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Cuando la economía venezolana resulta una tortilla hiperinflacionaria

Cuando la economía venezolana resulta una tortilla hiperinflacionaria


Venezuela presenta las características de una economía hiperinflacionaria. Si bien hay la creencia generalizada de que el único factor que determina su existencia, es un indicador de cuatro cifras (mayor del 1.000%), en los círculos académicos se caracteriza la hiperinflación más como un proceso, que como el simple paso por una frontera numérica.

Los economistas señalan que la hiperinflación es un proceso con inflación muy alta y sin control, donde el aumento de precios se acelera -aumenta rápidamente- en momentos que el signo monetario pierde valor y las personas como consecuencia ven reducido su patrimonio personal.

Estos señalamientos dibujan un momento sin “equilibrio”, donde hay un alza acelerada de precios y devaluación, y que con cada medida que toma el gobierno para tratar de restablecer el poder adquisitivo de las personas, pasa a formar parte del ciclo inflacionario.

Lo que ocurre cuando las medidas no son la solución, sino que terminan siendo parte del problema y se convierten en factor importante -si no principal- que impulsan un mayor aumento inflacionario.

Los economistas como Pedro Palma -miembro de número de la Academia de Ciencias Económicas y profesor del IESA- siempre ha señalado que se deben atacar lo que genera el aumento de precios, y ha advertido que el principal elemento que presiona un alza de precios es la baja producción de bienes y servicios en el país.

En consecuencia, el profesor Palma ha recomendado reiteradamente de que el gobierno debiera crear condiciones económicas para la inversión nacional e internacional en la producción de esos bienes y servicios.

Discusión de fondo

En las normas comúnmente aceptadas de contabilidad, citadas en Wikipedia, se enumeran cuatro características que indicarían que una economía podría encontrarse en hiperinflación:

  1. La población general prefiere mantener su riqueza en bienes no monetarios o en una moneda extranjera relativamente estable. Cualquier cantidad en moneda local es inmediatamente invertida para mantener poder adquisitivo.
  2. La población general considera cantidades monetarias no en términos de moneda local, sino en términos de una moneda extranjera relativamente estable. Es posible que los precios se fijen en moneda extranjera.
  3. Las ventas y compras a crédito se realizan a precios que compensan por la pérdida anticipada de poder adquisitivo durante el periodo crediticio, incluso si este periodo es corto.
  4. Los tipos de interés, salarios y precios se vinculan a un índice de precios y la inflación acumulativa durante tres años se acerca, o excede, el 100%.

A simple vista se puede observar que estas cuatro situaciones no se verifican exactamente así, aunque estemos en ese camino.

En el caso del primer factor, ante la gran escasez de bienes, las personas ya han comenzado a invertir su dinero, más por la escasez, que por la pérdida de su poder adquisitivo.

Según lo registrado en la última encuesta de Datin Corp, los venezolanos estarían empezando a comprar con el precio en dólares y a pensar en términos de otras monedas. En tanto los precios del mercado de bachaqueo ya claramente sigue las fluctuaciones del dólar y precio internacional de los productos. Lo que sería el segundo factor.

El tercer factor, acerca del uso de crédito, se ha acentuado, más por la pérdida del patrimonio personal y la pérdida del poder adquisitivo del bolívar, que por el frío cálculo que comprando a crédito -y a pesar de pagar intereses-  a los meses los productos resultarán más baratos que los nuevos precios.

Y finalmente en el cuarto factor, es evidente que salarios, precios e inflación han aumentado más de 100%, en tanto el gobierno ha mantenido fijas las tasas de interés.

Si bien no se han cumplido a rajatabla todas las características definidas por los contadores, la realidad venezolana muestra signos hiperinflacionarios.

¿Hiperinflación?

Solo en el último año -y de acuerdo a las mediciones de CENDAS FVM- el precio de la Canasta Básica Familiar -CBF- de febrero de 2017 es Bs. 922.625,39.  Un aumentó Bs. 90.365,44, 10,9%, con respecto al mes de enero de 2017. Eso en términos absolutos.

Relativamente, cuando ponderamos este incremento con respecto a lo que es el salario mínimo -devengado por el 80% de la población- encontramos que representa 2,2 salarios mínimos -solo el aumento- porque para el pago de la cesta básica familiar mensual se requieren 22,5 salarios mínimos.

Ahora, para el que le apetece comer huevos y prepararse tortillas, la economía venezolana le resulta hiperinflacionaria. En solo cuatro años -según registra CENDAS- el precio del cartón de huevos aumentó en un 8.374.57%.

Y así otros tantos productos….

Con información de CENDAS-FVM, Datin Corp y Wikipedia.

Eduardo Martínez / VisiónGlobal – @ermartinezd

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