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Crónicas del hambre: “Mi mamá me dijo que no quería saber más de muchachos”

Crónicas del hambre: “Mi mamá me dijo que no quería saber más de muchachos”


La ayuda para los hermanos Ibarra llegó. Un equipo de trabajadores sociales y médicos de la Gobernación del estado Zulia visitó la casa donde habitan los ocho hermanos en compañía de su abuela Julia Ibarra. Jéssica Villalobos, miembro del equipo de Desarrollo Social, informó a La Verdad que los niños y la abuela recibieron atención médica.

“Tenemos órdenes del despacho del Gobernador de verificar la situación y ver de qué forma nosotros podemos ayudar a esta familia. No conocíamos su situación, nos enteramos mediante una noticia que salió publicada y bueno, aquí estamos para ayudar”.

Los menores no presentaron desnutrición, según informó José Palencia, uno de los médicos que atendió el caso. “Estamos buscando los diagnósticos de cada uno. En el caso de la señora es hipertensa, diabética, cardiópata, y no tiene los medicamentos, estamos tratando de solucionar”.

Julia necesita una evaluación completa debido al tiempo que estuvo sin atención médica, Palencia señaló: “hay que repetirle los exámenes, pero les vamos a dejar los medicamentos que no se consiguen”.

En el caso de los niños, refirió: “a simple vista y para mi criterio médico no están desnutridos los niños”. Sin embargo, insistió en que “les hace falta una buena alimentación y vitaminas”. El equipo de Desarrollo Social informó que atenderá el caso de los Ibarra médicamente hasta poder tratar cada uno de los diagnósticos. El equipo enviado por el gobernador, Francisco Arias Cárdenas, refirió que luego del diagnóstico de la situación general de la familia evaluarán “de qué manera los podemos seguir ayudando”.

Un futuro en peligro 

Elí Daniel cursa séptimo grado, es el único de sus hermanos que estudia. Mientras esperaba que el maíz se ablandara dentro de un pote de pintura, para hacer chicha, le contó a este rotativo que le parte el alma ver a sus hermanos llorando de hambre.

“Ayer me pagaron un reloj y pude comprar plátano, yuca y un poquito de queso, eso fue lo que cenamos. Hoy desayunaron medio plátano, por eso estamos haciendo chicha de maíz con sal para que se llenen”. El joven explicó: “ponemos a remojar el maíz para que bote el afrecho, después lo ponemos a hervir y le echamos sal, eso es lo que vamos a comer”.

En el pensamiento de Elí está dejar sus estudios para ayudar a sus hermanos, aunque su mayor anhelo es tener una carrera universitaria. “Yo no quiero dejar de estudiar porque sé que estudiando ayudo más a mis hermanos, pero ahorita ellos necesitan que yo trabaje para ayudar a mis tíos a mantenerlos”. Cada vez que sale de su casa los demás hermanitos le dicen: “guajiro, me traéis pan. Eso me da mucho dolor, por eso yo trabajo para ellos”. El adolescente trabaja en un abasto con un primo a la par de los estudios, pero confesó que “ruletea” en los autobuses, y con lo que le regalan completa la comida de sus hermanos.

La última vez

Elí relató la última vez que habló con su madre, luego de aquel jueves, cuando lo dejó en casa de una tía. “Guajiro, te voy a dejar aquí, yo voy unos días para Maicao a trabajar para traerles cosas, ella se fue tranquila, hasta que mi abuela me dijo que no les había dado más dinero hace dos meses y que los muchachos no tenían qué comer, yo le dije déjame ver que hago para ayudarte”.

La responsabilidad que Elí asumió junto a sus tíos lo llevó el pasado jueves a llamar a su madre, Ana Mabel Ibarra, por teléfono. “Mi mamá me dijo que no quería saber más de muchachos, yo le dije: está bien lo que estáis haciendo, gracias, pero acordate que vos tenéis hijos y que jamás los podéis comparar con el hombre que estéis o con lo que sea que estéis viviendo, porque tus hijos son lo más grande que tenéis y lo que vos estáis haciendo es malhecho”. Luego de estas palabras la mujer cortó la llamada y no atendió más.

Para el joven la actitud de su madre es extraña, dijo que ella jamás se comportó así. Nunca en la vida fue así. “Yo pienso todos los días antes de acostarme que ella no está trabajando en algo bueno, porque se fue de aquí arregladísima. Ella se peleó con los tíos míos que la recibieron en Colombia, la botaron porque llegaba tarde todos los días. Se fue con un primo y dicen que se la pasa bebiendo”.

El miedo se apodera del adolescente que le ha tocado madurar a causa de la situación familiar, de solo pensar que su abuela se muera. “Si ella se va, será un dolor muy grande, tendremos que salir adelante solos porque yo sé que mi madre no regresa para acá”.

Necesitan ayuda

Aunque la comida es la prioridad, la atención médica para los pequeños y la abuela es fundamental. La desnutrición y cuadros infecciosos son cada vez más drásticos según sus tíos. Julia pide ayuda para evitar que sus nietos “mueran de hambre”. Si desea colaborar, puede contactarlos a través del (0424) 622.46.86 y (0426) 761.10.47

Mariela Nava/La Verdad con edición de Visión Global

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