intereses multimillonarios ha valido fuertes reproches externos y domésticos al gobierno de Rousseff.

“Brasil está actuando de la peor forma, porque no está revelando liderazgo ninguno”, le dijo a BBC Mundo el excanciller brasileño Luiz Felipe Lampreia.

“No está propiciando el diálogo (ni) la intervención de observadores internacionales”, añadió . “Al contrario, está favoreciendo la represión, no de una manera explícita, pero en la práctica es lo que resulta de la posición brasileña”.

“Papel muy grande”

Desde el estallido de la crisis venezolana el mes pasado, Brasil expresó sus posturas al respecto a través de entidades regionales como la Unasur o el Mercosur, el bloque que integra junto a Venezuela, Argentina, Paraguay y Uruguay.

En esos comunicados tampoco hubo críticas a Maduro, sino más bien declaraciones a su favor y de rechazo a “todo tipo de violencia e intolerancia que busque atentar contra la democracia y sus instituciones”, según los términos del Mercosur.

NIcolás Maduro

En los comunicados de Brasil sobre Venezuela en las últimas semanas no hubo las críticas a Maduro que algunos esperaban.

El gobierno venezolano sostiene que detrás de las protestas contra la situación económica o la inseguridad en el país hay un intento de golpe de Estado, y tomó esas declaraciones regionales como actos de apoyo.

La semana pasada, Marco Aurelio García, asesor especial de asuntos internacionales de Rousseff, relativizó la gravedad de la situación de Venezuela tras viajar a Caracas y reunirse con Maduro.

“Estuve aquí en otros momentos, como en 2002, y veo que en aquella época la crisis era mucho más grave que ahora. Pero la dimensión dada en este momento (a la crisis), especialmente por los medios de comunicación internacionales, transmite una imagen algo mayor de lo que es”, dijo García según la agencia Brasil (estatal).

De todos modos, indicó que Maduro había dicho que “Brasil puede cumplir un papel muy grande en la búsqueda de una solución de paz”.

BBC Mundo intentó comunicarse con García para profundizar en esto, pero eso no fue posible hasta la publicación de este artículo.

“Consecuencias”

Brasil trabajó en los últimos días para organizar una reunión de cancilleres de la Unasur que discuta sobre Venezuela el próximo miércoles en Chile, al día siguiente de la investidura de Michelle Bachelet como presidenta de ese país.

Pero aún está por verse si allí podrá surgir la salida a la crisis.

Mientras el canciller venezolano Elías Jaua sostuvo que será “una reunión bien positiva”, la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) pidió a la Unasur que mire “con objetividad” los graves acontecimientos que vive el país.

No cabe a Brasil discutir la historia de Venezuela, ni lo que Venezuela debe hacer, porque eso sería contra lo que defendemos en términos de política externa

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil

Referentes opositores venezolanos como el excandidato presidencial Henrique Capriles habían reclamado una presencia más activa de Brasil en la crisis de su país.

“El gobierno brasileño le está dando la espalda al pueblo venezolano”, afirmó Capriles en declaraciones publicadas a comienzos de mes por el diario Folha de S. Paulo.

Sin embargo, otra pregunta abierta es si la administración de Rousseff está dispuesta a liderar una misión mediadora a Venezuela que se reúna con opositores con la luz verde del gobierno de Maduro.

Brasil se ha opuesto a la posibilidad de enviar observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) a Venezuela, algo visto como un intento de evitar que Estados Unidos pueda influir en la crisis.

La semana pasada, Maduro rompió relaciones políticas, comerciales y económicas con Panamá después que este país solicitara una reunión de la OEA para discutir la violencia en Venezuela.

Lula y Chávez

Los lazos políticos y económicos de Brasil con Venezuela se estrecharon desde la década pasada con las presidencias de Lula y Chávez.

Y el canciller Jaua indicó que esa medida incluía suspender la revisión del pago de una deuda multimillonaria con exportadores panameños.

Algunos analistas creen que, de ese modo, Caracas envió un mensaje a los demás países de la región que puedan eventualmente adoptar una posición crítica respecto a su crisis, incluido Brasil.

Los lazos políticos y económicos de Brasil con Venezuela se estrecharon desde la década pasada con las presidencias en esos países de Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez respectivamente. Y Rousseff logró incorporar a Caracas como miembro pleno del Mercosur.

Pero hasta el año pasado, según cálculos privados, en Venezuela también había pagos atrasados por unos US$1.500 millones a exportadores brasileños, un asunto que el propio García, el asesor de Rousseff, intentó solucionar en Caracas en octubre.

Además, en los últimos meses ha crecido al menos a US$2.000 millones la deuda del gobierno de Maduro con constructoras de Brasil que realizan obras de infraestructura y saneamiento en Venezuela, informó el diario brasileño Valor Económico.

“La posición de Brasil (sobre Venezuela) puede tener un carácter ideológico pero también un carácter pragmático muy grande”, indicó Thiago de Aragão, analista para la región de la consultora Arko Advice, con sede en Brasilia.

“Brasil tiene grandes negocios con Venezuela”, sostuvo en diálogo con BBC Mundo. “Y sabe como los otros gobiernos de la región que las críticas al gobierno venezolano generalmente traen consecuencias”.

 

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