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El rebusque en Venezuela: Buhoneros y comerciantes formales hacen negocio con los puntos de venta

El rebusque en Venezuela: Buhoneros y comerciantes formales hacen negocio con los puntos de venta


La poca liquidez de efectivo,  el incremento de la inflación y la caída de las ventas obligan a los comerciantes informales a recurrir a las plataformas electrónicas para efectuar el cobro de productos, bienes y servicios que ofrecen en las esquinas y bulevares de la ciudad.

Se trata de una práctica que toma cuerpo en una coyuntura en la que los consumidores aseguran destinar mayor volumen de billetes para la compra de un producto, lo que en algunos casos genera angustia. En el centro de Caracas, Catia y Petare ha proliferado el uso de los puntos entre buhoneros. Quienes emplean el mecanismo precisan que entre 30% y 40% de sus clientes optan por el pago electrónico, lo que atribuyen a la poca disponibilidad de dinero.

En el Centro de Libertador y las adyacencias de las plazas San Jacinto y El Venezolano, vendedores ambulantes ofertan platos navideños, cuyo precio puede ser cancelado a través de punto. Rosa Hernán tiene 15 años vendiendo hallacas, con ensalada y pan de jamón en los alrededores de La Marrón y relata que este año hizo una alianza con un establecimiento formal de la zona para cobrar electrónicamente.  “La gente se come una o dos hallacas y queda sin efectivo, prefiero buscar otra forma de cobrar para que no se me pierda la mercancía”, dice.

Explican que las ganancias son devueltas por vía electrónica, a través de un cheques o efectivo, cuando se trata de una pequeña suma. Los buhoneros que acuden a intermediarios para el uso de los puntos deben cancelar  5% de comisión por cada transacción efectiva, monto que agregan a la cuenta del consumidor.

El popular “Bulevar de las hallacas”, una calle  que conduce a la Catedral desde La Marrón, congrega una decena de puestos de comida a cielo abierto donde, sin mayor rigor, se sirven jugos y comidas a transeúntes ávidos de alimentos. Los anuncios de “Sí hay punto” o “Aceptamos débito” cuelgan de los árboles, las cavas y jardineras donde se instalan los buhoneros. Pablo Perdomo vende tortas a 2.000 bolívares en el Centro y también tiene punto. Marcos Rivero, encargado de un puesto de perros calientes, dice que incluyeron la modalidad hace mes y medio. Una vendedora de mazorca afirma que tiene previsto hacerlo.

Además de débito, algunos informales aceptan crédito y tarjetas de alimentación como ocurre con los vendedores de juguetes. Pero explican que  tienen sus dificultades cuando falla la plataforma, como ocurrió el viernes pasado cuando Carmen Montesuma perdió 14.000 bolívares cuando se le fueron varios clientes sin pagar.

Aseguran que, como en otros rubros, en el país existe un mercado negro de los equipos electrónicos que escasean. Señalan que la banca privada tiene poca disponibilidad y no todos los comerciantes reúnen las condiciones legales para solicitar el servicio. Entre ellos, registro de firma personal y una afiliación de establecimiento comercial formal.

Julio Materano/El Universal con edición de Visión Global

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