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El 93% de lo que gana un trabajador lo cobra por bono de alimentación

El 93% de lo que gana un trabajador lo cobra por bono de alimentación


Si el decreto de aumento de salario se hiciere en los términos manifestados por el presidente de la República, Nicolás Maduro, se sigue consolidando la tesis de desalarizar el ingreso de los trabajadores.

Asi lo sostiene el Dr. Domingo Salgado, profesional del Derecho, especialista en materia laboral, profesor universitario, asesor en esa especialidad e investigador, al ser consultado por EL IMPULSO.

Seguimos repitiendo la historia ocurrida antes de la reforma de la Ley del Trabajo del año 1997, explica. Para este caso, nosotros tenemos ahora un beneficio de alimentación, llamado cestaticket socialista, que alcanza el 93 por ciento del ingreso del trabajador.

En estos momentos, la mitad del ingreso del trabajador no forma parte del salario base para el cálculo de sus beneficios: prestaciones sociales, utilidades, vacaciones y cualquier otro beneficio del que goza por su relación laboral.

Por otra parte, se está incurriendo en el altísimo riesgo de poner en peligro el equilibrio fiscal del país. Porque resulta que por ley se está aumentado el número de unidades tributarias que conforman el bono de alimentación. Y el día de mañana cuando el Estado, que es el principal empleador del país, se vea en la necesidad de ajustar la unidad tributaria como medida de medición fiscal, de medida tributaria, automáticamente tendrá que soportar una carga, quizá impagable de un beneficio que ya no podrá retroceder. Estamos hablando de ocho unidades tributarias.

Conviene señalar que esa unidad tributaria está rezagada.Recuérdese que al inicio del año fiscal la unidad tributaria solo aumentó 27 bolívares cuando la inflación calculada por el Banco Central de Venezuela superaba el 200 por ciento en el año. Si aplicamos los mismos niveles de inflación de Venezuela, la unidad tributaria al día de hoy pudiera estar cerca de los 400 bolívares y tomando en consideración los índices crecientes inflacionarios, esa unidad podría llegar a los 800 bolívares. Quizá en enero del próximo año, si quisiéramos llegar a un equilibrio fiscal, la unidad tributaria debiera estar en 1.200 bolívares.

Si usted aplica el monto real que debe tener la unidad tributaria, eso indicaría que el beneficio de alimentación al trabajador sería de algo más de 8 mil bolívares diarios. Por supuesto, lo llevaría a una cantiad impagable al principal empleador del país, que es el Estado. Indudablemente, conduciría en la práctica a la desaparición de la pequeña y mediana industria de nuestro país.

Aun cuando estamos convencidos de que era necesario ajustar el ingreso del trabajador, ese tipo de medida populista sigue colocando al país en una situación mucho más grave y conlleva a considerar que la decisión no fue estudiada, ni planificada. Así es imposible sacar al país de la crisis.

-¿No hay una contradicción de este gobierno cuando se le están disminuyendo los beneficios a los trabajadores con relación a Chávez, quien dijo que a los trabajadores se le habían robado las prestaciones?

-La contradicción es de la misma presidencia de la República, que por vía decreto está dejando sin efecto las normas de la Ley Orgánica del Trabajo de los trabajadores y las trabajadoras. Nosotros tampoco podemos olvidar que es una ley, cuyo principal redactor fue el presidente Chávez, hoy fallecido. Si se busca el artículo 104 de la LOT se verá que prácticamente todo ingreso del trabajador forma parte de su salario. Ese decreto, que aumenta desproporcionadamente el bono de alimentación en relación con el salario mínimo, deja sin efecto la ley.

Desde el punto de vista jurídico, ya volvimos al fenómeno que ocurría antes de la reforma de la ley en 1997, que pretendió ser vendida como una reforma donde a los trabajadores se les robó sus prestaciones sociales. Volvemos a lo mismo: se está desalarizando el ingreso del trabajador. El mismo Gobierno está reconociendo que las prestaciones sociales generan un impacto de tal magnitud que no permite realmente el aumento del ingreso del salario al trabajador.

-¿Se puede determinar cuántos trabajadores tiene la nómina del Gobierno, la cual aumenta cada año?

-Ni el mismo Gobierno Nacional sabe cuántos trabajadores tiene. Cuando nosotros hablamos del Estado tenemos al Estado como una unidad. No solamente tenemos que referirnos a los trabajadores adscritos diectamente a cada uno de los ministerios que conforman el amplísimo gabinete del Gobierno actual, sino también a los Poderes Judicial, Legislativo, Ciudadano, adicionalmente a las empresas públicas, institutos del Estado, a la cantidad de empresas expropiadas o mal llamadas empresas recuperadas que hoy día forman parte del patrimonio público. Y a todos estos se les suman los trabajadores de gobernaciones, consejos legislativos y municipios. Es imposible que en este momento pueda contabilizarse a ciencia cierta el número de trabajadores.

Existen estudios de las empresas mal llamadas recuperadas que indican que tenían una nómina de 200 ó 300 trabajadores, hoy en día tienen más de 5 mil, pero su producción es muchísimo más baja de lo que tenían antes de que la empresa fuese expropiada.

-¿No es un engaño ese aumento decretado cuando la inflación impide satisfacer las necesidades de los trabajadores?

-Si tú no le proporcionas al trabajador la capacidad de compra, el aparato productivo tampoco lo vas a reactivar. Porque, evidentemente, la capacidad de consumo es muy baja y esto genera inflación. No se pueden aplicar medidas aisladas. Es necesario incrementar los ingresos de los trabajadores, pero a la vez es necesario generar las condiciones propias para que el sector productivo pueda reactivarse. Nada haces tú aumentándole el salario al trabajador cuando ahora éste tiene que adquirir gran parte de los productos a través de los convenios de importación a divisas libres. Ese salario del trabajador, entonces, se convierte en sal y agua. Si se aumenta el salario al trabajador y no se ha generado un apoyo para reactivar la pequeña y mediana empresa, simplemente va a producir mayor desempleo. Y esto lo que va a ocasionar es un ciclo mayor de crisis económica, de pobreza, de miseria, de “bachaquerismo” y de todos los males que están hoy día azotando a la población.

La quiebra acaba con decretos

-¿Cómo queda el decreto de inamovilidad laboral?

– La única forma, en los últimos años, que tanto las pequeñas y medianas como las grandes empresas han logrado la desincorporación de los trabajadores ha sido mediante la negociación y el diálogo directo. Pero, ante la quiebra aquí no hay decreto de inamovilidad que valga. Si una empresa simplemente deja de ser productiva, si no es capaz de sustentar sus propios gastos, entonces, se ve obligada a cerrar. Y una vez que esto ocurre, el trabajador se quedó sin empleo. Usted no puede obligar a ningún pequeño empresario ni a ningún emprendedor, que siga trabajando a pérdida.

-¿Cómo puede el Estado cubrir las obligaciones que está contrayendo con sus trabajadores si no tiene recursos?

-Va a seguir generando fórmulas populistas y dañinas para poder financiar su gasto público, a través de la creación de dinero inorgánico y generando una mayor devaluación de la moneda. El Estado venezolano todavía cuenta con mecanismos para seguir solventando a través de pañitos de agua tibia la situación económica que tiene a lo externo.

Un país hipotecado

-Lo que hoy día estamos viviendo, definitivamente, no tiene nombre. Si nosotros aspirábamos que para levantar el país se requerían diez años, aproximadamente, en políticas económicas sanas, en políticas judiciales sanas, en este momento estamos hablando de por lo menos tres generaciones para poder solventar la crisis y la hipoteca económica que nos van a dejar. Le estamos debiendo a los chinos cantidades de petróleo ni siquiera explotadas. Y a muchos otros países, hipotecando las riquezas que se encuentran en el subsuelo como lo que está ocurriendo con el Arco Minero de Guayana, donde estamos incluso sacrificando no sólo nuestra riqueza minera, sino también nuestras riquezas naturales y ecológicas para dejarle a nuestros nietos y bis-nietos, un país hipotecado, quebrado, sumido en los peores desastres ambientales.

-¿Cuáles son las perspectivas que existen de aquí a diciembre?

El Dr. Salgado ríe. Y luego responde: Cualquier analista político, económico, jurista, que sea capaz de darle una perspectiva acertada de lo que va a ocurrir, ni siquiera con una bola de cristal. La capacidad de asombro la hemos perdido. Los análisis hay que hacerlos a diario. En la mañana de hoy he recibido llamadas de pequeños productores agropecuarios que me han manifestado que despedirán a trabajadores porque no podrán pagar el cestaticket.

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