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El rol del Vaticano en la caída de dictaduras y diálogos de paz

El rol del Vaticano en la caída de dictaduras y diálogos de paz


Polonia, Colombia, Estados Unidos, Colombia, Chile y Argentina son algunos países donde ha intervenido la Iglesia Católica para derrocar las dictaduras y resolver conflictos. Pero Venezuela también ha sido beneficiada con la intervención eclesiástica. El clero estuvo muy involucrado en la caída de Marcos Pérez Jiménez, en 1958.

Pompeyo Márquez era secretario general del Partido Comunista de Venezuela en aquella época y recuerda que el 1 de mayo de 1957, cuando en todas las iglesias del país leyeron la Carta Pastoral de Monseñor Rafael Arias Blanco, se encendió la chispa de la subversión.

El reportaje de Gabriel García Márquez publicado en la revista Momento el 9 de octubre de 1959 da cuenta de eso: “Con una documentación completa en su despacho, el arzobispo inició la redacción de sus notas.

En 45 días de trabajo, de consulta con sus asesores, la primera copia definitiva: once hojas a máquina, a doble espacio. Fue necesaria una actividad extraordinaria para que la Pastoral estuviera en todas las parroquias de Venezuela. El 1 de mayo fue leída en las parroquias de Caracas. A fines de la semana le había dado la vuelta al país, y trascendido al exterior, donde se consideró como una brecha en el cinturón de acero creado por la censura a la prensa. La primera edición -repartida gratuitamente por los párrocos- se agotó en ocho días”.

Y a finales de 1957, el 21 de noviembre, ocurrieron las protestas del Liceo Fermín Toro y la huelga universitaria. “Ahí los políticos se dieron cuenta que solos no podían hacer nada”, contó Márquez en una entrevista a TalCual hace más de un año. “Acción Democrática, Copei, URD y el Partido Comunista se aliaron, hecho que coincidió con el pacto en Nueva York (EEUU) entre Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt”.

Y ahora, 58 años después, la Iglesia Católica vuelve a ser protagonista. El papa Francisco respondió las solicitudes de la Mesa de la Unidad Democrática y del gobierno para mediar en un diálogo político. Envió a Emil Paul Tscherrig, Nuncio Apostólico de Argentina y hombre de su alta confianza. Él se une a los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Martín Torrijos (Panamá) y Leonel Fernández (República Dominicana). Pero las críticas de los antidiálogo han pesado en el incipiente acercamiento, sin embargo la oposición aclara que sí acudirá a la reunión de este domingo.

“La presencia del Vaticano debe ser aprovechada, pero no va a tener éxito porque el gobierno tiene un doble juego. El asalto a la Asamblea Nacional del pasado domingo ocurrió cuando el Nuncio (Emil Paul) ya estaba en el país, y quien comandó esa acción (Jorge Rodríguez) fue el día siguiente a la reunión con el emisario del Papa”, manifestó el analista político Trino Márquez.

El politólogo Jesús Castillo considera que la presencia del Vaticano en el diálogo es una oportunidad de oro para Venezuela. “Es poco estratégico no acudir. Esa reunión del domingo debe servir para que se presente una bitácora de exigencias”. Agregó que solo los radicales, como Diosdado Cabello, no quieren el acercamiento. “Debe ganar la sensatez y el amor por Venezuela”, consideró.

El Vaticano, con Francisco a la cabeza, ha tenido participaciones exitosas en los diálogos entre Estados Unidos y Cuba para la restitución de las relaciones diplomáticas que inició en 2015, y en Colombia con el acuerdo de paz FARC-gobierno que aún está en proceso. Ambos casos con más de 50 años sin resolver. El Santo Padre emula a Juan Pablo II en su carácter autocrítico y carisma, cualidades que curiosamente han ayudado a acercarse a los gobiernos autoritarios.

JUAN PABLO II CONTRA EL COMUNISMO
Muchos atribuyen a los comunistas el atentado contra el papa Juan Pablo II del 13 de mayo de 1981. Pocos meses antes del incidente, el Papa le había dirigido una severa carta al premier ruso Breznev previendo una invasión a Polonia, para ratificar que ese país tenía derecho a ser libre. Años después, el mismo Juan Pablo II comentaría: “El asesino no obró solo en el atentado, algún otro lo proyectó y se lo encargó. El atentado fue una de las ultimas convulsiones de las ideologías prepotentes surgidas en el siglo XX como el fascismo, el hitlerismo y el comunismo, que propugnaron la imposición por la fuerza”.

La página web Reportecatolicolaico.com recuerda que los “grandes vientos de liberación que habían empezado antes en Polonia ya soplaban también en la Unión Soviética -agobiada además por un gran colapso interno, así como en otros países del bloque comunista-. Mijaíl Gorbachov se había propuesto ponerse a la cabeza de dichos vientos de cambio a fin de `canalizarlos’ y no confrontarlos por la fuerza -como había sido lo habitual con sus antecesores- y mucho menos ser arrastrado por ellos. Le promete al Papa la reapertura de relaciones de Rusia con El Vaticano y la reinstauración de la libertad religiosa en Rusia”.

Tiempo después, Gorbachov se referiría al histórico encuentro con Juan Pablo II y sus consecuencias: “Creo que puedo decir que existió en nosotros entre él y el Papa- la voluntad de llevar adelante y de completar algo que habíamos creado juntos. Podemos decir que todo lo que ha ocurrido en Europa Oriental no habría sucedido sin la presencia de este Papa, sin el gran papel -también político- que ha sabido jugar en la escena mundial”.

Karol Józef Wojtÿa apoyó la liberación de su país Polonia de la mano de dirigente sindical Lech Walesa. El diálogo con el presidente polaco Wojciech Jaruzelski, que inició en 1988 con un mediador del Vaticano, hizo que en 1989 llegara la democracia a esa nación.

GUERRA FRUSTRADA ENTRE ARGENTINA Y CHILE
Juan Pablo II también intervino en el conflicto argentino-chileno, que amenazaba con guerra. Ambas naciones acordaron en 1971 solicitar el arbitraje de la corona británica para dirimir el Conflicto del Beagle cuyo cumplimiento sería entregado al honor de las naciones signatarias. Argentina rechazó unilateralmente el Laudo Arbitral de 1977, colocando a ambos países al borde de la guerra. Tampoco las negociaciones directas lograron siquiera impedir el aumento de la tensión militar en la frontera.

Justo en el momento que Argentina, a través del Proceso de Reorganización Nacional, se había decidido por la guerra, el papa Juan Pablo II comunicó a ambos gobiernos que ofrecía su mediación.

Además del peligro de guerra, el cardenal Antonio Samoré, enviado personal del Papa, debió mediar sobre estas exigencias: Chile consideraba el Laudo como vigente y lo había convertido en ley declarando el mar entre las islas como aguas interiores chilenas; Argentina no reconocía el Laudo; Argentina extendió el conflicto a todas las islas al sur del Canal Beagle y al este del meridiano del Cabo de Hornos y exigió también derechos sobre la regulación de la navegación en el Estrecho de Magallanes, es decir había ampliado el conflicto a una zona mucho mayor que la tratada inicialmente en la solicitud de Laudo Arbitral de 1971 (Con información de Wikipedia).

La Santa Sede tuvo durante la mediación dos roles que cumplir, primero el cardenal Samoré debió detener el comienzo de una guerra y comprometer a las dos partes a dejar de lado la amenaza y el uso de la fuerza. Luego encauzó las negociaciones que duraron 6 años adaptándose a todos los cambios que ocurrieron en ese lapso de tiempo.

En 2008, Michelle Bachelet (presidenta de Chile) y Cristina Fernández de Kirchner (presidenta de Argentina) erigieron un monolito en la frontera entre ambos países en Monte Aymond, recordando la mediación del papa Juan Pablo II en 1978, que detuvo la guerra por el Canal de Beagle.

Yosselin Torres/TalCual

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