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El gobierno despliega la agenda oculta de los CLAP

El gobierno despliega la agenda oculta de los CLAP


En la última semana, el gobierno comenzó a desarrollar sus verdaderas intenciones con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

Concebidos como “la nueva forma de organización popular encargada, junto al Ministerio de Alimentación, de la distribución casa por casa de los productos regulados de primera necesidad”, diversos sectores alertaron que sería otra herramienta para el control social y político.

Para un gobierno con pocos logros que mostrar, todo apunta que esta meta la estarían logrando en poco tiempo. Los alimentos escasean, y pareciera ser que los pocos que se producen estarían siendo entregado a estos Comités Locales.

En el caso del municipio Libertador de Caracas, la pasada semana comerciantes de la ciudad comenzaron a ser convocados a una reunión para el día sábado 21 de mayo en horas de la mañana.

Allí el gobierno ordenó, que los alimentos distribuidos por el grupo Polar, debían ser entregados a los CLAP para su venta. Se les informó que los representantes de estos comités pagarían de forma inmediata el valor de la factura.

La orden fue recibida “hasta con agrado” por los comerciantes. Sobre todo luego de ciertos acontecimientos ocurridos “casualmente” en los días de la entrega de la convocatoria.

En efecto, desde el miércoles 19 de mayo, se formaron largas colas de consumidores que llegaron con actitudes agresivas. En muchos casos, fue necesaria la presencia de la Guardia Nacional y las policías municipales.

Un comerciante que asistió a la reunión, señaló que para el poco margen de beneficio que dan los productos regulados y escasos, venderlos constituye un riesgo muy alto y los comercios incurren en gastos que no son compensados por ese beneficio.

Otro comerciante, señaló que no iba a aceptar nuevos envíos de productos de Polar. Así no debería entenderse con los CLAP. “Ellos dicen que van a pagar. Cuando no tengan el dinero, llegarán con una manifestación a las puertas del negocio y deberemos entregarle la mercancía que seguramente no van a pagar nunca”, afirmó.

En el este de la ciudad, donde todavía el gobierno no ha logrado articular los CLAP, la presencia de esta gente “no se sabe venida de donde”, también levantó sospechas.

“Llegaron gritando que querían alimentos. El portugués del supermercado se vio forzado a bajar la Santamaría y llamar a la Guardia. Cuando los efectivos llegaron, la gente los repudió. Estuvieron un rato y luego se fueron. La gente aplaudió. Luego llegó Polisucre que controló la situación en conversación con los que vociferaban. Ordenaron la cola, tranquilizaron a la gente y el supermercado reabrió las puertas”, relató un vecino que presenció el suceso.

El comentario generalizado en la zona, de vecinos y comerciantes, es que el suceso –con estas características- se repitió en otros lugares del municipio entre jueves y viernes de la pasada semana. Lo que habría ocurrido más veces –aparentemente- en el municipio Libertador.

Esta táctica, de atemorizar a los comerciantes y compradores con grupos de personas en actitud agresiva, y traídos en autobusetes, sería una especie de “ablandamiento”. En este caso, para apoderarse del suministro de alimentos básicos en los expendios del comercio privado. Una red de distribución que ha demostrado ser más eficiente y efectiva que la red pública de Mercal, Pdval, operativos a cielo abierto y ahora de los CLAP.

De acuerdo a lo declarado por expertos y comerciantes, y dada la escasez de los productos básicos, la existencia de estos productos en manos de los bachaqueros no sería posible sin la participación de personas que trabajan en la red pública.

“Ellos conocen a qué negocio se les despachan los productos. No sabemos que nos van a despachar, y amanecen largas colas frente al negocio”, alertó un comerciante.

El desvío de los alimentos, de la red privada de distribución a este nuevo mecanismo inventado por el gobierno, y atribuido a laos CLAP con el decreto que declaró al emergencia y el estado de excepción, resulta en un mecanismo de discriminación social y política.

El decreto en cuestión, en su articulo 2, establece que “la garantía, incluso mediante la intervención de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y los órganos de seguridad ciudadana […] de la correcta distribución y comercialización de alimentos y productos de primera necesidad”.

En tanto en el artículo 9, se atribuye “funciones de vigilancia y organización a los Comités Locales de Abastecimiento y Distribución (CLAP), a los Consejos Comunales y demás organizaciones de base del Poder Popular, conjuntamente con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Policía Nacional Bolivariana, Cuerpos de Policía Estadal y Municipal, para mantener el orden público y garantizar la seguridad y soberanía en el país”.

Sin embargo, aguas abajo, todo parecería indicar que favorecerá la venta de estos productos a través de los bachaqueros.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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