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El gobierno ensaya ofensiva de contra ataque

El gobierno ensaya ofensiva de contra ataque


La visita relámpago del presidente Nicolás Maduro a Cuba, horas antes de la llegada del presidente Barak Obama, sumado a la filtración de informaciones sobre la presunta suspensión de las elecciones regionales en Venezuela, asoma el despliegue de una ofensiva del gobierno para correr los problemas políticos que le acorralan.

Para el alto gobierno, no es el desabastecimiento, la carestía de los productos de primera necesidad ni la inseguridad, lo que les quita el sueño. Eso queda para la gerencia de línea, la operativa.

El presidente y sus colaboradores más cercanos, eso que se han empeñado en llamar el estado mayor de la revolución, se sienten acorralados por el riesgo que constituye el tener que rendir cuentas de 17 años de manejo del país. Eso los lleva al preámbulo de “la salida”.

Ya no le pueden echar la culpa al gobierno anterior. Tampoco pueden culpar a Hugo Chávez, a quien han endiosado con el fin de mostrar un liderazgo que los herederos no tienen. Por eso el intento de revivir la presencia del difunto ex presidente, con la pintura repetida en los edificios públicos de un par de ojos.

Es el triunfo de la oposición el pasado 6 de diciembre, en las elecciones parlamentarias, y lo que pueden hacer desde la Asamblea Nacional, lo que les perturba.

Por ello, el gobierno se mueve en espacios no convencionales. Con la Sala Constitucional, que saben es muy frágil, emiten sentencia tras sentencia para anular la voluntad de los diputados.

Ese reducto le durará al gobierno hasta que la obstinación obligue a los diputados a poner orden constitucional. Mientras tanto, si nadie para a los magistrados, estos seguirán recibiendo órdenes y ejecutándolas.

El recurso cubano

La visita de Maduro a La Habana tiene varias interpretaciones. Ha sido usual desde el 2002, que cada vez que el gobierno está en crisis, el presidente viaje a la isla para recibir una inoculación estratégica.

Esta vez no ha sido diferente. Aunque hay que agregar en esta ocasión, la triangulación con la visita del presidente de los Estados Unidos a Cuba. Pareciera que le sirve más a los cubanos la presencia de Maduro, que lo que pueda los gobernantes venezolanos obtener de este viaje.

Probablemente, Maduro haya pedido la mediación de Raúl Castro ante el gobierno de los EEUU. Ese habría sido el interés venezolano.

Esta actitud reflejaría que el gobierno se habría “comido” su propio cuento de que es el imperio quien maneja las acciones de la oposición venezolana. Un planteamiento, que pudiera servir retóricamente, pero que los venezolanos no creen a estas alturas del juego.

Pero al tomar en cuenta la historia de negociación de los cubanos, surge la inquietud de que la visita de Maduro pudiera servir para los intereses de los Castro con EEUU. Es algo así como una carta bajo la manga, para ofrecer en intercambio a los americanos. ¿Muestran una presunta amenaza, y al final prometen no meterse en Venezuela?.

No sería la primera vez. Habría que preguntarse que obtendría de EEUU los cubanos. Algo suficientemente apetitoso para dejar de lado a sus socios venezolanos.

Crisis y elecciones

En lo interno, una nota de prensa en el diario El Nacional, advierte que “un sector del oficialismo y de la oposición coincide en posponer los comicios de gobernadores y legislaturas del interior para el próximo año”.

Para ello el gobierno hace uso de sus aliados de partidos minoritarios, para proponer la suspensión “de las elecciones de gobernadores y consejos legislativos que, por ley, deberían hacerse a fin de año”.

Todas las encuestas estiman que en cualquier escenario de elecciones, el gobierno las perdería en el año 2016 frente a la oposición. En este supuesto electoral, el gobierno quedaría en minoría de gobernaciones y alcaldías.

En este caso, es elemental que el primer deseo del gobierno sería retardar lo más posible las elecciones. Por ellos los dirigentes de dos pequeños partidos que apoyan al gobierno, los Tupamaros y Vanguardia Bicentenaria Revolucionaria, proponen trasladar estas elecciones para el 2017 y hasta fusionarlas en una sola.

Del lado de la oposición, esta proposición de posposición electoral encuentra acogida en Simón Calzadilla del Movimiento Progresista, quien opina que la suspensión de elecciones sería “para que el Consejo Nacional Electoral organice el referéndum revocatorio”.

¿Pisará el peine la oposición? Todavía es prematuro para saberlo.

En todo caso, el pretexto del gobierno sería “la profunda crisis”. Para eso si le importaría la crisis, para correr la arruga de las elecciones en la que se sabría perdedor.

Frente a “la salida”

Las propuestas de la MUD, para la salida de Maduro, no han logrado transmitir a los venezolanos un camino claro. Han planteado varias alternativas en paralelo.

El problema que tiene la oposición, es que como producto de la campaña electoral parlamentaria del 2015 y sus resultados, los venezolanos asumieron la idea de que con Maduro en Miraflores, no habrá solución.

En el 2016, a más 100 días de las elecciones, se han agudizado el desabastecimiento, la escasez y la inseguridad –los tres principales problemas percibidos por los venezolanos.

Esto se traduce en que, si bien los venezolanos tuvieron paciencia para esperar hasta las elecciones, con la profundización de la crisis quieren una solución “para ya”. Empiezan a no tener tanta paciencia.

Es así para el gobierno la estrategia sigue siendo apostar a la indecisión de los parlamentarios de oposición, y correr lo más posible la arruga de las elecciones. Apostar a que pudiéndose dar el revocatorio y perderlo, hacerlo en una fecha tal que obligue a la salida de Maduro, pero manteniendo al vicepresidente hasta el 2019.

Si la salida es por la vía electoral de un revocatorio, sumado a una enmienda constitucional, esta estrategia pudiera resultarle.

Sin embargo, para susto del gobierno, existe una especie de modalidad del gol “de muerte súbita”, que acabaría con Nicolás Maduro.

Sería una acción parlamentaria de un solo acto, la Asamblea Nacional pudiera acabar con la presidencia de Maduro con solo exigirle que entregue en un lapso perentorio el original de su partida de nacimiento.

Enrique Aristeguieta Gramcko

, quien ha abierto este camino, ha advertido que Maduro “no es venezolano”, y que la vía es exigirle la partida de nacimiento venezolana.

De no poder mostrar el documento, quedaría demostrado que la inscripción de su candidatura a presidente tuvo un vicio de nulidad de origen. No podía ser candidato presidencial en el 2013, porque en el mejor de los casos para él, tiene doble nacionalidad.

El miedo del gobierno ante la propuesta de Aristeguieta, se ha visto reflejado en las presiones que ejerce el gobierno sobre los medios de comunicación, para que no se publique la propuesta y no se invite al proponente a los espacios informativos de radio y televisión.

Para algunos analistas, esta estrategia del gobierno está acompañada por las decisiones de la Sala Constitucional, la Fiscalía y la Contraloría. Se interpreta que son jugadas para hacer perder tiempo a los diputados.

Mientras tanto, podemos recordar un viejo bolero cubano: “Y así pasan los días, y yo desesperado, y tú, tú contestando, quizás, quizás, quizás”.

Eduardo Martínez/@VisiónGlobal/@ermartinezd

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