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“Cuba, VII Congreso de la dinastía” por Alejandro Arratia Guillermo

“Cuba, VII Congreso de la dinastía” por Alejandro Arratia Guillermo


Alejandro Arratia Guillermo / @ib_americanos_

Los comunistas norcoreanos y cubanos copiaron y perfeccionaron la tradición de la sucesión hereditaria del poder y le dieron su propio perfil, que incluye mastodónticos Congreso del Partido. Los cubanos han celebrado una séptima y desabrida reunión dinástica sin conclusiones trascendentales. Dejaron en suspenso el problema del heredero del trono caribeño en los próximos años.

 

Dinastía gobernante, sucesión hereditaria en el poder de miembros de una familia. De crueles dictaduras dinásticas en el Caribe hay mucho que decir: en Haití a Francois Duvalier, Papá Doc, lo heredó su hijo, Jean-Claude, Baby Doc; sumaron 29 años (1957-1971) de destrucción de la isla. Los Somoza en Nicaragua acumularon (1934 – 1979) 45 años de latrocinio. Los comunistas copiaron y perfeccionaron la tradición monárquica: concluida la II Guerra Mundial, Corea del Norte quedó atrapada en las férreas manos de Kim il Sung; lo sucedió su hijo, Kim Jong-il, y, actualmente el nieto, Kim Jong-un, ocupa el trono. Así van siete decenios. Y llegaron los hermanitos Castro, una dinastía comunista de 58 años; superan en tiempo y terror a sus congéneres del Caribe y si los camaradas coreanos se descuidan, los rebasan.

Las dictaduras comunistas, sean o no dinásticas, se diferencian de los imperios antiguos por el lenguaje y las parafernalias participativas. “Democracias Populares” llamó Rusia a los territorios colonizados en Europa en la década del cuarenta. Elecciones, asambleas y congresos dan lustre al socialismo. En la historia del ritual totalitario el más famoso encuentro ha sido el XX Congreso del PCUS, celebrado 1956, el primero después de fallecido el “padrecito”. La notoriedad se debió al “Discurso secreto”, denuncia de los crímenes de Stalin realizada por Nikita Jrushchov . El gran jefe había asesinado a viejos bolcheviques, atropellado el liderazgo colectivo, desarrollado el culto a la personalidad, exagerado su papel en la Segunda Guerra… y un largo rosario de acusaciones.

El discurso causó gran conmoción entre los delegados y en el mundo. Bien vistos los acontecimientos, era innecesario para informar de las atrocidades; solo los que tenían los ojos vendados por la ideología defendían el paraíso totalitario. Biografías de Stalin en los años `30, material documental, relatos de desertores y otros testigos oculares habían revelado las atrocidades. “Y fue con el reconocimiento de algunos crímenes como ocultó Kruschev la criminalidad del régimen en conjunto […] ocultaba el aspecto más característico del terror totalitario, el de desatarse cuando ha muerto ya toda oposición organizada y el dirigente totalitario sabe que ya no necesita temer nada” (Hannah Arendt). El contenido completo del discurso se pudo conocer con la política de transparencia (glásnost) introducida por Gorvachov en 1985.

Los cubanos fieles al catecismo, al estilo y la estética comunista, montan de vez en cuando un gran congreso. El séptimo lo inauguró el 16 de abril 2016 el Primer Secretario del Comité Central, General del Ejército Raúl Castro Ruz, con un ladrillo de 28 páginas, 12541 palabras, que pudo haber condensado en dos folios, quinientos y más términos, incluyendo las consignas obligatorias. “En mi caso no es un secreto que en el 2018 concluirá el segundo mandato con¬secutivo como Presidente de los Con-sejos de Estado y de Ministros y cederé esas responsabilidades a quien sea elegido”. ¿Y quién será el designado? A falta de respuestas, bastante señales para la especulación, entre ellas la opción dinástica, pues, dos nombres de la lista de elegibles pueden dar continuidad en Cuba a la saga de los Castro.

Alejandro Raúl Castro Espín, coronel del Ministerio del Interior, Coordinador de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional, responsable de la contrainteligencia policial y militar, no forma parte de la cúpula del partido, pero es hijo de su papá y este le da protagonismo en los actos oficiales. Lo señalan como uno de los interlocutores en las conversaciones pro relaciones diplomáticas Cuba-EE.UU. Alejandro Raúl podría ser primero nombrado Ministro del Interior. Otro candidato dinástico es Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, yerno del dictador, presidente del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), estructura de compañías militares. A los Castro les importa la conservación del poder, la gloria personal y la predestinación del sucesor; lo demás es secundario.

Agotada la lista de apoyos, críticas, solidaridad y reconocimientos, así como la perorata de siempre para estigmatizar culpables (Estados Unidos, Israel, el neoliberalismo…) por los problemas del mundo, el dictador expresó su visión invertida del rechazo contra el Marxismo del siglo XXI, que su hermano mayor y el honrado Lula inventaron en el Foro de Sao Paulo (1990).  “El mapa político […] había cambiado. […] América Latina y el Caribe se encuentran bajo los efectos de una fuerte y articulada contraofensiva imperialista y oligárquica contra los gobiernos revolucionarios y progresistas […] Esta política está dirigida principalmente contra la hermana República Bolivariana de Venezuela y se ha intensificado en los últimos meses en Bolivia, Ecuador, Brasil, así como en Nicaragua y El Salvador.”

El discurso castrista pontificó generalidades económicas sin aludir cuestiones fundamentales: ¿cómo se garantizarán los bienes y servicios indispensables para mejorar el nivel de vida de la población? Olvidó que entraron en terapia intensiva con la implosión de la Unión Soviética, hasta que Venezuela se ocupó de mantenerlos. Nadie puede hoy confiar en la permanencia benevolente de ese padrino. En alarde de glásnost caribeño, deberían haber rendido honores a los verdaderos funcionarios de la economía, miembros del Comité Central: Rogelio Polanco Fuentes, embajador, y Víctor Fidel Gaute López, Jefe de las Misiones Sociales (sic) en Venezuela. En los análisis del congreso de la dinastía comunista son más significativos los silencios que la abrumadora monserga revolucionaria.

De los libros
Por lo que se refiere a Stalin, las sorprendentes declaraciones de Kruschev, que –por obvia razón de que su audiencia y él mismo estuvieron totalmente complicados en el asunto- ocultaban considerablemente más de lo que revelaban, tuvieron el desgraciado resultado de minimizar a los ojos de muchos (y desde luego a los de los eruditos con su amor profesional por las fuentes oficiales) la gigantesca criminalidad del régimen de Stalin, que al fin y al cabo, no consistió simplemente en la difamación de unos pocos centenares de miles de destacadas figuras políticas y literarias, a las que se podía “rehabilitar” póstumamente, sino en el exterminio de los literalmente indecibles millones de personas a las que nadie, ni siquiera Stalin, podía considerar sospechosas de actividades “contrarrevolucionarias”. Y fue precisamente por el reconocimiento de algunos crímenes como ocultó Kruschev la criminalidad del régimen en conjunto, y es precisamente contra este camuflaje y contra esa hipocresía de los actuales dirigentes rusos –todos los cuales se prepararon y progresaron bajo Stalin- contra lo que se halla ahora en casi abierta rebelión la joven generación de intelectuales rusos. Porque ellos saben todo lo que es necesario saber sobre “las purgas masivas y las deportación y el aniquilamiento de pueblos enteros <> (p.33)

Hannah Arendt (2004): LOS ORÍGENES DEL TOTALITARISMO. Tauros. México

http://www.iberoamericanos.com.es/cuba-vii-congreso-de-la-dinastia/

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