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“Cambalache”, por Ysaira Villamizar

“Cambalache”, por Ysaira Villamizar


En estos días el mundo conmemora los 80 años de la desaparición física del famoso cantautor de tangos, Carlos Gardel. Muchas de sus interpretaciones son un canto a los amores, despechos, traiciones o soledades. Uno de ellos sin embargo, es más una denuncia social que otra cosa. Estamos hablando de “Cambalache”, considerado el tango de los tangos. Ése, que ha sido por razones de sensibilidad un favorito nuestro, nos motivó a indagar sobre las circunstancias que rodearon su composición.

Fue en el año 1934 cuando Enrique Santos Discépolo escribió “Cambalache”.  Cuatro años antes con el golpe encabezado por el General José Uriburú, se iniciaba lo que un escritor nacionalista llamó la Década Infame, en la cual, por trece años,  un grupo privilegiado, mediante la combinación de fraude electoral, abuso militar policial, intervención de las universidades anulando el régimen de autonomía y corrupción generalizada, se mantuvo en el poder sobre el pueblo argentino. Discépolo entonces caracterizaba con magistral claridad la situación moral, ética y política que vivía la sociedad con su desesperanza, sus angustias, su anomia (expresión usada por sociólogos para describir la desintegración individual y social, la inversión de valores).

Creado para la película “El alma del Bandoneón”, el compositor tal vez no pudo imaginar que aquel tango habría de convertirse en un duro documento de crítica esencialmente moral, reflejo de la conducta de las clases gobernantes que con su ejemplo sirvieron de modelo a los pueblos a los cuales gobernaron, tal y como ocurre en todas las sociedades del mundo, para bien o para mal. Cambalache fue escrito en un país ética y moralmente asediado por rufianes de cualquier naturaleza, de cualquier nivel.

Censurado muchas veces, en algunas oportunidades por razones políticas, y en otras bajo el argumento de que empleaba un lenguaje no apropiado, inicialmente practicado por “submundos” de Buenos Aires,  esta canción interpreta realidades de todos los siglos, pero especialmente perversiones del siglo  XX y también del siglo XXI:

Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé. En el quinientos seis y en el dos mil también 
Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublés

Pero  que el siglo veinte es un despliegue//de maldad insolente, ya no hay quien lo niegue 
Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseados
 
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, Ignorante sabio o chorro
 
generoso o estafador.

Todo es igual,  nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor

No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao 
Si uno vive en la impostura
 y otro roba en su ambición, 
da lo mismo que sea cura,
 colchonero, rey de bastos, caradura o polizón 
Que falta de respeto!, que atropello a la razón!, cualquiera es un señor
, cualquiera es un ladrón 

Mezclao con Stavisky va Don Bosco y “La Mignon”, Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín.

Igual que en la vidriera  irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida 
Y herida por un sable
 sin remaches ves llorar la Biblia junto a un calefón.
Siglo veinte cambalache,
 problemático y febril. 
El que no llora no mama
 y el que no roba es un gil 
Dale que va
, dale nomás, que allá en el horno nos vamo a encontrar 
No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao
 
Es lo mismo el que labura
 noche y día como un buey 
que el que vive de las minas, que el que mata, que el que cura
, o está fuera de la ley

Pero no en todas las naciones ni en todos los tiempos este esquema de conducta ha sido la nota característica. Otras actitudes han hecho posible ir siempre adelante, sociedades que han escogido otros modelos para organizarse y desarrollarse. Ejemplos de círculos virtuosos que nos permiten asegurar que los pueblos no están condenados a vivir para siempre décadas infames en un infinito cambalache.

No eternamente se bailará el mismo tango.

Nota:

Recordando que Cambalache es un lugar de compra venta de enseres usados, aclararemos también algunas expresiones del lenguaje lunfardo (jerga originada en Buenos Aires) o nombres empleados en la canción: chorros: ladrones; maquiavelos: manipuladores; Dublé: falsificación grosera; calefón: calentador de agua; gil: tonto; labura: trabaja; caradura: sinvergüenza; impostura: engaño con apariencia de verdad; merengue: desorden; mina: mujer linda y atractiva.

 

Personajes: Stavinsky: estafador ruso de la época. Don Bosco: fundador de la Orden salesiana. La Mignon: amante del mafioso argentino Don Chicho. Carnera: boxeador. San Martín: prócer de la independencia argentina.

 

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