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Elecciones en EEUU: Clinton y Trump se miden paso a paso (Video)

Elecciones en EEUU: Clinton y Trump se miden paso a paso (Video)


Los aspirantes a la Casa Blanca Hillary Clinton y Donald Trump elevaron este martes el tono de sus declaraciones en la recta final de la campaña a las elecciones de noviembre, en una carrera que se disputa voto a voto.

Cuando restan dos meses para las presidenciales, la candidata demócrata dijo que el magnate republicano tiene “algo que esconder” al negarse a mostrar sus declaraciones de impuestos, y está “completamente equivocado” si piensa que a nadie le importa esa información.

“Yo creo que es un asunto fundamental sobre el que tendremos que hablar de una forma o de otra en los próximos 62 días, porque claramente tiene algo para esconder”, dijo Clinton a periodistas durante un vuelo hacia Florida.

Según Clinton, si Trump quiere continuar su campaña “debe ser franco con el pueblo estadounidense y divulgar sus declaraciones de impuestos”. Por su parte, Trump dijo durante un acto público en Virginia (este) que Clinton es “un desastre”, así como es “desastroso” el acuerdo que Estados Unidos y varios otros países firmaron con Irán por su política nuclear.

Hace cuatro años, Mitt Romney se preparó durante semanas para el primer debate presidencial. En las sesiones, el senador Rob Portman hacía de Barack Obama. El candidato ensayaba frases rápidas de respuesta, réplicas de fondo, líneas de ataque y actitud.

El presidente, en cambio, apenas se preparó. Estaba ocupado con sus deberes oficiales y, además, tenía poco interés en el proceso, cansado de la campaña, según cuenta el asesor David Axelrod en su biografía.

Romney iba por detrás en las encuestas, pero el resultado de su cuidadosa preparación fue que el republicano estuvo energético e incluso divertido en el debate. Obama apareció distraído y sin ganas de contestar a su contrincante cuando le atacaba. Hasta su frase de felicitación a Michelle por su aniversario de boda fue una ocasión para que Romney se luciera. Aquel 3 de octubre hizo que la carrera se ajustara y que el desaventajado republicano recuperara terreno, aunque luego Obama acabara ganando las elecciones.

Las expectativas ahora

El primer debate de este año entre Donald Trump y Hillary Clinton se celebra el 26 de septiembre en la Universidad de Hofstra, en Long Island, y es una cita clave para marcar cómo de ajustada será la recta final de la campaña.

Los candidatos se conocen desde hace años, tuvieron una relación personal (los Clinton fueron a la boda de Trump con Melania) y han tenido intercambios durísimos en esta campaña. El republicano ha llegado al insulto personal. El encuentro, sin duda, está cargado de expectativas.

Los fallos son la clave

Los debates son momentos clave que pueden alterar el rumbo de la carrera. Cuestan sobre todo en fallos. En este ciclo presidencial, el senador republicano Marco Rubio empezó a ir hundirse cuando tras una mala actuación en un debate en New Hampshire quedó en quinto lugar en esas primarias.

Habitualmente, los debates presidenciales están más preparados que los de las primarias y los candidatos dan menos sorpresas.

Bill Clinton le contaba a Jim Lehrer, el veterano moderador de debates, que el miedo a “daño duradero” es que lo hace que los candidatos estén listos para los debates.

“Tener que hacerlos y saber que si lo estropeas habrá un gran cambio de votos fuerza a quien quiere ser presidente a hacer las cosas que debería hacer. Estoy convencido de que los debates, especialmente los tres de 1992, me ayudaron a ser mejor presidente”, decía Bill Clinton.

George Bush padre confesaba su disgusto sobre los debates: “Los odiaba”. George H.W. Bush se quejaba de que eran sólo para hacer “el show”. Él los llamaba “ Tension City”, la expresión que dio nombre al libro de Lehrer sobre los debates presidenciales.

La estrategia de Trump

Pese a lo mucho que se juega, hasta ahora Trump se ha mostrado poco dispuesto a la preparación de los debates. Según el candidato, no es desinterés, sino estrategia. “He visto a gente hacer tanto trabajo de preparación que cuando salen ahí fuera no pueden hablar. He visto eso”, dijo este lunes a la prensa en su avión. Pese a sus quejas por el calendario acordado por los dos partidos, ahora dice que está “deseando” que lleguen los debates y que los considera “una obligación”. Trump asegura ahora que asistirá a los tres debates presidenciales salvo “huracanes o desastres naturales”. Los siguientes se celebran el 9 de octubre en St. Louis y el 19 de octubre en Las Vegas.

A finales de agosto, la comentarista conservadora Laura Ingraham, según su campaña, se ofreció a hacer de Hillary Clinton, pero el candidato rechazó su oferta y no quiso hacer la representación del debate. Este lunes, Trump insistió en que no lo hará. “No tengo planeado hacerlo. Nunca lo he hecho antes”, dijo.

Según ha contado la campaña de Hillary Clinton a varios medios, sin embargo, la candidata demócrata ya ha empezado a prepararse de manera concienzuda, estudiando detalles de política, practicando ataques y maneras de provocar al contrincante.

Según el New York Times, la campaña de Clinton ha hablado incluso con Tony Schwartz, que escribió The Art of the Deal para Trump y ha dado claves sobre el perfil psicológico del candidato. El periodista ha repetido que Trump tiene un problema de concentración y que reacciona mal ante cualquier tipo de provocación, debilidades que Clinton intentará explotar en el debate.

El secretismo

Las campañas suelen ser secretistas sobre los preparativos. Este año, esto es más acusado. En el caso de Trump por la mínima estructura y escasa organización de la campaña; en el caso de Clinton, por su poca transparencia con los medios.

Según el Times, la campaña de Clinton había reclutado a tres posibles personas para hacer de Trump en las sesiones de ensayo. James Carville, el estratega de Bill Clinton en 1992, el empresario Mark Cuban y el congresista de Nueva York Joe Crowley. Los tres han asegurado que ellos no son los elegidos.

Carville explica que cualquiera que tenga que hacer de Trump debe verse primero docenas de horas de sus discursos para ser capaz de imitar bien su tono y replicar sus palabras. La campaña demócrata no ha querido aclarar a quién utilizará.

El factor X

Ni Clinton ni Trump son célebres por sus dotes oratorias ni por su capacidad de improvisación en los debates. Clinton tiene más experiencia en debates entre dos personas gracias a la campaña de 2008 por su larga batalla contra Obama y a la de este año en la que sólo compartía escenario con Bernie Sanders.

Trump consiguió sobrevivir a los debates gracias a la multitud de candidatos republicanos, a los fallos ajenos y a las peleas entre rivales parecidos entre ellos como Jeb Bush y Rubio o incluso Christie y Rubio.

Clinton dice que Trump puede ser imprevisible. “No sé qué Donald Trump aparecerá”, dijo Clinton en un acto con donantes en East Hampton. La candidata demócrata también comentó que una de sus funciones será recordar quién es Trump, según le aconsejó alguien hace unos días. “Hay unas 100 millones de personas viendo del debate y 60 millones estarán prestando atención a la campaña por primera vez. No asumas que han seguido nada. Puede que tengan alguna información vaga sobre Trump dijo esto o Clinton dijo aquello. Pero habrá primeras impresiones esa noche”.

El argumento de Clinton es más difícil este año dado lo reconocibles que son ambos candidatos. De hecho, más bien tienen que luchar contra el exceso de información sobre ellos. Se trata de los aspirantes a la Casa Blanca con los índices de impopularidad más altos desde que se mide este factor. Su capacidad de sorpresa está en parecer algo mejor de lo que los votantes piensan.

La otra obsesión es evitar errores que apuntalen su mala imagen. Los fallos pueden deberse a momentos pequeños. Pueden ser físicos, como el gesto de mirar al reloj de Bush padre o las malas caras de Al Gore mientras hablaba Bush hijo. O pueden ser errores de actitud, como la falta de duda de Michael Dukakis al contestar si seguiría oponiéndose a la pena de muerte si alguien matara a su mujer, o la desgana general de Obama en el primer debate contra Romney.

A menudo ni los candidatos ni los moderadores se dan cuenta de los fallos durante el debate. Sólo después al ver la reacción de los suyos y de la prensa entienden qué ha pasado.

El duelo en Hofstra puede ser uno de los más vistos de la historia de la televisión después de varios récord de audiencia en los debates de las primarias. La jefa de campaña de Trump, Kellyanne Conway, ya ha sugerido que habrá sorpresas por el lado de su candidato: “Es el factor X, impredecible”.

AFP y Univisión con edición de Visión Global
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