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En el piso producción de carros iraníes, chinos y bielorrusos (Gráficos + NO HAY)

En el piso producción de carros iraníes, chinos y bielorrusos (Gráficos + NO HAY)


La incursión del Estado en la economía no se limitó a áreas prioritarias como la alimentación o la vivienda. El ex presidente de la República, Hugo Chávez, también creyó que el Estado podía ensamblar vehículos para competir con las multinacionales del sector.

Carros a precios económicos y accesibles para toda la población fue la promesa. Venirauto, surgida en 2006, fue la primera gran apuesta. Luego vinieron Veneminsk y Mazven, producto de acuerdos con Bielorrusia, Chery, Civetchi y JAC, tras convenios con empresarios venezolanos para producir carros de marcas chinas.

Según la Memoria y Cuenta del ministerio de Industrias, en 2014 las ensambladoras estatales cerraron con una producción de 36.196 autos, 12% menos que en 2013 cuando se armaron 41.255 carros. Algunas compañías ni siquiera han podido despegar, a algunas les faltan las divisas y otras han recibido piezas “defectuosas”  de los proveedores. Los carros iraníes, bielorrusos y chinos no aparecen.

Empresas en “rojo-rojito”

Venirauto Industrias

La compañía fue inaugurada por Hugo Chávez en 2006. El Estado, a través de Corpivensa, posee 64% de las acciones, mientras que el socio iraní Toseyeh Sanayeh Khodro Company (Aidco) es propietario del 35,9% restante.

El año pasado la compañía apenas ensambló 1.844 automóviles, el peor rendimiento desde su nacimiento. En sus orígenes, el ministerio de Industrias informó que el potencial de la planta, ubicada en el estado Aragua, era de 16 mil carros, pero nunca ha sobrepasado los 4.000 anuales.

Las cifras indican que la empresa se va quedando sin gasolina. Entre 2011 y 2014 la producción descendió 50,6%. Al cierre de 2014 la capacidad instalada era de 10.848 carros, 32,2% menos de la capacidad instalada que tenía cuando se inauguró.

captura venirauto

Entre los obstáculos que enfrentó la compañía destaca que el proveedor iraní envió piezas “defectuosas” para el ensamblaje de los carros.  “El número de partes y piezas defectuosas recibidas generan hasta la fecha costos adicionales y lucro cesante en transporte y nacionalización, por lo cual requiere exigir a los proveedores iraníes la reposición de las mismas, dado que el proveedor debe garantizar la certificación de calidad de todas las partes y piezas”, reconoce la Memoria y Cuenta.

La compañía también reconoce que requiere obras de “adecuación” para los “talleres de mantenimiento y su equipamiento,  “reemplazo de cubiertas de techos de la planta”, “un sistema de ventilación adecuado en el galpón principal” y la ampliación de “la capacidad de almacenamiento del almacén que obliga al alquiler de terceros”, entre otras.

Veneminsk Tractores

Esta compañía nació con el decreto presidencial 5.713 del 7 de diciembre de 2007. Está ubicada en el complejo agroindustrial Batalla de Santa Inés en el estado Barinas. Venezuela es propietaria del 80% de las acciones y Bielorrusia domina el 20% restante.

En 2014 dispuso de un presupuesto de 605.309.784 bolívares para ensamblar 3.017 tractores de uso agrícola, pero apenas se armaron 620 unidades. Ese resultado significó una caída de 35,1% con respecto al registrado en 2013 y apenas representó 6% de la capacidad instalada de la empresa, estimada en 10 mil tractores anuales.

captura venemisk

De acuerdo con la Memoria y Cuenta del ministerio de Industrias, el bajo rendimiento se explica por la falta de divisas. “La limitante que más ha afectado el cumplimiento de las metas para el período 2014 ha sido la demora de adquisición de divisas para la cancelación de los compromisos pendientes con la República de Belarús, y por ende el suministro oportuno de los SKD para ensamblaje, así como las partes y piezas para la venta a los agroproductores”.

En el informe de gestión de 2013 Veneminsk había reportado, al igual que ahora Venirauto, “defectos de fábrica” en las piezas que suministraba el proveedor desde Bielorrusia.

Chery y Civetchi

En la Memoria y Cuenta del ministerio de Industrias no hay información sobre el rendimiento de Chery, Civetchi, Mazven y JAC. Sin embargo, algunos datos divulgados por las autoridades e informaciones periodísticas también revelan una mala gestión.

La ensambladora Chery es la que mejores números exhibe. La empresa surgió producto del convenio entre el Gobierno nacional y el grupo venezolano Corporación ZGT. La operaciones de ensamblaje comenzaron en agosto de 2011 en una planta ubicada en Las Tejerías, estado Aragua. Esa instalación posee capacidad para producir 18.800  carros anuales, pero esa meta no se ha cumplido. Según el ministerio de Industrias, entre agosto de 2011 y febrero de 2015, la compañía ensambló 40.000 automóviles, esto es, un promedio de unos 12 mil carros por año. Esa cifra además incluye las cifras de producción de la segunda planta que posee la compañía en el estado Carabobo.

Los resultados del Consorcio Industrial Venezolano de Tecnología China (Civetchi) son peores. Esta ensambladora es producto del convenio suscrito en 2011 entre el grupo venezolano Falsiroli y el Estado para la conformación de una empresa mixta destinada al ensamblaje de los carros de la marca Dong Feng. El pasado 30 de marzo los trabajadores de la planta, ubicada en la zona industrial de Valencia, realizaron una protesta para exigir al presidente de la República que pusiera fin a una intervención que realizó el propio Gobierno en febrero. Ese día los trabajadores denunciaron que la deuda por concepto de importaciones no liquidadas era de 300 millones de dólares y que aún desconocía el plan de divisas para 2015.

En 2013 Civetchi comercializó 8.831 carros, entre los ensamblados en Valencia y otros importados. Un año después la cifra descendió a 3.357 unidades, un 62% menos. En los dos primeros meses de este año apenas había vendido 38 carros, de acuerdo con las cifras de la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez).

Mazven y JAC

Mazven, al igual que Veneminsk, surge de los acuerdos entre Venezuela y Bielorrusia. En 2012 inició el ensamblaje de camiones en el complejo agroindustrial Batalla de Santa Inés en el estado Barinas. De esa instalación se producirían 5 mil camiones por año, pero el Gobierno nacional no ha suministrado recientemente datos de producción. Sobre el rendimiento de JAC, una ensambladora de camiones chinos surgida del convenio con el grupo venezolano Autopartes Lara, tampoco hay detalles. Esa planta opera desde 2012 y según el plan inicial tendría una capacidad para producir 15.500 unidades anuales.

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