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Decisiones del Ejecutivo afectan a panaderos y a usurios

Decisiones del Ejecutivo afectan a panaderos y a usurios


Los economistas y federaciones advierten que las nuevas imposiciones del Gobierno hacia el sector panadero solo generarán más escasez y hambre. Comerciantes pudieran perder 90% de la ganancia y desaparecerán dulces y otros tipos de pan que no sea salado, bajo amenaza de “toma” por parte de colectivos

De las 120.000 toneladas de trigo al mes que necesitan las panaderías del país para cubrir la demanda, el Gobierno, único responsable de adquirir y distribuir la materia prima para la elaboración del pan, solo ha importado en lo que va de marzo 75.000 toneladas, apenas el 62,5% de lo que demanda el sector para satisfacer al mercado, además impactado por la escasez de harina de maíz y la consiguiente migración al pan de quienes no encuentran hacer la arepa diaria.

“Tenemos dos semanas sin producir pan ni dulces porque no tenemos harina de trigo, el Gobierno promete y promete pero nunca nos envían los insumos”, indicó el encargado de una panadería ubicada en La Candelaria, en Caracas, que ya fue visitada por los fiscales de la Superintendencia de Precios Justos (Sundde) en el marco del llamado “Plan 700” impuesto por el presidente Nicolás Maduro.

El panadero no ha podido cumplir con las nuevas órdenes de Maduro: producir y vender pan canilla y francés a precios irrisorios y darles entre 300 y 500 panes diarios a los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), porque como muchos otros comerciantes de la ciudad capital no cuenta con la harina de trigo para elaborar sus productos.

Tanto Mocasa como Monaca, que le distribuyen a esta panadería del centro de Caracas, no tienen inventario porque el Gobierno no les ha distribuido el trigo, según el entrevistado. El trigo comprado por el Estado (o con dólares otorgados por él) llega a precio subsidiado a los molinos, que se encargan de convertirlo en la harina que luego distribuyen.

Un saco de harina de trigo, que pesa en promedio entre 45 y 50 kilos, cuesta entre 12.500 y 16.500 bolívares si es comprado a alguno de los molinos que están en el país. Sin embargo, en el mercado negro lo venden entre Bs 60.000 y 200.000.

NO ALCANZA
Hasta la fecha, solo han arribado al país 75.000 toneladas de trigo panadero, 60.000 a Puerto Cabello provenientes de Canadá y Panamá, y las otras 15.000 a La Guaira en el buque granelero UBC SAVANNAH bajo bandera de Chipre, que deben repartirse en los 13 molinos que hacen vida en el país.

Pero la Federación Venezolana de Industriales de Panificación y Afines (Fevipan) afirma que las 8.000 panaderías del país necesitan 120.000 toneladas de trigo por mes para cubrir la demanda.

“Los funcionarios de la Sundde (Superintendencia de Precios Justos) vinieron y hablaron con nosotros. Nos preguntaron cuánto producimos, cuánta harina usamos.

Nos dicen que nos enviarán la materia prima pero nunca llega. No tenemos cómo producir. Solo estamos vendiendo chucherías, jugos, agua y café”, señaló el panadero que prefirió mantenerse en el anonimato.

La Sundde le impuso a las panaderías de Caracas destinar 90% de la harina de trigo para la elaboración de pan canilla y francés, y el 10% restante para la producción de cachitos, pastelitos, dulces, tortas y galletas.

Además, las obligó a vender el pan canilla en 250 bolívares y el francés en 130, que deben contar con un peso específico: el primero con 180 gramos y el segundo con 86. Una persona solo puede comprar dos canillas y seis franceses.

“Nuestra mayor demanda son los panes piñita que vendemos en 150 bolívares. En un día, sacamos 200 bandejas de 96 piñitas cada una. Con la nueva medida máximo nos dejarán sacar 20 bandejas”, detalló la dueña de una panadería ubicada en la avenida Victoria, al sur de la capital venezolana.

La comerciante dejará de percibir 2.592.000 bolívares por la nueva orden de Maduro, pues de ganarse Bs 2.880.000 con la venta de 19.200 piñitas ahora solo obtendrá Bs 288.000 con la elaboración de 1.920 pancitos dulces. Eso representa un desplome de 90%.

“Nosotros habíamos sobrevivido esta crisis por la venta de dulces, ahora no sabemos qué vamos hacer luego de que nos mandaron a reducir esa producción. Nos quieren estrangular”, dijo indignada la mujer proveniente de Apure que junto a su esposo de Upata, estado Bolívar, compraron la panadería hace cinco años.

Los panes sobado, gallego, andino, de guayaba y de queso también están destinados a desaparecer de las vitrinas, pues la Sundde “no quiere” que los panaderos produzcan estos alimentos.

Joao, quien maneja una panadería en La Candelaria desde hace 18 años, no venderá más su producto de mayor demanda ­golfeados­ gracias a las nuevas medidas del Gobierno. “Antes de las restricciones sacábamos 20 bandejas diarias de 24 unidades cada una, eso nos generaba 480.000 bolívares diarios”. “Ya no vamos a sacar más golfeados para poder hacer cachitos y pastelitos”, lamentó.

Pese a que deben reducir la producción de varios de sus productos ahora deben trabajar más horas, pues a las 7:00 de la mañana debe estar a la venta la primera tanda de pan del día.

“Los panaderos habitualmente se iban a las 2 de la tarde, ahora con estas medidas se irán a las 4 de la tarde porque deben dejar todo hecho para comenzar a vender a las 7 de la mañana”, indicó el encargado de una panadería ubicada en Santa Mónica, en Caracas.

En ambos casos implica que deben trabajar muchas más horas y en consecuencia, el pago de nómina aumentará pese a la caída de ingresos.

“Nos dijeron que si no acatamos las órdenes del Gobierno, nos quitan la harina y le dan la panadería a los CLAP”, agregó resignado el encargado de la panadería de Santa Mónica.

SE JODIÓ JUAN BIMBA
La desaparición de la harina de maíz precocida había llevado a muchos venezolanos a optar por el pan para calmar el hambre. Además, la opción es más económica pues un kilo del ingrediente principal para hacer arepas cuesta 5.000 bolívares en el mercado de los “bachaqueros”, mientras que una canilla rondaba entre Bs 200 y 850 antes de que la Sundde la fijara en 250.

Comprar un kilo de harina de maíz precocida a ese precio representa el 12% del salario mínimo actual que se ubica en 40.638,15 bolívares, mientras que adquirir dos pan canilla y seis franceses para un total de Bs 1.280, representa apenas 3,15%.

Para el director sectorial del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), Fredy Cova, las medidas tomadas por el Gobierno contra las panaderías solo agudizarán la crisis humanitaria “por hambruna” que vive el país hoy en día.

Por su parte, la presidenta de Consecomercio, Cipriana Ramos, sostiene que con estas órdenes solo “se atacan las consecuencias y no las causas.

Sin materia prima no se puede producir el pan”.

Además aseguró que los precios a los que la ley les exige vender los panes son inferiores a los costos de producción.

“El problema no es quién hace el pan, sino quién vende el trigo, quién otorga las divisas, a cómo se está comprando la harina para poder producir”, cuestionó Ramos.

Mientras que el economista Luis Oliveros consideró que las órdenes de Maduro solo harán que el pan desaparezca de las vitrinas de las panaderías.

“La solución nunca es un burócrata expropiando. La solución pasa por brindar incentivos para que hayan miles de panaderías privadas y la competencia entre ellas generará bienestar”, explicó.

Las panaderías tampoco pueden intercambiar insumos o materia prima, una práctica a la que estaban recurriendo ante la escasez de suministros, pues según la Sundde eso es desvío de mercancía, uno de los delitos establecidos en la Ley Orgánica de Precios Justos.

Otra de las restricciones impuestas es que cada comercio debe usar 10 sacos de materia prima al día, por lo que cada establecimiento no puede tener más de 300 bultos de harina al mes.

 

 

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