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Escasez de alimentos se agravaría en el 2017

Escasez de alimentos se agravaría en el 2017


El desabastecimiento sigue siendo el principal problema que enfrentan los venezolanos. Cada día, frente a expendios de alimentos, farmacias y panaderías las colas se reproducen como hongos sobre las aceras.

En el caso de las panaderías se puede decir sin exagerar que estas colas pueden tener una longitud de casi tres veces las que tenían en diciembre. Una situación que solo se presenta en países en guerra.

En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro ha implementado el racionamiento, no con una libreta como existe en Cuba desde 1959, sino a través de captahuellas, registros computarizados y la limitación del números de unidades compradas diaria o semanalmente.

Por supuesto que estos mecanismos de limitación de compra han generado el desarrollo de un vigoroso mercado negro, como ha ocurrido en los países donde se impone el racionamiento.

En este mercado negro son muy elevados los precios de los productos de la cesta básica. Y al no conseguirse los comerciados a precios oficiales regulados, la necesidad obliga a la gente a tener que comprarlo al precio que sea.

Los bachaqueros, término con que se les llama a esta versión moderna de los buhoneros, tienen noción del mercado cambiario. Calculan el precio a los que venden los productos “bachaqueados” a la tasa del cambio paralelo. Que está demás decir, es el único dólar que consigue el común de los venezolanos.

Producción en picada

De acuerdo a los productores de alimentos -en promedio- solo el 30% de las necesidades alimenticias del venezolano se están produciendo en el país. Esto hace que el 70% restante deba ser importado.

La escasez, demostrada por las colas, evidencia que se estaría importando menos del 70%. Lo que como consecuencia impulsa el mercado negro de alimentos.

Se puede ponderar, sin mayor precisión porque estadísticas oficiales no son conocidas, que el déficit de alimentos ronda el 40% de las necesidades de los venezolanos; y en algunos rubros, seguramente es superior a estos porcentajes. Las previsiones para este año -2017- no son mejores.

El martes de la pasada semana, se realizó una reunión del ministro Wilmar Castro Soteldo con los productores de alimentos. En esa reunión, el presidente de Fedeagro le habría advertido al ministro que “en promedio” ese 30% que produce el país podría caer en un 90% si el gobierno no importa a tiempo los insumos necesarios.

Recordaron los productores, que en el 2016, lo tardío del suministros tuvo consecuencia una drástica caída de la producción nacional, aumentando de esta manera el déficit de la oferta alimentaria.

El ciclo cerealero y granero de siembra comenzará entre el 20 y el 25 de mayo. Para ese ciclo, ya está retrasado lo que debería ser el cronograma de importación, distribución y entrega de la semilla certificada.

El cronograma es muy sencillo y harto conocido. En febrero ya deberían haberse comprado los insumos; en marzo se distribuyen; en abril se rastrea la tierra; y en mayo se siembra.

“Ya debería estar aquí la semilla”, señaló un productor a la salida de la reunión, al explicar –fuera de cámaras y grabadores- que “si se pierde el ciclo, se pierde el año completo”.

A pesar de la angustia de los productores, manifestada en la pregunta “cuánto se compro, cuándo se importó, cuándo lo entrega”, el ministro se habría excusado de informar bajo el pretexto que no podía revelar esa información “por ser estratégica”.

Esa respuesta, más la afirmación que los insumos serían distribuidos por Agropatria, hace sospechar a los productores que probablemente el gobierno no ha comprado en el exterior los insumos para el ciclo de siembra que se avecina. Y que cuándo lo haga, seguramente será tardío e insuficiente.

Por una parte, el gobierno tiene escasez de divisas; no consigue créditos en el exterior y no incentiva la producción nacional. Por otra parte, la producción nacional pudiera caer a niveles nunca vistos.

Las consecuencias la gestión del gobierno no son difíciles imaginarlas. De ser ciertas las sospechas de los productores nacionales, en el 2017 se agravará el problema de la escasez de los productos de la dieta básica de los venezolanos. Las colas a las puertas de los supermercados no solo irán calle abajo, sino que cruzarán las calles.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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