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Caída de la producción signa desde su inicio al gobierno de Maduro

Caída de la producción signa desde su inicio al gobierno de Maduro


Desde el 2013 la producción de bienes y servicios en Venezuela ha caído año tras año. A partir del 2013 la economía venezolana empezó a decaer. Y no ha parado de caer desde entonces.

Todo comenzó con la ascensión al poder de Nicolás Maduro con el agravamiento final (diciembre 2012) y muerte del ex presidente Hugo Chávez (marzo 2013).

En el 2013 la economía sólo creció 1,3%, cayendo del 5,6% del año anterior. Lo que signó una aguda contracción económica. El país comenzaba a detener su crecimiento económico.

Este crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2013 fue irrisorio e inefectivo para los venezolanos, al tomar en consideración que la inflación fue del 56%.

En la búsqueda de los porqué de esta significativa caída económica en el 2013 se pueden señalar tres aspectos: las extendidas exequias del ex presidente Chávez, que continuaron varias semanas hasta abril y que tendría como consecuencia la paralización de la producción nacional por casi dos meses; la realización de un proceso electoral presidencial, para elegir al sucesor (abril 2013); y, luego las indefiniciones que en materia económica han marcado una constante del gobierno de Maduro.

Si bien en el 2013 la economía, a pesar de esos tres eventos pudo reaccionar y crecer ligeramente 1,3%, en el 2014 se dio inicio a un decaimiento de la producción cada vez mayor, cuando el PIB cayó en un -3,9%. Con lo que el nivel de producción del país retrocedía a niveles del 2012.

El país entró en recesión y con una inflación que iba en aumento, al ser calculada en un 68,5%. Mes a mes, el costo de la vida había aumentado en el 2014, hasta elevar a Venezuela como el primer país en términos de inflación del continente americano.

En este primer período del gobierno (2013-2014), el presidente Nicolás Maduro lanzó la política de anunciar que se iban a anunciar políticas económicas. Políticas que finalmente nunca se anunciaron o que se irían poniendo en ejecución parcial, sin ni siquiera anunciarlas.

En el 2015 se acentuó la caída de la producción nacional, al consolidarse la recesión cuando el PIB mostró una caída del -5,7%. En tanto la inflación, según las no claras cuentas del Banco Central de Venezuela (BCV) se elevó al 180%, y organismos multilaterales, expertos y ONGs estimaron en cercano al 490%.

Ya para el 2015 las consecuencias de la caída de la producción nacional, por dos años seguidos, habían comenzado desmaterializarse en los estantes de los establecimientos comerciales.

La escasez iba en aumento, a la par de las colas a las puertas de supermercados, farmacias y panaderías. Mientras escaseaban productos de reemplazo automotriz, como baterías, cauchos y repuestos.

Para este año 2015, el ingreso petrolero venezolano cayó en un 40%, por lo que la merma en la producción nacional por tres años seguidos no pudo ser compensada con importaciones. Situación que se agravaría doblemente por efecto de la alta concentración de pagos de amortización e interese de la cuantiosa deuda externa contratada por Hugo Chávez en sus 14 años de gobierno.

Así llegamos al 2016, un año en el que se sobrepasaron todos los límites de la crisis económica y que nos han conducido al 2017, donde la alta inflación -casi hiper- y el decrecimiento económico récord, se evidencia en las colas ante las puertas de los comercios, y a la gente comiendo de la basura.

En el 2016 la economía decreció -según estimaciones independientes- entre -18,6% y -19,5%; la inflación se elevó al 799% y las importaciones cayeron -52%.

Este último dato confirma el estrangulamiento de la producción nacional. In acceso a importaciones, los productores no tienen el acceso requerido para producir, y los venezolanos -en el caso de los alimentos- no tienen que comer.

Para que la industria nacional pueda producir lo que los venezolanos deben consumir, es necesario importar insumos y, ante la caída de la producción nacional, importar bienes manufacturados para completar el déficit productivo.

Otra consecuencia de la caída de la producción de bienes en Venezuela, es que no hay productos para exportar. Lo que consolida la característica mono productora del país. Sigue siendo el petróleo el mayor bien exportado, estando a niveles superiores al 90% del total de exportaciones venezolanas.

Desafortunadamente, y ya al término del primer trimestre, no hay señales de un cambio en las tendencias de los indicadores económicos más importantes.

La inflación y el decrecimiento del PIB siguen su caída cuesta abajo desde el mismo momento en que Maduro asumió la presidencia.

Eduardo Martínez / VisiónGlobal / @ermartinezd

 

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