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Cinco años y madre aún espera justicia

Cinco años y madre aún espera justicia


El médico Billi Mascobeto Molina fue asesinado de un tiro en la sien derecha en 2012 en Barlovento. Era jefe de los Distritos Sanitarios 5 y 6 de la zona

Maritza Molina tiene cinco años a la espera de que se haga justicia en el homicidio del mayor de sus tres hijos. El hecho ocurrió el 29 de febrero de 2012 en la noche en el sector Aguas Claras de Barlovento, estado Miranda. Le dieron un disparo en la sien derecha. El proyectil traspasó el vidrio del lado del copiloto sin causar lesión a su acompañante.

Billi Daniel Mascobeto Molina era director de Salud de los Distritos 5 y 6 de Barlovento. A los 27 años de edad se graduó de médico en la Universidad Salvador Allende de La Habana, Cuba, e hizo la reválida en la Universidad Rómulo Gallegos de Guárico.

La madre no olvida que nueve horas después, en su casa en Caracas, recibió la noticia. “Le dieron un tiro en la cabeza y lo perdimos”, le dijo Mónica Camacho, médico y pareja de Mascobeto, quien llegó acompañada de personal del Ministerio de Salud.

En principio Molina no podía creerlo, pero luego perdió el conocimiento. Desde entonces emprendió la lucha para que se haga justicia, que los responsables paguen por su delito.

Al recordar lo que le contaron sobre el suceso, dijo que Mascobeto conducía una Toyota Land Cruiser y con su pareja se dirigía a Aguas Claras, con destino al Distrito 5. Al recibir el impacto, el médico perdió el control del vehículo que cayó al río Tuy.

“Me parece extraño que Mónica lo haya sacado del agua, como nos dijo”, explica Molina. La médico le contó que lo había sacado de la camioneta y lo ató a un palo mientras buscaba ayuda. Murió 20 minutos después de ser llevado al hospital de El Llanito.

La oscuridad de la noche y la soledad de la zona fueron factores importantes para cometer el homicidio.

El médico y su pareja se conocieron cuando ambos hacían la reválida del título en Guárico. Ella estudió en Camagüey, Cuba. Después ambos regresaron a la isla y cada quien se fue a su universidad.

En 2011 al llegar al país Mascobeto fue designado director de distritos y al enterarse de eso, Camacho le pidió que la adscribiera a una de esas dependencias, según Molina.

Ruta sin fin. La investigación por la muerte del médico la asumió el Cicpc de Higuerote que envió el expediente que pasó a los fiscales 8ª de la región, Nora Echávez, y el 19 nacional, Yair Orea Tovar. “Estos no pudieron tomar decisiones y no hubo detenidos”, indicó Molina,

En julio de 2012 la familia hizo una protesta frente a la sede principal de la Fiscalía en Parque Carabobo, y el entonces director de Derechos Comunes, Nelson Mejías, los recibió y prometió que se haría justicia. Hubo cambios y el caso pasó al fiscal Jhonny Méndez, quien dejó el cargo entre 2013 y 2014 al ser designado consultor jurídico del Cicpc.

Así el expediente sigue pasando a manos de entre 12 y 13 fiscales, titulares y auxiliares durante 5 años, sin que haya una respuesta. Molina se pegunta: “¿Cuántos aniversarios más tendrán que pasar para que Fiscalía tome una decisión? Esto es un desgaste”.

Maritza Molina no quiere inmiscuirse en el trabajo que adelanta el Ministerio Público, pero saca a relucir que durante la gestión de su hijo este detectó medicamentos vencidos en el depósito. Hizo un inventario con la comunidad.  Todas las anomalías las denunció ante el Ministerio de Salud y su jefe inmediato, cuyo nombre no precisó. Incluso denunció que médicos integrales cobraban guardias sin haberlas trabajado, así como la existencia de personal no capacitado para ejercer algunas funciones.

La madre de Mascobeto no sabe si su muerte estaría vinculada a estos hechos y cree que esas denuncias deben ser investigadas.

 

 

 

El Nacional

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