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El Papa pidió a israelíes y palestinos que retomen el diálogo de paz

El Papa pidió a israelíes y palestinos que retomen el diálogo de paz


Fue al recibir ayer en el Vaticano a los presidentes de Israel y de Palestina para que elevaran una plegaria común. “Es necesario más coraje para hacer la paz que para hacer la guerra”, dijo Bergoglio.

Con el proceso de paz paralizado y agonizante entre Israel y Palestina, Francisco organizó un gesto sin precedentes en el Vaticano al reunir ayer a los presidentes de ambas naciones en una plegaria común “por un nuevo camino en busca de lo que une para superar lo que divide ”. El Papa lanzó un llamado recordando que “es necesario más coraje para hacer la paz que para hacer la guerra”, en una invocación final en los jardines vaticanos donde se celebró una inolvidable ceremonia a la sombra de la cúpula de San Pedro, en la que judíos, cristianos y musulmanes rezaron según su religión pero reunidos juntos.

Fue un momento verdaderamente histórico, de gran sobriedad y conmovedor, que culminó con el Papa argentino y los presidentes de Israel, Shimon Peres, y de Palestina, Mahmud Abbas, que hablaron de la necesidad la paz “aunque se requieran sacrificios y compromisos”, como afirmó Peres.

El presidente Abbas, a su vez, resumió las aspiraciones de “libertad para Palestina” y reclamó “un estado soberano e independiente”.

“Queremos la paz para nosotros y para nuestros vecinos”, dijo aludiendo a Israel y su justa necesidad de un reconocimiento por parte de sus viejos enemigos. Peres, que ha cumplido 90 años y a fin de mes terminará su mandato como jefe de Estado israelí, se abrazó varias veces con besos en las mejillas con el presidente palestino, de quién es amigo y varias veces ha considerado su “socio para la paz”.

Eran las ocho y anochecía en el verano romano cuando en el triángulo de césped con dos grandes ligustros que hacían de paredes vegetales, con la perspectiva muy bella de la cúpula de San Pedro en el ángulo a espaldas de los tres líderes, tomó la palabra un Francisco emocionado y contento. Su decisión de invitar “a mi casa” a los presidentes de Israel y Palestina en Belén a fines de mayo, durante su visita a Tierra Santa, significa “haber encontrado un espacio en favor de recrear un clima de confianza que hoy no existe y que pone al Papa como actor principal en el proceso de Oriente Medio”, dijo a Clarín Yossi Bar, corresponsal de la radio israelí. La plegaria común de invocación a recuperar las razones de la paz ha sido un encuentro que representa “un gran signo de fraternidad, que hacen los hijos de Abraham como expresión de confianza en Dios, Señor de la historia, que hoy nos mira como hermanos uno de otro”, dijo el Papa. Francisco recordó que el encuentro “está acompañado por la oración de tantas personas de diferentes culturas, naciones, lenguas y religiones”.

“El encuentro responde al deseo ardiente de cuantos anhelan la paz y sueñan con un mundo donde hombres y mujeres puedan vivir como hermanos y no como adversarios o enemigos”, agregó. El Papa argentino dijo a los mandatarios de Israel y Palestina que “los hijos están cansados y agotados, por los conflictos y con ganas de llegar a los albores de la paz, para derrumbar los muros de la enemistad y hacer triunfar el amor y la amistad”. Francisco pidió a Peres y Abbas que no renuncien a sus responsabilidades y afirmó que “hay que romper el espiral del odio y la violencia y doblegarla con una sola palabra: hermano”.

Funcionó a la perfección el mecanismo para evitar susceptibilidades religiosas en los lugares del encuentro. El primer escenario fue la Casa de Santa Marta, el laico edificio donde vive Jorge Bergoglio, actualmente hotel interno del Vaticano que fue construido en el siglo XIX como un lazareto para enfermos de cólera, una epidemia que devastaba Roma.

Cada comunidad leyó sus invocaciones divididas en tres momentos: de gracias a la Creación, plegaria de perdón por los pecados cometidos e invocación por la paz. Fueron pronunciados por religiosos judíos, cristianos y musulmanes, que leyeron salmos. Hubo también una plegaria cristiana muy famosa: la que escribió Juan Pablo II en el más célebre pedido de perdón que hizo la Iglesia Católica en su historia y que el Papa polaco pronunció en el Jubileo del año 2000 al comenzar el tercer milenio cristiano.

En el momento de la comunidad musulmana, en el que varios religiosos y la única mujer que intervino en la ceremonia, leyeron y entonaron en árabe, pocos se dieron cuenta que por primera vez en la historia, plegarias islámicas y partes del Corán fueron recitados en el Vaticano. Después de que el Papa y sus invitados hablaron de la paz en la parte final de la ceremonia, los tres, más el patriarca ortodoxo Bartolomeo plantaron un árbol de olivo frente a la Casina de Pío IV, adonde luego entraron para un coloquio privado. Antes, Francisco, Peres y Abbas se saludaron con un apretón de manos y dialogaron con las delegaciones. Era ya noche cerrada en Roma cuando Jorge Bergoglio dio el último abrazo con besos en las mejillas y se despidió de los presidentes de Israel y de la Autoridad Palestina”.

El Clarín

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