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El gobierno apuesta a la estrategia del caos

El gobierno apuesta a la estrategia del  caos


Ante la precaria posición que muestra el gobierno, en el seno del PSUV se discuten distintas estrategias. En tanto y mientras deshojan la margarita, las críticas a Nicolás Maduro toman cuerpo en los medios por parte de importantes integrantes de ese aparato político.

Tal es el caso del conocido Miguel Pérez Pirela, quien en su programa de VTV señaló que “las cosas están suficientemente graves en las calles, en los anaqueles y las colas para que nosotros como venezolanos, como ciudadanos comunes y corrientes, sigamos cayendo en este dime y direte de los sectores políticos”.

La crisis económica

La situación del mercado petrolero resulta apremiante para el país, que obtiene más del 96% de las divisas del petróleo. Los precios van a la baja y ya estarían pisando el nivel de los 20 dólares el barril. Un precio bastante cercano al costo de producción.

Con ese precio, el presupuesto nacional aprobado para el 2016 serían deficitario en un 50%. Por cuanto el precio del barril de petróleo, fue estimado en 40 dólares.

No hay que ser un experto contable o en finanzas, para darse cuenta que el presupuesto debe ser reformulado. Aunque queda el sabor en la boca, de que con un precio de venta igual al costo, no quedaría nada para ser gastado de continuar la tendencia a la baja.

Estrategia del caos

La decisión del gobierno, deque los ministros de al económica no asistieran este jueves a la Asamblea Nacional, estaría alineada con una de la propuestas que se estarían discutiendo en el seno del PSUV.

Fuentes de ese partido, atribuyen que el grupo de Érika Farías e Isis Ochoa, habrían propuesto reforzar financieramente a frentes como el Francisco Miranda. Esto con el fin de garantizar su fortaleza y permanencia para el mediano plazo.

Esta propuesta contempla, transformar al Frente Francisco de Miranda en una fuerza de choque disidente, de cara a una posible salida de Nicolás Maduro de la presidencia y su sustitución por un gobierno de la actual oposición. Estimándose, que en unos dos años, ese gobierno no lograría solucionar los graves problemas que vive el país. Lo que sería propicio para que se agite la calle en ese momento y retornar al poder.

La idea, tendría su origen en los sucedido a partir de 1989, cuando activistas y dirigentes políticos de izquierda lograron cuajar una creciente agitación callejera a partir de los saqueos.

En el razonamiento, se aspira a que el rumbo vuelva a ser igual al que llevó a Hugo Chávez a la presidencia.

Simultáneamente en instancias gubernamentales, se estaría fomentando la realización de un revocatorio presidencial en seis meses. Para lo cual las políticas y programas del gobierno deberían ajustarse para este lapso de tiempo. Los objetivos que se perseguirían serían más riesgosos.

Algunos integrantes de la dirección política psuvista, sostienen que nadie puede en el corto o mediano plazo solucionar la crisis económica actual con precios del petróleo tan bajos. Por lo que salir del gobierno sería una opción que les daría oxígeno.

El razonamiento se complementa con que, de ser necesaria esta salida, tendría sentido gastarse ese dinero presupuestado que solo alcanzaría para seis meses. Así, el gobierno entrante no tendría manera posible de operar. Lo que calentaría las calles por la parálisis gubernamental.

Otro sector estaría apostado, a los buenos oficios de Tibisay Lucena desde el Consejo Nacional Electoral (CNE), para ganar el referéndum revocatorio presidencial. Como ocurrió en el 2004.

Es este sector el que estaría preguntando cómo gobernamos si nos gastamos los reales y ganamos.

Entre tanto, desde el gobierno se ha venido desarrollando una estrategia en torno al enfrentamiento con la nueva mayoría que controla la Asamblea Nacional. en lo que encaja perfectamente el reto que significa la no asistencia de los ministros, para entregar los datos que justifican el decreto de emergencia.

Acostumbrados a lidiar con un parlamento genuflexo, el gobierno no descifra por dónde viene la oposición. En este sentido, ha estado jugando posiciones adelantadas. Tratando de descifrar, el posible rumbo que tome la oposición, ha venido asomando y tomando decisiones que apuntan al enfrentamiento.

Repitiendo estrategias ensayadas en los tiempos del finado Chávez, el gobierno viene lanzando trapos rojos que no le han funcionado. Sin embargo, siguen insistiendo en el modus operandi a pesar de fracasar en sus intentos.

Tales son los casos de los ensayos, que no pasaron de ser ensayos, de un conflicto con Guyana y el cierre de la frontera con Colombia. Ninguna de las dos acciones logró los objetivos perseguidos.

De igual manera, desde que perdieran las elecciones parlamentarias, han venido insistiendo sin éxito en convencer a su exiguo apoyo popular, de que la oposición desde la Asamblea les quitaría los beneficios que Chávez les entregó, como las misiones, viviendas, pensiones y diversas dádivas.

En todo caso, la oposición no asoma su juego en la Asamblea. Este viernes, sin la data requerida, en sesión plenaria deberá considerarse el decreto. Nadie apuesta a su aprobación.

Veremos entonces, si el gobierno reaccionará en la vía del caos.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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