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En el PSUV la pelea es a cuchillo

En el PSUV la pelea es a cuchillo


La derrota del gobierno en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre pasado comienza a causar estragos dentro del PSUV.
Los airados llamados del presidente Nicolás Maduro y de Diosdado Cabello a la resistencia, y a no dejar que la oposición ejerza su mayoría en la Asamblea Nacional, han obtenido más atención en los medios opositores, que entre los afectos del gobierno.
Mientras los responsables de la derrota montan su show político, el alto mando revolucionario discute a puertas cerradas las causas del apoteósico triunfo opositor. Haber sido duplicados en número de diputados, no es una realidad fácil de digerir.
El primer enclave, para tratar la aguda crisis económica, fue realizado en locales que pertenecieran al Ateneo de Caracas. La magnitud y gravedad del encierro se vio magnificada por la presencia del histórico exguerrillero Alí Rodríguez Araque, quien habría sido traído de Cuba.
Maduro, aunque no estuvo presente, no salió liso del análisis post electoral. Se le responsabiliza de la actual debacle económica que alentó a los venezolanos a no votar por los candidatos propuestos por el gobierno.
Luego han seguido encuentros no tan formales entre los integrantes del Polo Patriótico. También allí las críticas hacia Maduro y su tren de gobierno han sido bastante ácidas.
Con el tiempo acortándose para el 5 de enero, cuando la oposición tomará control absoluto de la Asamblea, las grietas del desencuentro interno comienzan a verse.
El domingo, el matutino Miami Herald publicó un extenso reportaje donde se sindica al asistente-secretario de Nicolás Maduro, de presuntamente recibir cuantiosas transferencias de dinero provenientes del tráfico de drogas.
En las redes sociales del oficialismo, y entre los grupos para el envío cerrado de mensajes, el lunes los comentarios y opiniones fueron subiendo de tono a medida que transcurría el día.
Afectos y simpatizantes de Maduro, enviaron mensajes responsabilizando a la gente de Diosdado Cabello por la publicación de esa información. En tanto los afectos a Cabello, acusaban a Maduro de la campaña en contra de su líder.
Esa confrontación, que parece una pelea de muchachos, acusando cada uno de ellos al otro, y por el mismo delito, no depara una futuro promisor para ambos bandos, y el PSUV.
Si bien no se puede decir que este sea un gobierno del PSUV. El PSUV, es un instrumento de Maduro, como antes lo fue de Hugo Chávez.
En todo caso, llamó la atención el cruce de mensajes y las cadenas que se enviaron los rojitos. Ninguno negó se quejó de las acusaciones. Solo culparon a los otros de que la información saltara a la primera página de los diarios.
Otro problema que confronta el oficialismo es que los jerarcas del partido, ocupan simultáneamente altos cargos en el gobierno, o viceversa. Lo que duplica el monto de las responsabilidades.
El periodista Earle Herrera, diputado del PSUV, tuvo a bien señalar el mismo lunes que “el trabajo político debe separarse de los funcionarios del Estado”.
El botón de muestra
Entre los mensajes que más le dieron la vuelta a la red, se encuentra uno que marca el tono del desencuentro rojo. Acusa a un bando de arrancar una operación de inteligencia desde hace dos meses para involucrar al otro sector con el tráfico de drogas.
En los próximos días las ollas tendrán seguramente más presión. El miedo es libre.
Eduardo Martínez/iisónGlobal/@ermartinezd

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