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El ABC de Simón García – Fundador del MAS, ex Ministro y parlamentario “El mayor desafío es crear bienestar sostenible fuera del esquema populista”

El ABC de Simón García – Fundador del MAS, ex Ministro y parlamentario  “El mayor desafío es crear bienestar sostenible fuera del esquema populista”


Simón García es un “animal político” en el buen sentido de la expresión; desde la distancia luce que la política es su vida, aunque es difícil hallar en su historia personal la búsqueda del protagonismo. Diputado por el MAS en varias ocasiones, inicialmente en la Asamblea Legislativa del Estado Carabobo y luego en el extinto Congreso Nacional. Miembro principal del Consejo Supremo Electoral y ministro de Caldera II para las relaciones con el parlamento.  Integrante consecutivo de la Dirección Nacional del MAScomo Secretario de Organización y Subsecretario General. Renunció a su partido cuando éste apoyó en 1998 a Chávez. Posteriormente se desempeñó como Secretario de Educación del Gobierno de Carabobo hasta 2004.

Se nos antoja como un llanero de estirpe poética. Por fortuna su condición de pensador está recogida en toda una montaña de bien hilados artículos de prensa que acaso esperan por ser recopilados y sistematizados. Desde un parque caraqueño asume el diálogo que le planteamos.

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El gran desafío es cómo crear bienestar sostenible fuera del esquema populista.

¿Cómo y cuándo ocurrió su primer encuentro con la política?

El lunes 26 de noviembre del 57 estuve entre un pequeño grupo de estudiantes que decidió poner cadenas a las puertas del Liceo Roscio. Entre los comprometidos que recuerdo estaban Luis Eduardo Bello, uno de los hijos del Dr. Torrealba y Oscarosky Álvarez. Creo que la idea provino de algunos estudiantes universitarios que habían regresado después de las protestas del 21 de noviembre contra la dictadura, actos que dieron origen a la celebración de esa fecha como día del estudiante en Venezuela.

En la mañana del 27 se presentó al Liceo Roscio el Coronel Roberto Casanova, Gobernador del Estado Guárico, con un lacónico mensaje: si había otra protesta no perdería tiempo averiguando la responsabilidad estudiantil, apresaría al Director y al Subdirector. Así conocí la política sin saber bien que era.

¿Y su primera militancia?

Llegué a la militancia por vía de la amistad. Nuestros mentores, estudiantes de la UCV, eran militantes de la Juventud Comunista. Entre ellos los poetas Ángel Eduardo Acevedo, Adolfo Rodríguez, Víctor Valera Mora y por otro lado Jesús Tobita Ramírez, Carlos Ron, el negro Piñero y Fernando, piloto, Guevara. También venían de Caracas Juan Vicente Cabezas y Freddy Muñoz.[i]

¿Aparte de la literatura política pro-comunista, cómo llegó a sus primeras lecturas de temas sociales por autores de otros ámbitos?

La literatura tiene sus pasadizos, a veces subterráneos, hacia lo social. Novelistas como Dos Passos, poetas como Vallejo o ensayistas como Ingenieros reforzaban nuestra sensibilidad social. La militancia comunista ofrecía su propio mundo cultural. Allí teníamos a Neruda, Eluard, Lorca, Maiakosky, Malraux, Moravia, Roland, Picasso en la pintura, Chaplin o de Sicca en el cine.

Todo comunista de la época estaba obligado a internalizar y defender el concepto de la dictadura proletaria. ¿Qué circunstancias de esa época le ayudaron a zafarse inicialmente del atavismo leninista? ¿Ocurrió como un salto o fue más bien un proceso continuo aún en desarrollo?

Nosotros seguíamos el dicho guariqueño de Jesús -Chucho-Valedón: “Dictadura, ni la del proletariado”.  En la Comisión Ejecutiva Nacional de la JC se produjo, desde 1967, un debate animado por Antonio José Urbina, “Caraquita”; Luis Bayardo Sardi y Alonso Palacios, entre otros. Siempre estuvimos en relación con la llamada izquierda del PCV: Teodoro Petkoff, Freddy Muñoz, Germán Lairet y Alfredo Maneiro.

La libertad de mis primeras cárceles ideológicas se consolidó en la primavera checa. Salí de Praga el 19 de agosto y la invasión de los soviéticos fue el 21 del ‘68.  Mi traductor fue Vicente Bello, actual representante de la MUD ante el CSE, uno de los todavía anónimos constructores del túnel de la fuga de Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff y Guillermo García Ponce del cuartel San Carlos.

Las “lecturas” que más me influyeron fueron las intensas discusiones, a partir de 1967, sobre el retorno del PCV a la vida democrática.Después Teodoro escribió su “Checoeslovaquia, el socialismo como problema” que desató ese movimiento de anticipación que fue el MAS y que me permitió actuar junto a amigos notables como Pompeyo Márquez, Freddy, Bayardo, Eloy Torres, el gordo Martínez, Argelia Laya, Jacobo Borges, Manuel Caballero y el propio Teodoro, alma y pasión del intento de aliar la justicia social con la libertad.

En un ámbito más actual, ¿cómo percibe el rendimiento de la MUD en el frente internacional?

Hay un giro favorable al cambio, producto de esfuerzos sostenidos en la labor de Timoteo Zambrano desde la MUD, de Luis Florido desde la Comisión de Política Exterior de la AN, de Lilian Tintori, Mitzy Capriles, María Corina, Henrique Capriles, Henry Ramos y otros actores que se mueven menos visiblemente como la Iglesia. A nivel no directamente político, pero con eco internacional, me gustaría mencionar a Rafael Cadenas y a la pianista Gabriela Montero, a cantantes, actores y deportistas. Los venezolanos en el exterior y los condenados al exilio han cumplido excelente papel.

Se ha dicho que el cambio es un acontecimiento dominantemente nacional ¿La realidad podría imponer otro escenario?

La pregunta sugiere examinar el grado de vigencia de esa idea: los cambios políticos nacionales obedecen a una dinámica fundamentalmente interna. Pero esto ya no es siempre y exactamente así en sectores como la economía y también comienza a no serlo en otros. Pero en la política aun son decisivos los factores internos.

Es imprescindible actuar en armonía con los factores internacionales para impedir que el régimen dinamite las normas constitucionalese imponga de modo absoluto la ruptura del Estado de Derecho.

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Hay que fomentar la política desde los ciudadanos junto a la que proviene, predominante y necesariamente, desde los partidos.

 
El desencanto popular con el modelo cubano-chavista podría ser una gran oportunidad para echar a andar un modelo político radicalmente distinto al populista, ¿más “de derechas”?

 

Dejar atrás las rémoras populistas significa no dividir maniqueamente a la gente entre pueblo y enemigos del pueblo; desterrar las reducciones clasistas; practicar el pluralismo. Y especialmente dedicarse a estimular una nueva cultura cívica y un nuevo modo de ser ciudadano que los dirigentes y partidos de la MUD están comenzando a prefigurar en sus propuestas y acciones. Hay que fomentar la política desde los ciudadanos junto a la que proviene, predominante y necesariamente, desde los partidos.

A los nuevos dirigentes que están surgiendo de la MUD y de la resistencia social les toca fundar otro país. La esperanza es que no se enreden en la tentación de actuar para agradar al pueblo ni se dejen vencer por la exigencia de virar a la derecha como rechazo alo que el actual régimen dijo ser y nunca fue. Están obligados a cambiar de ojos respecto a las generaciones anteriores.

¿Cómo hacer para conquistar el voto sin adoptar el facilismo populista, sobre todo ahora cuando presumiblemente el desencanto conlleva un mayor grado de conciencia en el electorado?

Necesitamos partidos y líderes que hablen desde la verdad, que salgan de la realidad virtual, que no sean lectores pasivos de las encuestas y que estén dispuestos a romper con las rutinas y modelos de pensamiento que heredamos de las grandes figuras fundadoras de los partidos en Venezuela.  Betancourt, Caldera, Villalba fueron el ala democrática del populismo y el país les debe el mayor ciclo de progreso y democracia de toda nuestra historia, pero tuvieron carencias, limitaciones y egos que hay que dejar en su sitio.

Encontrar la ruta eficaz para salir de este régimen es infinitamente más sencillo que abordar la reconstrucción de la economía y el relanzamiento de la democracia. El gran desafío es cómo crear bienestar sostenible fuera del esquema populista. Seguir en ese camino repetiría el ciclo de un paso adelante y tres atrás.

Para romper con la cultura populista hay que tener el coraje de arriesgar el voto al líder y al partido. Sin ese nivel de ruptura resultará imposible aproximarnos a una nueva manera de hacer política.

La actual táctica madurista de echar más leña al fuego no estará basada en los viejos sueños guevaristas de propiciar que el conflicto venezolano se derrame hacia otros países de la zona?

Los dos gobiernos “bolivarianos” aplicaron, con éxitos políticos parciales, sofisticadastecnologías de control y dominación total del estado sobre la sociedad. Pero Maduro ya no tiene dólares para subsidiar franquicias en otros países. Perdió el apoyo de quienes simpatizando con la aparición de un movimiento de justicia, progresivamente han venido advirtiendo su vocación totalitaria y su irracional destrucción del aparato productivo.

Además  la marea rosada entró en declinación en Argentina, Brasil, Perú y su fortaleza roja, Venezuela comenzó a caer el 6 de diciembre de 2015.

Los voceros del gobierno declaran que no hay tiempo para realizar el referendo este año, ¿es eso cierto?

Si el CNE se atiene a su reglamento y no sigue inventando desesperadamente retrasos como averiguar el color de la tinta de las firmas, sobra tiempo. El referendo ya no es una lucha de la MUD, es una exigencia de más del 80 % de los venezolanos incluidos sectores que aún apoyan al proceso, pero desaprueban a Maduro y a su gobierno.

Los que no tienen tiempo son los venezolanos golpeados por las plagas sociales de una crisis mantenida por un gobierno sin pueblo, sin apoyo internacional, sin proyecto y loqueando contra la Constitución .

Dar inicio a una sana democracia en Venezuela luego de la actual pesadilla implicaría el establecimiento de un “pacto de estado”.¿Cuáles serían las bases de ese pacto?

SG:Los venezolanos estamos en el umbral de un cambio de época. Ella requiere una élite política moderna; un programa económico alternativo al populismo y al puro industrialismo, y un Pacto Social de larga duración entre diversos sujetos partidistas, institucionales, culturales y económicos.Una alianza para reconstruir el país innovando.

Hay que comenzar a pensar en los criterios sobre un Gobierno de Integración Nacional, tan plural que asegure la reconciliación y la convivencia entre proyectos políticos rivales. Ello incluye la participación del PSUV especialmente si atiende experiencias como la del sandinismo ante Chamorro y abre paso a una salida en el marco de la Constitución Nacional. Las nuevas políticas deben generar la confianza necesaria para atraer la inversión privada suficiente, sin la cual podrá haber Estado, pero no bienestar con justicia social, libertad y progreso humano.

*N. Iván Contreras es Bioquímico (Ph.D.) egresado de la Universidad de Londres, editor de temas culturales en la Web y fundador del portal “La Danta Cantaba”

* La entrevista original fue publicada en junio 2016. Publicamos una versión abreviada, editada por el entrevistado para los lectores de ABC de la semana

[i]Acá en el pueblo fueron iniciadores de la JC Temo Salazar, Arquímedes Araujo, Antonio José La Riva, Gladys Acevedo, Cruz, Tarsicio Ramírez, Antonio Méndez, el negro González, Julio Hernández, Leonardo y Chicho Rodríguez, Alirio Rangel, Tito Graffe, Ulises Alvarado, Jorge Daria, Julio Guevara, Corito Flores, Toby Valderrama y Oscarosky Álvarez entre los que ahora recuerdo.

 

Iván Contreras/ ABC de la Semana

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