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EEUU presenta sus pruebas antes de atacar a Siria y dice que no se “repetirá” lo de Irak

EEUU presenta sus pruebas antes de atacar a Siria y dice que no se “repetirá” lo de Irak


El secretario de Estado, John Kerry, presentó este viernes cuatro folios sobre por qué Estados Unidos cree que el régimen sirio atacó a civiles con armas químicas. La Administración Obama se empeña en subrayar que su campaña contra Siria no se parece a la de George W. Bush contra Irak.

“Nuestra comunidad de inteligencia ha revisado y vuelto a revisar con cuidado la información sobre este ataque. Y os diré que esto se ha hecho con la experiencia de Irak en mente. No repetiremos ese momento“, dijo Kerry en una declaración sin preguntas.

El presidente Barack Obama insistió este viernes en que sigue sin tomar una decisión formal, pero que considera “un acto limitado y reducido” contra Siria que en ningún caso incluirá tropas sobre el terreno.

En el documento hecho público antes de que hablara el presidente, la Administración Obama asegura que el día 21 de agosto, en 12 localidades cerca de Damasco, murieron 1.429 personas, entre ellas 426 niños. Kerry aseguró que se han utilizado “miles” de fuentes y algunas tienen que seguir siendo secretas. Entre ellas, el informe destaca las conversaciones interceptadas el día del ataque a las afueras de Damasco entre un oficial del Ministerio de Defensa sirio y el jefe de una unidad de armamento químico. En una llamada telefónica, un oficial se quejaba de que el incidente alertaría a los inspectores de la ONU.

Mapa con las zonas afectadas por el ataque químico.

Además, los servicios secretos occidentales detectaron movimientos en los arsenales de agentes tóxicos entre el día 18 y el 21, aunque asumieron que se trataba de cambios rutinarios por motivos de seguridad. También hay pruebas de que el ejército sirio dio instrucciones a sus tropas de utilizar máscaras anti-gas e hizo otros preparativos antes del ataque.

Los cohetes con gases se lanzaron, según las imágenes por satélite, desde las zonas controladas por el régimen a los barrios donde se concentran los opositores. En los siguientes 90 minutos del registro de los cohetes, Twitter se llenó de comentarios y alertas sobre la intoxicación con gases. Tres centros hospitalarios atendieron a unas 3.600 personas.

Estados Unidos también subraya que el régimen de Asad utilizó gas sarín al menos en dos ocasiones el pasado abril y tiene uno de los mayores arsenales de estas armas en Oriente Próximo.

Kerry insistió en que Estados Unidos no puede permitir el uso de armas químicas por cómo afecta al resto de la región, en particular a Irán. “Importa por muchos otros países, cuya política es desafiar estas normas internacionales, están mirando. Quieren ver si Estados Unidos y sus amigos son fieles a sus palabras”, dijo.

“Lo que elijamos hacer o no importa de manera real para nuestra propia seguridad… Importa porque si elegimos vivir en un mundo donde un matón y un asesino como Bachar Asad puede gasear a miles de su propia gente con impunidad, incluso hasta después de que Estados Unidos y sus aliados digan que no, y entonces el mundo no hace nada sobre ello, nuestra determinación será cuestionada”, dijo.

Importa más allá de las fronteras sirias… Es sobre si Irán, que ha sido víctima de armas químicas, se sentirá ahora fortalecido en la ausencia de acción para obtener armas nucleares. Es sobre Hizbulá y Corea del Norte y cualquier dictador que contemple el uso de armas de destrucción masiva”.

Las armas prohibidas

La Administración Obama deja claro así que su principal preocupación no son las 100.000 personas muertas en Siria desde marzo de 2011, sino las armas prohibidas. De momento, su Gobierno justifica la represalia militar con la violación de la convención internacional sobre armas químicas que entró en vigor en 1997 y han aprobado 189 países en el mundo. Sólo están fuera de este tratado Siria, Egipto, Corea del Norte, Angola y Sudán del Sur. Además, Israel y Birmania han firmado, pero no han ratificado el tratado. Ya en 1925 el llamado Protocolo de Ginebra prohibía el uso de armas con “gases asfixiantes, venenosos o de otro tipo”.

Los servicios de inteligencia insisten en que los ataques del 21 de agosto son responsabilidad del régimen sirio. Pero el primer ministro británico, David Cameron, admitió el jueves ante su Parlamento que quedan algunas dudas. Dijo que “no hay un 100% de certidumbre sobre quién es responsable”, si bien añadió que “por todas las pruebas” en su poder se puede concluir que es el régimen de Asad.

Obama ha tenido que dar hasta ahora menos explicaciones sobre sus planes gracias a que su poder de iniciar un bombardeo no depende de la autorización del Congreso. Según la Constitución, tiene amplios poderes como comandante-en-jefe, aunque el Congreso puede “declarar la guerra”. Los presidentes han interpretado que, según el texto, sólo tienen que consultar al Congreso y acudir a él para una votación cuando se trata de campañas prolongadas como las de Irak y Afganistán (lo hacen en ese caso porque los congresistas controlan el dinero para financiarlas).

Sin embargo, como candidato en 2007, Obama, que fue profesor de Derecho Constitucional, aseguró que el presidente debería pasar por el Congreso siempre y cuando no hubiera un “peligro inminente” para el país.

Después de llegar a la Casa Blanca, Obama se empezó a saltar su propia recomendación. En 2011, autorizó el bombardeo de Libia sin pedir permiso al Congreso. En ese caso, el Departamento de Justicia replicó ante las quejas de los congresistas que la definición de la palabra “guerra” en la Constitución es más amplia que unos días de bombardeo sin tropas sobre el terreno. Se refiere, según la explicación legal, sólo a “compromisos militares prolongados y sustanciales, que normalmente requieren exponer al personal militar de Estados Unidos a un riesgo significativo durante un periodo substancial”.

Para intentar reducir el margen de maniobra de los presidentes, el Congreso aprobó una ley en 1973 para que estuvieran obligados a pedir autorización para las operaciones que sobrepasen los 60 días. Pero ningún presidente ha aceptado la ley con el argumento de que es “inconstitucional” (aunque el Tribunal Supremo, que es quien debería decidirlo, no se ha pronunciado sobre ella). En cualquier caso, si Obama bombardea sólo dos o tres días Siria, esta ley no se le aplicaría.

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