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El grito de la Policia Nacional a los manifestantes en Maracaibo: “Traguen gas”

El grito de la Policia Nacional a los manifestantes en Maracaibo: “Traguen gas”


“Traguen gas, hijos de puta”, grito el policía mientras disparaba la primera bomba lacrimógena. Luego vino otra y otra más. El monumento a la Virgen de Chiquinquirá se llenó de personas corriendo, tratando de conseguir algún lugar donde guarecerse de los represores, nada que ver con su uso tradicional.

“No respetan ni a La Chinita”, gritó una señora que acompañaba la protesta. Pronto los policías -que protegían el Palacio de los Cóndores, sede de la gobernación de Zulia- persiguieron a quienes huían. Desde la iglesia Santa Bárbara avanzaron por el Paseo Ciencias y llegaron hasta la plazoleta de la Basílica, donde siguieron disparando. Allí algunos trataron de esconderse sin éxito detrás de los gruesos pilares. La iglesia estaba cerrada.

En busca de escape, la mayoría tomó hacia el centro comercial Ciudad Chinita. “Las otras vías están cerradas. Meterse ahí es entrar en una boca de lobo”, aseguró un hombre de mediana edad que corría junto a una muchacha. Otros volvieron hacia el edificio sede de la Defensoría del Pueblo, desde donde ensayaron un ataque a los policías en un desigual enfrentamiento. Poco después los cuerpos de seguridad arremetieron contra las Torres del Saladillo, en el centro, y desalojaron la plaza de la República, al norte de Maracaibo.

Fue el triste colofón a una multitudinaria marcha que congregó a miles de marabinos desde las 9:00 am. Políticos, empresarios, líderes comunitarios y sociedad civil se reunieron en la plaza de la República, punto desde el cual partirían los partidos de la oposición rumbo a la Defensoría del Pueblo, para entregar un documento en el que exigen el pronunciamiento de Tareck Wiliam Sabb en torno a la idoneidad de los magistrados del Tribunal Supremo. Es la primera actividad en meses que congrega a todas las fuerzas políticas de la Mesa de la Unidad, fracturadas por desaveniencias electorales.

A las 10:15 am todo parecía fiesta. Una señora en silla de ruedas se hizo presente: “No puedo quedarme quieta cuando mi patria se está desangrando”, refirió tratando de abrirse paso entra la multitud. Otros con pancartas exigían la salida del presidente Nicolás Maduro. Hasta personas disfrazadas de mariposa se pasearon entre los presentes: “Soy la mariposa y me poso sobre ti para decirte: ¡fuera!”, se leía en uno de los carteles.

La avenida Bella Vista fue un mar desbordado. Se quedó pequeña para contener a tanta gente, lo que se hizo más evidente cuando se llegó a la avenida Padilla, ya en la recta final del recorrido. A la sede de la Defensoría del Pueblo fueron los representantes de los partidos. Todo estaba tranquilo. Eran las 11:30 am. En medio de los discursos y los aplausos se oyó como una explosión. Era la primera bomba. El resto de la represión es historia.

 

 

El Nacional

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