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Cuando el secreto es llegar a fin de mes

Cuando el secreto es llegar a fin de mes


El llegar a fin de mes es un dolor de cabeza en la Venezuela de hoy. Nadie sabe como hacer para que con su salario, cada vez menos abundante, pueda afrontar los gastos de un hogar.

Hace unos 10 años, estuvo en el país el conferencista argentino-estadounidense Andrés Panasiuk. Un experto en finanzas dedicado a fomentar el bienestar familiar, manejando con éxito el presupuesto personal.

El punto de vista de Panasiuk es poco ortodoxo desde el punto de vista financiero. Cristiano practicante, vino al país invitado por una iglesia evangélica. Lo cual llamó la atención a los reporteros de la fuente económica que asistimos a su conferencia.

Panasiuk no tuvo objeciones para revelar el secreto de los principios en lo que basa sus recomendaciones financieras: pasajes bíblicos.

Cuando procedimos a entrevistarlo, el conferencista explicó que su misión era enseñar a las personas a ser mejores y buenas. Para ello, él había encontrado que cuando alguien no llega a fin de mes en forma reiterada, empiezan a circular en su cabeza malas ideas y cae en las malas tentaciones.

Por ello, es fundamental que las personas organicen sus finanzas personales. “La gran diferencia que existe entre lograr el éxito y caer en el fracaso económico se basa en el hecho de sentirnos satisfechos con respecto a aquello que nos ha tocado vivir”, dice.

Lo que no quiere decir “que adoptemos una postura conformista, sino que seamos capaces de ajustar nuestro bienestar a nuestra situación, de tal manera que estemos contentos. Y este punto es fundamental para alcanzar la prosperidad personal y la seguridad financiera”.

Pensando en las explicaciones de Panasiuk, en momentos de bonanza económica en Venezuela, y tomando en consideración los ingredientes de la compleja crisis venezolana, hay ciertos aspectos que surgen de la comparación entre los dos momentos.

En momentos de alta inflación, cuando se es asalariado, es una tarea que puede llegar a ser poco precisa. Preparar un presupuesto de gastos, cuando no sabemos cuánto costarán las cosa -por que suben cada día- nos lleva a la incertidumbre.

Y si añadimos a este primer problema, uno más complicado como es la escasez, es decir la disponibilidad de los productos, el grado de incertidumbre crece y nos lleva a una gran angustia.

Frente a la escasez, debemos estimar cuánto de ese producto necesitamos por semana o mes. Si son medicamentos o productos empacados, no perecederos de forma inmediata, es posible comprarlos y mantenerlos en la despensa.

Como cada semana se consigue un producto escaso distinto, podemos ir acumulando una reserva de esos productos, que consideramos indispensables, o productos sustitutos.

Los productos sustitutos son aquellos que reemplazan a otros, sirviendo para lo mismo. Tales como el té por el café, la harina de trigo por la harina pan, el pollo por la carne de res, etc.

Por supuesto que no es lo mismo una arepa que un bollo de pan, pero a los fines de la alimentación es un buen sustituto uno del otro.

El otro problema es que el ahorro. Un concepto que las personas deben incorporar en su planificación financiera personal.

En tiempos de inflación, el ahorro puede llegar a ser más un problema que una solución. Por cuanto el dinero pierde valor día a día por efecto de la inflación, que lo que al final significa es que el signo monetario –el bolívar en nuestro caso- pierde su poder adquisitivo. Es decir, mañana se comprará menos con ese bolívar que hoy, a pesar que lo tengamos en una cuenta de ahorro en el banco y esté ganando intereses.

Una solución, experimentada en economías con crisis similares, es cambiar el ahorro en una moneda más dura como el dólar o en pesos colombianos, como vienen haciendo los venezolanos que habitan en la frontera.

Otro factor que debe ponderarse en estos tiempos, es el acceso al crédito. Pero no a cualquier tipo de crédito, especialmente el de las tarjetas de créditos.

El principio detrás del endeudamiento en tiempos de inflación, es que si a usted le prestan una cantidad de dinero y la inflación es del 100%, dentro de un año –en lo que respecta al poder adquisitivo de esa cantidad- se verá reducida a la mitad.

Eso es verdad, si las expectativas de ingreso personal al término de un año irán aumentando hasta duplicarse. Si no es así, probablemente en un año usted estaría en una situación más complicada que la actual. Porque además, por el uso de ese dinero que le prestan, usted deberá pagar intereses.

Si es el caso que usted recurrió a las tarjetas de crédito, los intereses siempre son los más altos del mercado. Por lo que si se excede con las tarjetas, debe tratar de negociar con los bancos, y obtener un crédito personal con tasa de intereses más bajas y cuotas de pago a un plazo mayor sin entrar en moras, lo que encarecería el servicio de la deuda.

El planificar su presupuesto personal de gastos, el advierte con suficiente anticipación, cuándo y en qué cuantía, va a tener necesidad de recurrir al crédito, o de ingeniarse para obtener mayores ingresos.

De eso se trata. Y en este sentido, el experto Andrés Panasiuk tiene razón. Llegar a fin de mes es una meta que debemos perseguir. Nos disminuirá la angustia. Viviremos más tranquilos, y seremos más felices.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

 

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