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EL CNE en la crónica de prensa del 6D

EL CNE en la crónica de prensa del 6D


A pesar de tener “el mejor sistema electoral del mundo”, en Venezuela hay que esperar no menos de 6 horas para conocer quién ganó una elección.

Elección tras elección, el Consejo Nacional Electoral (CNE) presidido por Tibisay Lucena, recurre siempre al mismo protocolo de actuación. Usualmente prorrogan una o dos horas la apertura de los centros de votación –lo que de acuerdo a la normativa es ilegal- para luego entrar en un vacío de información que prolonga por horas. Una prórroga que resulta siempre sospechosa. Es como si estuvieras ganando tiempo, para ver qué hacen.

Luego, con una calma de chicheros, la ciudadana presidenta se dirige hacia la sala de totalización del ente electoral a través de una rampa, como si no supiera cuál son los resultados que arrojan los escrutinios.

Para quienes hemos cubierto varias elecciones, es harto conocido que en su despacho se reciben en directo, las incidencias del proceso. Así lo confían en baja voz, los mismos funcionarios del CNE.

Para la prensa, existen dos posibilidades de cubrir los resultados. La más obvia, es la Sala de Prensa del CNE, que usualmente se monta en una carpa refrigerada de más de mil metros cuadrados.

Quienes buscan información “oportuna”, es el peor sitio para encontrarla. Al entrar allí, la prensa queda como suspendida en el espacio exterior. Dado que los periodistas solo tendrá acceso al resultado oficial, muchas horas después de cerrado el proceso de votación y de emisión de las actas, que es casi instantáneo.

La otra posibilidad de cubrir los escrutinios, es hacer presencia en la sala de prensa de la oposición. Por cuanto la del oficialismo, siempre se encuentra solitaria, si no es se confunde con la del CNE.

En los predios de la oposición, es donde los periodistas logran obtener información, aunque sea limitada y por cuenta gotas. Allí se bate el cobre.

Este pasado 6 de diciembre, la MUD logró montar en tiempo récord una modesta sala de prensa en un hotel del este de la ciudad.

En tres días, el equipo dirigido por el periodista Ignacio Marcano desplegó su profesionalismo para optimizar en un espacio reducido con sillas para unos 100 reporteros, una tarima de cuadro niveles para la colocación de más de 60 cámaras de TV, varios cubículos para entrevistas de video, una sala de computadores para la prensa escrita, y un área de esparcimiento.

En otro nivel del hotel, un espacioso estudio de televisión, que estuvo transmitiendo 24 horas vía internet, con todas las incidencias del proceso, sin censura. Una invocación que resultó de gran provecho para la prensa internacional, que pudo seguir por primera vez en mucho tiempo, información veraz y oportuna, sin que la mano del gobierno bloqueara las emisiones con cadenas y prohibiciones ad hoc del ente electoral.

Vale la pena señalar, y así reconocer, que estas emisiones informativas estuvieron a cargo de profesionales de la talla de María Isabel Párraga, Unai Amenabar y Aymara Lorenzo. Fueron emisiones sobrias, serias e inteligentes, donde el buen gusto y el rigor informativo marcaron la pauta.

Otra vez el CNE

Regresando al bloqueo de los resultados, hay que decir que la información siempre corre más rápido por las vías informales que por las oficiales. Algo así, como lo que ocurre en la autopistas, donde es el hombrillo el canal de mayor velocidad.

A las 7 de la noche, no había duda alguna que el oficialismo había perdido. Pasadas las 8, se sabía que pasaba de los 90 diputados. A las 10, que el piso era de no menos de 102 diputados. Y para cuando el personaje salió anunciando, resultados irreversibles pero parciales, el conjunto de periodistas presentes tenía la convicción que la oposición alcanzaría más de los 111 diputados necesarios para tener los dos tercios de la Asamblea Nacional. El chavismo estaba nocaut.

La sala de prensa de la MUD había estado durante todo el domingo, relativamente tranquila y con pocos periodistas. Solo sería hasta pasadas las 7 de la noche, cuando empezaron a llegar corresponsales de la prensa internacional. En minutos colmaron todos los espacios.

Entre otras cosas que relataron los que llegaban, señalaron que de la sala de prensa del PSUV, en el viejo cine Principal, los dirigentes había salido de “carreras”, abandonando el lugar.

Otros periodistas, se había salido del CNE porque los había desalojado momentáneamente por “razones de seguridad”. Por lo que decidieron no regresar al lugar.

Y otros, se habían desplazado hacia la sala de prensa de la oposición, porque se manejaban más informaciones.

En todo caso, eso demostró que el olfato periodístico siempre funciona. Los periodistas fueron tras los protagonistas del triunfo, apenas lo olfatearon.

Habla Min. Defensa

La intranquilidad de la espera de los resultados, fue interrumpida en la cercanía de las 10 de la noche, por una alocución del general Vladimir Padrino López, desde la sede del Comando Estratégico Operacional en Fuerte Tiuna.

Acompañado de todo su estado mayor, Padrino López fijó posición, sin decirla. Informó de haber cumplido con sus responsabilidades, e instó al CNE a dar los resultados. Más bien, se puede decir que fue un emplazamiento.

Sin embargo, Lucena tardaría todavía casi dos horas para presentar los resultados. Unos resultados, según ella “irreversibles”, pero también chucutos.

Un detalle final

En ocasiones, quienes nos hemos dedicado a cubrir a fuente electoral, hemos debido -desde las redacciones- hacer este trabajo con elecciones en otros países.

En México, que tiene la población electoral hispana más grande del mundo, en Brasil, en EEUU, en España, en Argentina, Italia, en Chile, entre otros, los resultados se pueden consultar en línea, en la medida que se van cargando las actas.

Los medios tiene acceso a esta información, que se puede seguir oficialmente por internet, y además, están facultados para realizar análisis y estimaciones.

Generalmente, en un plazo de dos horas, se conocen los resultados de esas elecciones. Mientras en Venezuela, seguir los resultados electorales se vuelve una pesadilla.

Esto a pesar que el CNE gasta millones de dólares en automatizar el proceso. En tanto en otros países, todo es manual.

Esa es una realidad, que la señora Lucena y sus colaboradores no pueden ocultar. Mientras más gastan en automatizar, más tardan en entregar los resultados.

Pareciera que tanto esfuerzo tecnológico y financiero, estuviera destinado a favorecer su exclusivo conocimiento adelantado de los resultados. Los venezolanos, también parece que no contamos.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

 

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