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Disminuyen las probabilidades de supervivencia del gobierno de Dilma

Disminuyen las probabilidades de supervivencia del gobierno de Dilma


Otros dos partidos clave abandonaron la coalición oficialista y votarán el domingo en el Congreso a favor del impeachment. La presidenta enfatizó que luchará “hasta el último minuto”.

Las probabilidades de que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, sobreviva a un juicio político parecían disminuir ayer, después que dos partidos renunciaron a la coalición de gobierno, dificultando su intento de ganar una votación crucial prevista para el fin de semana. La mandataria sostuvo sin embargo que luchará “hasta el último minuto contra el intento de golpe” que a su entender representa el proceso con miras a su destitución que avanza en el Congreso. Las deserciones han acentuado la sensación de derrota entre los miembros del Partido de los Trabajadores de Rousseff de cara a la votación prevista para el domingo en la Cámara de Diputados. Esa votación determinará si procede el juicio político a Rousseff, acusada de violar normas fiscales.

Resultado incierto. Los partidarios del juicio necesitan dos tercios de los 513 votos en la cámara, o 342 votos, para elevar el proceso al Senado, que sólo necesita el voto de la mitad mas uno. Si bien las diferencias son demasiado estrechas para pronosticar un resultado, el abandono el martes de la mayoría de los diputados del Partido Progresista, que tiene 47 bancas, y del Partido Republicano Brasileño, con 22, vuelven tanto más arduo para Rousseff obtener el tercio de votos que necesita. Una “amplia mayoría” de otro aliado, el Partido Socialista Brasileño (36 diputados), se pronunció además ayer a favor del impeachment. El gobierno obtuvo el consuelo de que un partido a menudo crítico con sus posiciones, el Partido Democrático Laborista (20 diputados) anunciara que votaría contra el juicio político. Según el diario O Estado de Sao Paulo, los diputados decididos a votar por la destitución de Rousseff pasaron de 234 el 5 de abril, a 302 actualmente. El número de los adversarios del impeachment también creció, pero menos, de 110 a 125 en el mismo período. Hay asimismo 44 indecisos y 42 que se negaron a responder.

Pero a la ex guerrillera que desafió a sus torturadores durante el régimen militar (1964-85) no parece impresionarle el juego duro y no está dispuesta a dar el brazo a torcer. “El gobierno luchará hasta el último minuto por algo que creemos factible, que es derrotar a esta tentativa de golpe que están intentando hacernos con un informe que es un fraude”, declaró, en referencia al documento aprobado por una comisión parlamentaria que recomendó abrirle un juicio de destitución. Rousseff no descartó interponer un recurso judicial ante la Corte Suprema, en caso de que la moción de impeachment sea aprobada por los diputados. En su opinión, su gobierno tiene todas las condiciones de ganar en el Congreso. No obstante, aclaró que si su destitución se lleva a cabo, ella pasará a ser “una carta fuera del maso”.

Anunció además que en caso de salir airosa de la votación del domingo propondrá “un pacto”a todas las fuerzas políticas, en el cual no habrá “vencedores ni vencidos”. “Tenemos que mirar todos los lados de Brasil. Respetar las conquistas adquiridas. (Participarían) trabajadores y empresarios. Todas las fuerzas económicas y las representadas por los movimientos sociales”, afirmó. Respecto a la posibilidad de que se llame a nuevas elecciones como forma de superar la crisis, algo que fue defendido desde diversos sectores, dijo que en este momento no discutiría “esa hipótesis que contraría lo que yo defiendo”. Pero acotó: “Respeto la propuesta que pase por el voto popular. Mi visión no es esa, pero la respeto”.

Volvió a criticar con dureza a su vicepresidente, Michel Temer, y al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, correligionarios en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), y que asumirían, respectivamente, la presidencia y la vicepresidencia en caso de que ella sea destituida. La mandataria acusó a ambos, tal como lo hiciera anteriormente, de ser el “jefe y el subjefe del golpe”. “Solo no sé quién es el jefe y quién el subjefe. Ustedes tampoco saben. Son socios. Uno no actúa sin el otro. Aquí nadie es ingenuo”, ponderó.

Rousseff reiteró que fue premeditada y no accidental, como se dijo, la divulgación de un audio en el que Temer se dirige a la población como si el juicio contra ella ya hubiera sido aprobado en Diputados. Dijo que tal vez si de hecho acaba siendo despojada del poder el país no tenga “consecuencias inmediatas”, pero la situación “marcará en forma indeleble la historia del país”. “Hay un estado de golpe que se está conspirando en Brasil. Tanto los que actúan a favor, abiertamente, como los que no aparecen”, afirmó.

Si los partidarios del impeachment ganan la votación, el proceso pasa al Senado, que debe votar si inicia el juicio. En tal caso, Rousseff sería suspendida y el vicepresidente asumiría interinamente. “Si el destino me lleva a esta función, y aclaro que hay que esperar los acontecimientos, está claro que estaré preparado, porque lo que pauta mi actividad es exactamente el diálogo. No es que yo sólo sea capaz individualmente, pero sé de la fuerza del diálogo con varios sectores para salir de la crisis”, dijo el propio Temer. Aclaró que si la oposición es derrotada, continuará en el cargo por su “convivencia con el gobierno, que siempre fue institucional”.

La Capital

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