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Claudio Fermín: Somos un laboratorio de atraso democrático

Claudio Fermín: Somos un laboratorio de atraso democrático


Claudio Fermín nació en Barinas. Es sociólogo, profesor universitario y dirigente político. Fue el primer alcalde del municipio Libertador del Distrito Federal electo popularmente (1990-1993),  fue diputado a la Asamblea Constituyente (1999-2000), y diputado al Congreso de la República.

 –¿En qué anda?

–En la prédica de la democracia en que ciertamente podamos los venezolanos aceptar que la diversidad de pareceres es una manera de nutrirnos, de enriquecernos, una manera de ampliar nuestro patrimonio político, espiritual, nacional y, lamentablemente, se sigue viendo como un estorbo la diversidad política; sigue observándose como un obstáculo que hay que salvar para unos u otros objetivos, sobre todo en tiempos de polarización cualquier aporte, innovación o complementariedad o iniciativa libre que no surja de polos ya constituidos, pareciera ser visto como una división, una atomización.

–En este sentido ¿Qué aspira para su país?

–Particularmente y sentidamente aspiro un país en el que el derecho de asociarse con libertad pueda tener los ribetes de importancia que ha tenido, por ejemplo, el derecho a expresarse con libertad. Asociarse con libertad está mucho más por debajo en la escala de valores de nuestros pueblos democráticos de expresarse o votar con libertad.

–La Constitución de 1999 tuvo muchos avances ¿El derecho a revocar mandatos es uno de esos avances?

–La Constitución de 1999 fue una presentación jurídica que abrió muchas esperanzas  a quienes observaron que el derecho a votar o a elegir podía ser perfectible y, en efecto,  lo era con el nuevo derecho político de revocar. Pero así como el artículo 72 de la Constitución presenta el derecho, lo ilumina, lamentablemente el artículo 233 en su último párrafo se refiere a las ausencias absolutas del presidente por causa de muerte, de insania mental, de renuncia como causas del revocatorio, pero ese último párrafo es muy infeliz porque fue redactado con malicia, con alevosía.

–¿Por qué?

–Ese artículo establece que si el revocatorio ocurre en los dos últimos años de mandato el presidente de Venezuela en lugar de ser penalizado, el gobierno de turno en lugar de ser sustituido ocurre algo insólito, un absurdo, y es que el presidente revocado es premiado porque dispone de la suerte del país porque la persona a quien designa como vicepresidente continúa al mando con las mismas políticas, el mismo partido, los mismos ministros. Ese derecho a votar tiene todavía muchos desafíos por delante y uno de ellos es aclarar con toda franqueza este derecho político de revocar que fue una gran estafa, un gran engaño, yo lo he llamado una oferta engañosa: la letra grande es el artículo 72, pero la chiquita es una estafa histórica.

–Pero es la forma más democrática de salir del régimen.

–Mientras el pueblo en la calle, el pueblo en su acepción más universal, te dice que hay que salir de este gobierno como sea, sin embargo, los sectores más comprometidos con un ideario republicano, democrático, liberal, que creen en instituciones, en procedimientos, en el voto, han dicho: cómo sea no, de una manera institucional, pacífica y democrática.

–Se critica mucho a la MUD por querer ser demasiado pacífica contra un Gobierno que ha destruido el país.

–Si algo hay que reconocer, en mi opinión, a los factores que integran la MUD es que han recuperado el valor de lo que otros creen una mediatización o algo conservador o dilación que es que las acciones políticas tengan un mínimo de comedimiento, que sean pacíficas, que se atengan al estado de derecho. Así que mucho hay que trabajar todavía en el derecho a votar. El revocatorio se convirtió en una gran estafa histórica porque fue redactado maliciosamente para que no se diera y eso fue así porque quien lo redactó estaba en el gobierno y tomó la previsión, por si acaso pudiera ser contra él.

–El CNE ha desvirtuado su razón de ser.

–La única razón de ser del CNE es canalizar la opinión pública que es silvestre, que es Fuenteovejuna, y es dándole a esa opinión pública  que tenga la oportunidad de  individualmente expresarse en el voto. Esa es la función primaria del CNE, canalizar el voto, organizar elecciones. Hoy lo que tenemos es un CNE cuyo único trabajo  es impedir elecciones, obstruir la voluntad de la gente. Por eso es que hay que poner en nuevo concepto el derecho a revocar,  repensar al CNE que se ha convertido en un tapón de la opinión de los ciudadanos, y además sabotean las elecciones, por ejemplo la de gobernadores que a esta fecha no sabemos cuándo serán.

–¿El chavismo siempre ha sabido para dónde va?

– El chavismo no ha sido inconsistente en su acción, ha sido ineficiente. El chavismo está actuando como actúa un gobierno militarista, centralista y personalista, porque no hay democracia, aquí lo que ha habido es una catarata verbal, un elíxir discursivo que ha mareado a la gente. El presidente Chávez  era el que hablaba de la democracia participativa  y no hay sino  que ver los esfuerzos que están haciendo para obstruir el revocatorio, no creen en eso, era solamente un anzuelo electoral.

–En esa prédica de la democracia ¿Qué anda buscando?

–Cuando digo que ando predicando la democracia creo que esa prédica tiene muchísimas materias pendientes en Venezuela, en cada campo hay mucho que hacer y agrego a la prédica de la democracia, el combatir la segregación política que ha ido creciendo. Aquí los adecos andan con adecos, los justicieros con justicieros, los chavistas con chavistas, los copeyanos con copeyanos, los de la ultra con la ultra, realmente somos un laboratorio de atraso democrático.

–¿Qué nos ha pasado a los venezolanos que hemos cambiado tanto?

En Venezuela tenemos  un problema adicional que tiene que ver con la prédica democrática y es que se ha deshilachado el concepto de Nación. Para nosotros los venezolanos podría estar en medio de la diatriba y estar en cuestionamiento las posiciones políticas, sobre materia económica, pudieran estar las religiosas, pero lo que nunca estuvo en cuestionamiento era nuestra integridad como Nación: el afecto, la consideración, la tolerancia. Hoy hemos ido perdiendo de manera muy grave nuestra condición de Nación, ya no nos queremos ni nos respetamos como venezolanos, ahora nos queremos como chavistas, como justicieros, como copeyanos, ahora le somos más leales a nuestro pequeño grupo inmediato de intereses que a la Nación porque se le ha dado rienda suelta a la segregación. Hay una especie de desprecio por el otro simplemente por pensar distinto.

–¿Dónde ve esa segregación?

–La segregación no está solamente en la Lista de Tascón, en las bolsas de los CLAP, está en actitudes que revelan que el odio ha ido germinando y eso no tiene nada que ver con la democracia. La democracia es la manera de administrar mediante la tolerancia nuestras diferencias. Hemos caído en ese oscuro hoyo de la segregación en Venezuela.

–¿Qué hacer?

–Por eso ando en que hay que seguir luchando por la democracia y ando en que debe haber un cambio político en Venezuela, en que el presidente Maduro debe salir  del poder, creo que está haciendo un Gobierno dañino para Venezuela, creo que  la está llevando a la ruina y deploro a los  que tienen  más capacidad para influir en él, y en Chávez,  que no hayan tenido la habilidad o la capacidad para hacerlos reflexionar.

–¿Esa incapacidad  para reflexionar no tiene que ver con Cuba?

–Sí, tiene que ver con Cuba, con Rusia, con China, con Brasil por el inmenso poder que tienen sobre Venezuela. Venezuela se ha convertido en  un Estado dependiente de potencias extranjeras. El liderazgo de Maduro es prestado es el de Chávez. Maduro ha tenido temor de rectificar cosas que a lo mejor el propio Chávez las hubiera rectificado.

–¿Anda en campaña electoral?

–Las candidaturas presidenciales no se decretan. Uno de los simplismos que yo he observado en estos tiempos de pobreza democrática  es que las candidaturas se trabajan como quien hace una dieta. Las candidaturas son expresiones históricas, coyunturales, mañana yo puedo ser candidato o no eso no depende de mí. Las candidaturas presidenciales son circunstancias, en este momento esto es muy volátil. Si en Venezuela nosotros logramos juntar voluntades para desarrollar una economía moderna, para diversificarla, para proteger los suelos, para promover el turismo, para desarrollar  un mundo político distinto donde todos nos toleremos, si le podemos dar unas cuantas derrotas al sectarismo, es posible que una candidatura con el perfil de una persona como yo pueda surgir, pero en un mundo sectario, polarizado eso no es posible, tendría que ser una candidatura simbólica. Queda mucho tiempo para eso, pero para lo que sí no queda tiempo es para esta lucha por el cambio político,  para conformar nuevos referentes políticos  en esta lucha por la prédica por la democracia. En eso ando con devoción.

Esperanza Márquez/TalCual

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