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Casillas de la suerte

Casillas de la suerte


El capitán de la selección española, Iker Casillas, ha vivido durante los últimos años los momentos más difíciles en su carrera profesional. Luego de ser considerado el mejor portero del mundo y probablemente uno de los mejores de la historia, su suerte cambio por completo.

A pesar de gozar de una carrera signada por la buena estrella, el guardameta ha cambiado su estado de gracia en el pasado reciente, situación que lo ha llevado a ser cuestionado tanto en el Real Madrid (de donde salió en Agosto pasado rumbo al Porto luego de más de 20 años en la institución), como en la propia selección; a la cual llevó a la gloria en tres oportunidades consecutivas en un periodo de cuatro años.

Debuto en el primer equipo del Real Madrid con apenas 18 años, el 12 de septiembre de 1999 frente al Athletic de Bilbao en San Mamés, una de las plazas históricas más importantes del país ibérico, gracias a las lesiones de los dos primeros guardavallas del equipo, ganándose la titularidad por la seguridad mostrada bajo los tres palos y conquistando la primera de sus tres Copas de Europa al finalizar esa temporada. Sin embargo, lo mejor estaría por venir.

El 15 de mayo de 2002 en el Hampden Park de la ciudad escocesa de Glasgow, se escenificó la final número 47 de la Copa de Europa, conocida desde 1992 como Liga de Campeones de la UEFA. El Real Madrid y el Bayer Leverkusen disputaban el título, pero uno de los protagonistas estaba en el banquillo. En el minuto 68 del encuentro el portero del Madrid César Sánchez, quien le había arrebatado la titularidad a Casillas apenas unos meses antes, sufrió una lesión que le sacó del partido y obligó al técnico Vicente del Bosque (entrenador del Madrid en ese entonces) a colocar a su guardameta suplente, el joven Iker, quien apenas contaba con 20 años.

Tres paradas espectaculares en los últimos minutos decantaron el partido para el club español, que alcanzó su novena Copa de Europa (tercera en cinco años) confirmando su hegemonía a nivel continental. Casillas fue figura ayudado por la fortuita lesión de César, lo que muchos consideraron buena suerte para el novel cancerbero. Esta actuación llevó a José Antonio Camacho, quien fungía como seleccionador español para la fecha, a convocarle a la copa del mundo que se disputó en Corea y Japón, sin embargo tenía por delante a la figura de Santiago Cañizares quién por su palmarés y experiencia tenía la titularidad garantizada.

Pero la suerte volvería a estar del lado de Casillas, que tras una extraña lesión de Cañizares (se cortó el tendón de un dedo del pie al romperse un frasco de perfume al salir de la ducha), se quedó con la titularidad de la selección durante el mundial y tras una destacada actuación, que incluyó dos penaltis atajados frente a la República de Irlanda en octavos de final, se hizo incuestionable bajo los tres palos de España y del Real Madrid.

Así empezó un ascenso sostenido en la carrera del guardavallas, quien fue superando de a poco sus deficiencias, sobre todo en el juego aéreo, y puliendo sus muchas virtudes; además poseía una cualidad que lo hacía lucir indiscutible, no se lesionaba. Se estableció en el arco de la casa blanca y de la selección española hasta llegar a ser considerado el mejor arquero del mundo por 5 años consecutivos, donde consiguió las Eurocopas del 2008 y 2012, además del mundial de Sudáfrica 2010. En estos torneos tuvo actuaciones estelares y fue pilar fundamental en la consecución de dichos campeonatos.

Sin nada que demostrar y con poca competencia en el arco de los merengues, Casillas bajó su intensidad en los entrenamientos y fue castigado por el entonces director técnico del Madrid, José Mourinho, que lo mandó al banquillo en beneficio de quien para el momento era el arquero suplente, Antonio Adán Garrido. Un llamado de atención para Iker y un escándalo para la prensa y la grada.

La presión de los medios de comunicación españoles y el desagrado de la afición, demostrado con pitos a su entrenador, daban entender que no estaban conformes con la decisión de Mourinho y pensaban que la misma podía estar influenciada por un hecho extradeportivo. Eran días de tensión en el vestuario madridista.

El día de reyes del 2013, la suerte parecía volver a tocar su puerta, cuando una mala entrega de Antonio Adán desembocó en una falta del propio portero y su posterior expulsión, lo que devolvió a Iker al campo de juego con una sonora ovación del público que asistió esa tarde al Bernabéu; el de Móstoles, apenas veía su segundo encuentro desde el banquillo. El siguiente partido con la suspensión de Adán, Casillas fue titular nuevamente en liga (ya lo había hecho entre semana en la Copa del Rey) lo que hacía presumir que todo volvía a la normalidad para el capitán de la casa blanca.

Pero todo cambió de la misma forma con la que tantas veces se benefició el guardameta y de la manera menos pensada en una carrera libre del fantasma de las lesiones; una fractura en su mano izquierda en apenas su quinto partido desde el regreso a la titularidad (3 de copa y 2 de liga) lo apartó de la cancha por un par de meses, ocasión que aprovechó el técnico José Mourinho para traer a Diego López, un portero del agrado del estratega luso y que dejó a Casillas sin oportunidades en el arco del equipo luego de su recuperación.

El público y la prensa le declararon la guerra al entrenador portugués quién tomo la decisión de abandonar la disciplina blanca al final de ese curso, lo que trajo consigo la contratación del técnico italiano Carlo Ancelotti y la vuelta a la tranquilidad del equipo merengue, o así parecía ser con la titularidad de Casillas en la mayoría de los juegos de la pretemporada; sin embargo, la sorpresa llegó en la primera fecha del campeonato cuando Ancelotti se decantó por Diego López, prendiendo la polémica nuevamente en la prensa y el público, quienes se mostraban inconformes con la decisión del entrenador de sentar nuevamente a su capitán.

El técnico pareció sucumbir a la presión externa y tomó la poca ortodoxa decisión de compartir el arco del conjunto madridista, con Iker Casillas jugando la Copa del Rey y Liga de Campeones, y Diego López como titular indiscutible en Liga. Así transcurrió la temporada entre quejas y rumores, mientras que Casillas llevó a los blancos a las finales de ambas copas, Diego López tuvo una destacada actuación en el torneo doméstico, donde el once blanco llegó a tener hasta 6 puntos de ventaja en lo alto de la tabla; aunque terminaría desinflándose al final y perdiendo el titulo con el Atlético de Madrid.

No obstante llevar al equipo a ambas finales, incluso recibiendo el primer gol de la Copa del Rey en semis, algo había cambiado en Iker, se veía en su expresión y en sus salidas inseguras, aquellas que lo habían llevado 12 años antes al banco de suplentes por primera vez desde su ascenso al primer equipo.

En esa final de la Liga de Campeones se observó nuevamente la peor versión de Casillas, cuando un error garrafal en una salida donde quedó a medio camino, abrió la puerta para el gol de Diego Godín que puso en ventaja a un Atlético de Madrid Pletórico; sin embargo, esto no alcanzó al club rojiblanco ya que los merengues empataron en el minuto 93 y remataron la faena con tres goles en la prórroga para coronarse por décima vez en Europa y con Iker levantando una copa más.

En el mundial de Brasil llegó el descalabro para España, campeona defensora, la cual quedó eliminada después de dos partidos con 7 goles recibidos por el capitán, todas las miradas y críticas apuntaban en su contra.  A pesar de esto, la situación en su club parecía volver a la normalidad cuando la gerencia del equipo, decidió buscarle una salida a Diego López apenas comenzó la pretemporada.

Pero la llegada del costarricense Keylor Navas, luego de pagar una cláusula de rescisión de 10 millones de Euros al hasta entonces su club el Levante, encendería de nuevo la polémica de quien debía ser el titular de la valla madridista, esta vez con el santo volteado para el capitán blanco, ya que el público y la prensa mostraron su preferencia por el nuevo fichaje quien fue figura de su selección en el mundial, donde llegaron a cuartos de final con una actuación destacada del guardameta.

Ancelotti se reservaba el nombre del arquero titular, lo que dejaba lugar a todo tipo de conjeturas, lo que si tenía claro el técnico italiano es que la rotación de la portería no iba a ser igual que el año anterior y había previsto que el portero titular en la liga sería el de Champions y al suplente le tocaría la Copa del Rey. En los juegos de la supercopa de Europa y la española la titularidad fue para Casillas; sin embargo, el entrenador no lo confirmaba en el arco para la primera fecha de la liga y mantenía en suspenso la decisión.

Llegó finalmente el día del debut liguero de la temporada 2014-2015 y Casillas volvía al once inicial, pero el debate en vez de acabarse solo ganaba más fuerza debido a los goles recibidos en la supercopa de España, la cual perdió el Madrid frente a su vecino y archirrival el Atlético. Lo más sorprendente estaba por llegar, cuando en la tercera fecha del torneo doméstico, el Real Madrid recibió en el Bernabéu nuevamente a los rojiblancos, quienes se pusieron en ventaja con un gol convertido en el cobro de un tiro de esquina. La grada enardecida la tomó de inmediato contra su capitán, pitándolo cada vez que tocaba la pelota, algo un poco injusto después de todo lo que le ha dado a la institución y fanáticos, quien alguna vez fue conocido como “San Iker”.

La temporada pasó entre pitos y rumores, mostrándose un Casillas errático e inseguro, lo que hacía presagiar que esa sería su última temporada dentro de la disciplina merengue. Sin embargo, Iker insistía en permanecer en el club de sus amores, llegando a declarar que “aceptaría la suplencia sin renuencia, después de pelear por la titularidad”. De poco le sirvió pues el guardameta pretendido por el Madrid, el internacional David De Gea (quien es el suplente de Iker en la selección), exigió la salida de Casillas como condición a su llegada, por lo que se forzó la salida del capitán hacia el Porto, en detrimento de una llegada que al final no se concretó.

Con 34 años puede considerarse que el guardameta aún tiene para dar en el mundo del fútbol, ya que esta edad en un portero no es tan significativa como en un jugador de campo y Casillas ha calado en Portugal en un equipo que también juega la Liga de Campeones, sin renunciar a la selección donde sigue siendo indiscutible a los ojos del seleccionador Vicente Del Bosque.

Tal vez, si De Gea no hubiese forzado la salida de Iker del equipo blanco y lo fuera relegado al banquillo, Casillas habría perdido la titularidad en España para la Eurocopa del año entrante por no contar con los minutos de competición necesarios. No obstante los dados fueron lanzados y la suerte volvió a colocar al capitán del seleccionado español (quien se perfila titular en su quinta Eurocopa consecutiva) en las casillas donde ha permanecido durante gran parte de su carrera deportiva, las casillas de la suerte.

Valentín Romero / Visión Global

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