Visión Global

Cómo se está reinventando la odiada “policía del aborto” en China

Cómo se está reinventando la odiada “policía del aborto” en China


Causaron dolor a millones de personas, pero ahora algunos miembros de la odiada “policía poblacional” -que durante años se dedicaron a imponer la política del hijo único en China- tienen un nuevo empleo.

Uno de ellos es Li Bo, o tío Li, como lo llama la pequeña de dos años Liu Siqi.

La niña, sentada en el regazo de su abuela, se queja de dolor de estómago y Li trata de distraerla con un juguete.

Gradualmente el humor de la niña mejora y Li logra persuadirla para que cante con él.

Li pertenece al ejército de oficiales de planificación familiar de China.

Se encuentran en cada ciudad, pueblo y aldea en China, y durante los pasados 35 años su trabajo fue perseguir a las familias que se sospechaba estaban violando la draconiana regla de limitar los hijos que una pareja debía tener.

Pero con el fin de la política de un solo hijo a comienzos de este año, algunos, como Li Bo, están siendo reentrenados para llevar a cabo un papel diferente.

“Santa Claus chino”

Hoy hasta podría confudirse a Li con un Santa Claus chino, que visita aldeas remotas en las montañas de la provincia de Shaanxi con un saco lleno de juguetes y libros infantiles.

Junto con 68 de sus colegas, Li forma parte de un programa piloto que involucra a académicos de la Universidad Normal de Shaanxi y el Programa de Acción en Educación Rural de la Universidad de Stanford.

Li BoLi trabaja en el Condado de Danfeng.

Su nuevo empleo es enseñar a los padres y abuelos a desarrollar las mentes de los niños hablando, cantando y leyendo con ellos.

Li trabaja en el Condado de Danfeng, a 1.125 km al suroeste de Pekín, una zona empobrecida donde más de la mitad de los adultos en edad laboral han perdido sus empleos en las ciudades.

Liu Siqi, igual que otros 61 millones de menores, es una niña “olvidada” que está siendo criada por sus abuelos.

Su madre trabaja en una fábrica de fideos a cuatro horas de distancia y no pueden visitar a menudo.

Su padre, que tiene un empleo en una cantera, sólo viaja a su casa dos veces al año.

Al principio su abuela, Chen Huafen, estaba escéptica sobre el valor de leer a una niña tan pequeña.

“Pensé que era una pérdida de tiempo”, se ríe.

“Pero le gustan las historias y me sorprendió ver cuánto recuerda sobre ellas”.

Desconfianza

Chen estaba en su adolescencia cuando la política de un solo hijo fue introducida en 1979.

LA POLÍTICA DE UN SOLO HIJO EN CHINA

  • 400 millones de nacimientos se evitaron
  • 33 millones más hombres que mujeres hoy en China
  • 25% de la población china será mayor de 65 años para 2050
  • 500.000 empleados trabajaron en la Comisión de Planeamiento Familiar

Se ve relajada en su trato con Li, pero me pregunto cuál fue su propia experiencia con los oficiales de planeamiento.

Cuando Li sale a fumar, ella me dice que toda la aldea “desconfiaba y odiaba” a los encargados de poner en práctica la regla y confiscaban las propiedades de las familias que no podían pagar las multas.

“Solían venir en la noche y llevarse las cosas de las familias que tenían más de un hijo”, dice. “Bicicletas, máquinas de coser, cualquier cosa que podían llevarse, incluso nuestras vacas y cerdos”.

Chen incluso tiene otro motivo mayor para odiar a los oficiales. En muchas áreas rurales, las parejas tenían permiso para tener un segundo bebé si el primero era niña.

Pero el primer hijo de Chen fue niño, así que cuando concibió por segunda vez se le obligó a tener un aborto.

Cuando se volvió a embarazar se escondió y dio a luz a una niña. Pero estaba tan temerosa de recibir una multa que la pequeña tuvo que vivir escondida.

Si no pagabas la multa, conocida como la tarifa de mantenimiento social, tu hijo no existía para el Estado.

Chen

En términos prácticos, esto significa no tener acceso al colegio, servicios de salud o incluo el derecho a comprar un pasaje de tren.

“Ella permaneció con mi madre en las montañas durante 12 años hasta que logramos registrarla”, dice Chen.

Desde el comienzo de 2016 se permite a todas las parejas chinas tener dos hijos. Sólo quienes provienen de minorías étnicas pueden tener más de dos, así que Li Bo todavía pasa parte de su tiempo trabajando para poner en práctica el control de nacimientos.

Revisiones

Todas las mujeres en edad reproductiva tienen revisiones obligatorias hasta cuatro veces al año para asegurarse de que están sanas, y no están embarazadas sin permiso.

Si una pareja desea comenzar una familia, necesitan obtener aprobación oficial antes de concebir.

El historial médico de la mujer está registrado en un pequeño libro rojo. Este ennumera los niños que tiene, los métodos anticonceptivos que usa y los embarazos interrumpidos.

Después de un examen de ultrasonido, le pregunto a una mujer -que sostiene a un niño pequeño- si piensa tener otro bebé.

“¡Todavía no!”, se ríe. “Mi esposo dice que es demasiada presión financiera”.

Li me invita a su casa para conocer a su esposa e hija de 9 años. Le hago la misma pregunta.

Me dice que sus padres, especialmente su madre, lo han urgido durante años a tener otro hijo y pagar la multa.

“Me gustaría tener otro”, dice sonriendo, “a pesar de que nos preocupa el dinero”.

Li BoLi Bo quisiera tener otro hijo, pero le preocupa el dinero.

Li se comporta de forma bromista y dice que se relaciona bien con los niños porque él mismo “es un niño grande”.

Pero también es un oficial leal al Partido Comunista que cree que el Estado sabe más y que las necesidades de la sociedad son mayores que las de los individuos.

Así que se muestra directo sobre la desagradable labor de decirle a las mujeres que no pueden pagar la multa que deben terminar sus embarazos.

“China está enfrentando serios problemaas con una población enorme”, dice. “También le hemos dicho a las parejas que tener más hijos reducirá sus niveles de vida y que no está en el interés de los niños”.

Cuando lo presiono sobre el número de mujeres que pudo haber persuadido para que tuvieran un aborto, dice que no sabe y se ve cada vez más incómodo, doblando un pañuelo en la mano.

En algunos pueblos la gente lanzaba piedras a los autos de los oficiales de planeamiento familiar. Li admite que en muchos lugares no era un invitado bien recibido.

“La gente no nos insultaba directamente pero probablemente lo hacían a nuestras espaldas”, dice. “Es natural porque nosotros estábamos imponiendo la ley y ellos la estaban violando así que es como un enfrentamiento entre un policía y un ladrón”.

ChenEn enero de este año se introdujo la política de dos hijos.

Agrega que siempre y cuando existan restricciones en vigor, esos enfrentamientos continuarán.

Y sin embargo, las reglas y la cantidad recaudada en multas varía drásticamente de un lugar a otro y de un caso a otro. Las autoridades en general las establecen a entre tres y 10 veces el salario anual promedio.

Tratamiento

Dentro de China, también varía el tratamiento de los funcionarios de planeamiento familiar a quienes rompen las reglas.

Shandong, una provincia de la costa entre Pekín y Shanghái, con una población de 96 millones, tiene una reputación de ser particularmente dura.

En años recientes se ha detenido ilegalmente a varias personas acusadas de tener hijos no autorizados.

Muchos tienen miedo de hablar, pero una familia acordó contarme su experiencia.

Están nerviosos y dicen que es muy arriesgado hablar en su casa así que nos reunimos en un restaurante de un amigo.

Me recibe una pareja de unos 60 años que cosechan maíz y maní con su hijo, que posee una fábrica local.

En 2013, la esposa del joven concibió sin permiso. La pareja ya tenía una hija. A pesar de la relajación de las reglas en áreas rurales, se les prohibió tener un segundo hijo porque su primer bebé nació antes de que la madre tuviera 20 años.

Así que la familia la escondió hasta que tenía seis meses de embarazo porque, para entonces, pensaban que las autoridades ya no podrían forzarla a tener un aborto.

Estaban equivocados.

PropagandaMuchos se vieron forzados a abortar los segundos hijos.

Los oficiales de planeamiento familiar y los líderes de la aldea detuvieron al joven cuando iba del trabajo a su casa y le preguntaron donde estaba su esposa.

“Les dije que no sabía”, dice. “Así que comenzaron a golpearme”.

Lo ataron en una camioneta y lo llevaron a un hotel donde continuaron los golpes.

La hermana de su esposa también fue detenida durante tres días para incrementar la presión. No se le dejó salir hasta que la familia entregó US$1.500, supuestamente para gastos de hotel.

Después se detuvo a los suegros y se les mostró cómo su hijo estaba siendo tratado.

Ofrecieron pagar la multa de US$10.700 para quedarse con el bebé, pero no lo lograron.

“Pateaban a mi hijo y lo sacudían contra el piso”, dice la madre. “No pude soportarlo más y llamé a mi nuera para decirle que entregáramos al bebé”.

Se limpia las lágrimas con la manga. Su esposo la mira abatido. Debido a que la detención no fue legal les preguntó si llamaron a la policía.

“Hice una llamada a la inspección local”, dice el padre. “Pero me dijeron que no podían intervenir en el trabajo de los oficiales de planeamiento familiar, los hombres son tan poderosos que hacen lo que quieren”.

La familia contactó a un abogado, Wu Youshui, quien se ha dedicado a investigar abusos de los oficiales de planeamiento familiar en China.

China61 millones de niños “olvidados” fueron criados por sus abuelos o solos.

Esperan que los responsables sean llevados a la justicia y que se les regrese parte del dinero que pagaron, pero el joven dice que la familia está destrozada por lo ocurrido.

El hecho de que China tenga ahora una política de dos hijos les da poco consuelo.

“El daño está hecho y no hay forma de repararlo”, dice.

La suegra añade que fue al hospital y vio el feto abortado de su nieto. Han pasado tres años pero todavía siente el dolor.

“El bebé estaba bien formado”, dice llorando. “Incluso podías ver las uñas. Era un poco pequeño pero estaba muy bien desarrollado”.

Amargo legado

La política de un solo hijo tiene un amargo legado. Ha causado enorme dolor a millones de familias chinas.

La mayor ironía es que hoy el problema que amenaza el futuro desarrollo del país no es la sobrepoblación sino la reducción de la fuerza laboral.

James Liang, un empresario millonario de internet, argumenta que una fuerza laboral envejecida sofoca la creatividad dentro de las compañías.

“El gobierno chino debería estar realmente preocupado”, afirma. “Lo que necesita es una política profertilidad que aliente a la gente a tener más hijos, entre más mejor”.

El bebé estaba bien formado. Incluso podías ver las uñas. Era un poco pequeño pero estaba muy bien desarrollado”

Abuela

En cuanto a Li Bo, el oficial de planeamiento, la mayor parte de su tiempo ahora está enfocado a la próxima generación.

En momentos en que China tiene una población quizás muy joven para enfrentar los desafíos que le esperan, cada individuo es importante.

Nos reunimos en un nuevo centro para padres en la aldea de la pequeña de dos años Liu Siqi.

Es parte del proyecto piloto en la provincia de Shaanxi diseñado para estimular a los desposeídos niños rurales y darles un mejor comienzo en la vida.

Observa a los pequeños lanzando pelotas en cajas y jugando con formas de madera.

“Esta es una época dorada para que desarrollen sus habilidades”, dice. “Me gusta este nuevo trabajo y pienso que es importante, porque lo que estoy haciendo ahora probablemente influirá en el tipo de persona en la que estos niños se convertirán un día”.

Cuando salgo del pueblo paso por la antigua oficina de planeamiento, un lugar de apariencia inhóspita detrás de puertas de hierro. Fue clausurado y el personal fue trasladado para formar parte de un servicio local de salud.

Ahora el edificio está polvoriento y vacío y en una pared exterior hay un mural despellejado que muestra a una madre, un padre y su único hijo bajo un cielo artificialmente azul.

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