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El gobierno impondría mercado laboral esclavista tipo chino

El gobierno impondría mercado laboral esclavista tipo chino


Los trabajadores venezolanos en los últimos 17 años han sido empujados por debajo del nivel crítico de subsistencia. Simultáneamente, el gobierno se ha empeñado en desconocer al movimiento sindical.

En su sustitución, el gobierno ha ido perfeccionando el sistema de evitar la renovación sindical, al bloquear las elecciones para elegir a los cuerpos directivos, lo que ha hecho por intermedio del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Estas maniobras han llevado al registro de sindicatos y centrales sindicales patronales paralelas, que responden a las directrices del gobierno y el PSUV.

Como consecuencia, el gobierno ha dejado de lado las negociaciones de los contratos colectivos. Una de las más apreciadas conquistas laborales del país.

De esta manera, los aumentos de sueldos de muchos sectores laborales públicos vienen siendo decididos unilateralmente por el presidente de la República.

En algunos caos, como el de los profesores universitarios, sus condiciones han sido desmejoradas continuamente. El gobierno deja que los contratos venzan, y luego unilateralmente conceden un nuevo tabulador –sin discusión entre las partes- que deja a los profesores en condiciones peores que las obtenidas en el contrato anterior.

Como ejemplo, basta citar el caso de una categoría y dedicación en particular, en la cual un profesor universitario devengaba entre 2 y 3 salarios mínimos antes del 1999. Hoy, difícilmente llega a un salario mínimo.

Otro sector crítico es el de la salud, donde un portero llega a tener un sueldo superior y en mejores condiciones, que un experimentado médico.

Asimismo ocurre con distintos sectores laborales, como los maestros, los obreros de las industrias básicas, los profesionales al servicio del Estado, entre otros.

Esta política seguida por el gobierno ha tenido como consecuencia un perverso dislocamiento de las condiciones laborales de los trabajadores.

Para la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE) estaríamos en presencia de “facto” de “un nuevo sistema laboral esclavista hacia el modelo chino”. Una denuncia que parece surgida de las condiciones de los obreros chinos, traídos por empresas chinas, para cumplir con contratos otorgados por el gobierno venezolano.

“El sistema de trabajo que implementa el gobierno es una copia simple y exacta de la pobre población china que es víctima de un régimen opresor, esclavista y criminal”, explicó este miércoles el presidente del sindicato de salud de Trujillo, Jorge Salas.

El dirigente sindical tomó como ejemplo la industria automotriz del país asiático, donde cada fábrica produce 40 millones de carros y los colocan en pocas semanas en el mercado a precios que son una fracción en cualquier país occidental.

“Los salarios en Latinoamérica son demasiado altos para los chinos. Por ejemplo, un obrero en Brasil puede ganar 600 dólares mientras que un chino gana 100 dólares sin ningún beneficio. Eso es una esclavitud. Además, en China la gente está tan agradecida por tener empleo que trabajan horas extras a cambio de nada”, expresó.

Lo señalado por Salas retrataría lo que viene ocurriendo en Venezuela, donde cerca de la mitad de los trabajadores no tienen trabajo estable, estando en la economía informal, trabajando a destajo o simplemente sin trabajo.

A su juicio, el obrero en Venezuela está pasando por lo mismo que el de China y aseguró que detrás del sistema económico esclavista que se quiere imponer en Venezuela se encuentran los chinos por la alianza que existe entre ambos países. “Estamos en presencia de una estrategia de verdadero poder imperial para conquistar el mercado occidental”, explicó.

Jorge Salas denunció que en Venezuela, donde cada día desaparecen más fábricas e industrias, lo más preocupante es que las empresas del Estado venezolano son manejadas por los chinos y en corto plazo serán vendidas a ellos con la excusa de “una crisis económica”.

“Si no actuamos ahora veremos en un futuro que para montar nuevas fábricas o industrias tendremos costos prohibitivos, y de montarlas se deberá rendir cuenta al poderío chino, ya que será quien dicte las nuevas leyes del mercado y será quien mande, pues tendrá el monopolio de la producción y será dueño de las fábricas, de los stock, empleos y regulación de precios”, finalizó denunciando.

Con información de Prensa UNETE.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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