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Con las manos vacías tras la cumbre, Maduro se radicaliza

Con las manos vacías tras la cumbre, Maduro se radicaliza


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Nicolás Maduro regresó a Caracas tras la “histórica victoria de la Cumbre de Panamá” para anunciar una nueva vueltade tuerca bolivariana: “Vengo dispuesto a radicalizar la revolución contra todos los que sabotean desde lo económico; no me importa el nombre ni el apellido. Vamos a apretar la mano, pero pido que la apretemos entre todos”.

El presidente, que volvió a insistir en que Venezuela va camino de convertirse en “potencia de felicidad social”, ordenó que se convoque “a los empresarios a los que les entregaron los dólares para la importación de esos dos productos que no se hacen aquí, muy sensibles a la vida adulta”.

“Si es necesario vamos a detenerlos y entregarlos a la fiscalía”, agregó el presidente. Se refería a preservativos y anticonceptivos, que no se encuentran en farmacias ni supermercados desde hace tres meses. Los preservativos chinos que distribuye el gobierno, de calidad dudosa, no conforman a los usuarios.

Venezuela sufre desde hace dos años una profunda crisis de escasez de alimentos y desabastecimiento de productos básicos, que junto a la mayor inflación del mundo (se teme que la suba de los precios supere el 100% este año) golpea con saña a las clases populares y a la clase media.

Otra de las grandes novedades, llegadas desde la cumbre, es la incorporación al equipo revolucionario del ministro de Finanzas boliviano. “Ha venido a ayudar al gobierno”, reveló Maduro. Una estrategia que no es nueva en el madurismo: Orlando Borrego, economista cubano de 78 años y antiguo colaborador del Che Guevara, participó en la reforma de la administración. Unos cambios que, un año después, no han mejorado el funcionamiento del Estado.

Con energías renovadas, pero con un discurso muy distinto del que desarrolló la mayoría de los mandatarios en Ciudad de Panamá, el “hijo de Chávez” exigió mano dura a ministros y a los poderes del Estado “para hacer un 13 de abril en lo económico”. Se trata de una fecha clave para la revolución: el día que el “comandante supremo” regresó al Palacio de Miraflores tras fracasar el golpe de 2002.

Maduro reapareció anteayer tras permanecer 48 horas “desaparecido”. Pocos sabían dónde estaba tras la clausura en Panamá y todos los comentarios circulaban en torno a la pintoresca escena captada por medios panameños: un doble del mandatario, incluso con el mismo bigote, simulando que abandonaba la sede de la cumbre junto a una mujer que ejercía de Cilia Flores, “la primera combatiente revolucionaria”.

Ambos se subieron a un vehículo de la comitiva venezolana, rodeados de guardaespaldas que se comunicaban de forma compulsiva con sus interfonos. Como si de una película de Hollywood se tratara.

La realidad es que Maduro, el de verdad, realizó una escala que no estaba prevista: La Habana. Así lo reconoció la noche del lunes durante el desfile militar que lo recibió en Los Próceres: “Sentí la obligación de ir y decir a Fidel que esta victoria le pertenece, esta victoria de dignidad, de soberanía, de unión latinoamericana y caribeña. Estuvimos hablando casi cuatro horas, casi hasta las doce de la noche”.

No fueron los únicos en salir “victoriosos” de la Cumbre, algo en lo que el chavismo no coincide con la mayoría de los analistas del subcontinente.

“Chávez también estuvo presente en Panamá. Es el arquitecto del nuevo mundo que ha nacido”, precisó.

La revolución desplegó la bandera venezolana más grande de la historia para respaldar a las tropas y al ejército de milicianos, cerca de 21.000. Maduro también quiso ascender a los gobernadores civiles Stella Lugo y Aristóbulo Istúriz, convertidos ya en sargentos de la milicia chavista.

Los fastos revolucionarios se estiraron durante varias horas más, incluso el gobierno prometió que seguirá recogiendo firmas contra el famoso decreto de Obama.

Mientras todo esto sucedía, la vicepresidenta de Panamá, Isabel Saint Malo, aterrizaba en Caracas con un encargo presidencial como principal objetivo: renegociar la deuda de más de 1000 millones de dólares que mantiene el Estado venezolano con varias compañías panameñas, con la aerolínea Copa a la cabeza.

Fue el primer baño de realidad poscumbre, el mismo día que Maduro cumple dos años de su victoria electoral ante el opositor Henrique Capriles.

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