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“Carros a dólar” por David Uzcategui

“Carros a dólar” por David Uzcategui


David Uzcategui / @DavidUzcategui.

Hay que escuchar a los expertos, no es un asunto de ideologías sino de realidades

Recientemente corrió por los medios de comunicación y redes sociales, la noticia de que una de las ensambladoras de vehículos que opera en el país, podría iniciar la venta de algunos de sus modelos en dólares.

Como era de esperarse, la información causó una polémica de grandes proporciones, en la cual se pudieron observar matices, como la exigencia de los empleados de la empresa de recibir su salario en divisas o la posibilidad de que otros bienes y servicios se comercializaran en esa moneda.

Al momento de escribir estas líneas Ford, la ensambladora en cuestión, alegó mediante sus voceros en distintos medios que se mantienen en esa intención y que ya existen más de mil vehículos vendidos en divisas, que serán entregados a sus compradores en los próximos meses. Sin embargo, la situación dejó una vez más abierta la discusión sobre la situación de nuestra economía y concretamente de la moneda nacional.

Desde esta tribuna nos hemos unido a las voces que consideran que nuestras finanzas se están manejando erradamente. Y tenemos números de sobra para apoyar nuestra afirmación. En principio, debemos subrayar que nuestra moneda se ha devaluado en alrededor de mil por ciento durante los años del gobierno autodenominado revolucionario, ya que éste la recibió en unos 500 bolívares y, en días recientes el billete del norte superó los cuatrocientos bolívares, a los cuales no podemos olvidar que se les eliminaron tres ceros, por lo cual estamos hablando de 400 mil de los antiguos bolívares.

Este es un escenario sumamente difícil para un país que lo importa todo, tras el progresivo desmantelamiento de su aparato productivo. La inflación se devora el salario de los trabajadores, de esos mismos que no son compradores de dólares pero que pagan los productos que llevan a su casa, con la referencia de la moneda extranjera.

El llamado dólar negro es motivo de preocupación cotidiana para los venezolanos. Y es que la gente termina aprendiendo de economía por su propia supervivencia. Son muchos los que saben que la fluctuación de este indicador extraoficial pero determinante, marca de una u otra forma sus vidas.

La persecución o criminalización de quienes informan este índice económico, no ha solucionado su escalada. Se trata una vez más de la implementación de la errada política de matar al mensajero. El hecho de que no se mencione, no implica que deje de existir.

Entre los aciertos gubernamentales se puede contar la apertura a la importación de carros por parte de particulares, pero nuevamente los costos en dólares, los impuestos y otras cargas del proceso de importación y finalmente el tratarse de un bien escaso en el mercado, eleva estos vehículos a precios que muy pocos pueden pagar. No es mucho pues, lo que se alivia el deprimido mercado automotor.

Más de una vez se ha hablado de dolarizar nuestra economía, con lo cual se atajaría la inflación y se pondría un freno a la emisión del llamado dinero inorgánico o no respaldado. Ciertamente, esa es una solución, pero no la única. Y debería considerarse seriamente entre las posibilidades, ya que estamos hablando de atajar el dinero que parece escapar por un hueco en el bolsillo de los asalariados.

Por ello, el reclamo de los empleados de la Ford ante la eventual venta en divisas de sus productos, no luce descabellado, aunque la sangre no haya llegado al río y finalmente hayan aceptado seguir recibiendo sus sueldos en bolívares. Ya unos cuantos países han dolarizado sus economías, con mejores o peores resultados, que no dependen de esa medida en sí, sino del orden y la disciplina con la cual se implemente. Y algo es cierto: si seguimos por el camino que llevamos, incluso la dolarización fracasará.

Pero otra solución sería dotar a Venezuela de una moneda realmente fuerte, que pueda verse la cara con las divisas sólidas del mundo sin temblar. Y para ello, lo repetimos una vez más, hay que ser productivos. Incentivar al empresario y al emprendedor, propiciar los escenarios para que abastescan el mercado interno y para que exporten, dejar de depender de la importación.

Ningún gobierno en el mundo puede sustituir a la empresa privada, por más ingresos que tenga. El que hoy está al frente de Venezuela se ha confiado en la renta petrolera para suprimir la iniciativa privada, y esa ha sido una equivocación que hoy, literalmente, estamos pagando caro.

En todo caso, el replanteamiento del manejo económico del país es impostergable. Son los sectores trabajadores y populares los que están padeciendo la carrera contra el dólar, que está condenada a perderse si seguimos por la vía que vamos.

Hay que escuchar a los expertos, no es un asunto de ideologías sino de realidades. Y estas realidades golpean cada vez más duramente si no son atajadas y manejadas convenientemente.

El Universal, 29 de mayo de 2015

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