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La crisis: Escasez de repuestos para autos ronda el 50 por ciento

La crisis: Escasez de repuestos para autos ronda el 50 por ciento


Lo que antes era una comodidad se convirtió en un dolor de cabeza pues la falta de repuestos automotrices en Venezuela se ha ido incrementando debido a una recesión económica que redujo la importación y ocasionó una fuerte escasez de parte de vehículos.

Según Giuseppe Penelope, presidente de Cámara Nacional de Comercio y Autopartes (Canidra), la poca entrega de dólares por parte del Gobierno generó una desaceleración en la importación de partes automotrices, que trajo como consecuencia una escasez que se ubica entre el 45% y el 50%.

“Esta crisis empieza en 2009 cuando el sector de autopartes deja de ser prioritario para que le otorguen divisas y pasa para lo que era el Sicad. Comenzamos a navegar por una situación que nos obligó a usar los inventarios, los cuales han venido agotándose”, afirma Penelope.

Penelope explica que al sector de autopartes no se le asignan divisas de manera fluida para importar desde el año 2014 y es por ello que los inventarios se han ido reduciendo. Por esta razón cada vez son más los venezolanos que tienen que hacer un safari en busca de repuestos.

Tal es el caso de Álvaro Albis, que caminó dos días para conseguir las pastillas de frenos de su Chevrolet Cavalier. “Es sumamente difícil conseguirlos debido al monopolio que tienen los vendedores y tampoco le sueltan las divisas a las empresas para adquirir los repuestos y traerlos” añadió.

Según Canidra el Gobierno mantiene una deuda con el sector de unos 12 millones de dólares correspondiente a la adjudicación por parte de Cadivi. En relación a la subasta número 1, realizada en 2015, la adjudicación fue de alrededor de 57 millones de dólares, pero se habla de una deuda de 37 millones de dólares pendiente por liquidar.

 

VARIACIÓN DE PRECIOS 

Pero no solo la escasez es motivo de alarma para los propietarios de automóviles. A este problema se le suma los altos costos de los repuestos. Muchos hacen un gran esfuerzo para encontrarlos a precios que estén más acordes con sus bolsillos.

Así lo afirma Hipólito Pérez, quien anda en busca de una estopera de motor desde hace dos días y tiene el carro accidentado desde hace meses porque el alto costo le impide repararlo. “Me cuesta 7.000 bolívares, trabajo con el carro y no puedo porque todo está muy costoso”. Los elevados precios en los repuestos implican una disminución en las ventas de algunos comercios afiliados a la cámara de autopartes.

Estudios realizados por Canidra registran que las ventas han caído 80% desde el 2008 hasta el 2016, debido a la pérdida del poder adquisitivo del consumidor y a la falta de inventario.

Penelope explica que la variación de precios en el mercado viene dada por la libre competencia, modelo y tipo de materiales. Sin embargo, existen otros factores que modifican estos montos finales como las leyes regulatorias, la devaluación y la alta demanda. En tal sentido la cámara de autopartes plantea colocar precios basados en los costos de reposición.

“Hay una ley de precios justos que indica o manda que el precio de venta debe ser calculado dependiendo del precio de compra. La rotación de inventarios en el tema automotriz es mucho más lenta que cualquier otra actividad comercial. Por lo tanto puede ser, si se toma en cuenta el costo de compra del producto al día, se vende a ese precio y cuando se repone la diferencia en el precio de venta es abismal”.

Los repuestos de alta rotación por los cuales depende el funcionamiento del vehículo tienen precios como:

  • Un filtro de aceite oscila entre 15.000 y 40.000 Bs
  • Lubricantes se encuentran entre 7.000 y 9.000 Bs
  • Un kit de correa de tiempo está costando entre 400.000 y 500.000 Bs
  • Los cauchos en promedio están en 150.000 Bs

Algunos propietarios y mecánicos buscan repuestos genéricos o de fabricación china para así terminar con la preocupación que impide una movilidad confortable en las calles venezolanas. Sin embargo, muchos propietarios manifiestan poca aceptación por este tipo de partes. “Los repuestos genéricos no los aceptan, porque muchos afirman que si van a pagar más, prefieren un repuesto japonés o coreano”, afirma Antonieta Rodríguez, encargada de una venta de repuestos ubicada en Los Dos Caminos.

En relación a las ventas Rodríguez afirma que “se han mantenido porque los clientes están desesperados, ellos presumen que van a subir más. Lo último que nos ha llegado tiene un 200% más de aumento”.

Otra opción es reconstruir partes de vehículos, que si bien no es la solución ideal, es una medida que ayuda a poner en movimiento el vehículo. Sin embargo, el presidente de Canidra expresa que esta decisión puede ocasionar daños en el automóvil y un accidente de tránsito.  “No puede ser que los repuestos se reconstruyan sin unos controles técnicos aplicados a ellos, porque eso trae consecuencias a la seguridad vial del país”.

Una opinión similar tiene José Manuel González, presidente de la Cámara Nacional de Talleres Mecánicos de Venezuela (Canatame), quien explica que los repuestos reconstruidos tendrían que tener una normativa de certificación y de calidad con altos estándares para poder garantizar que ese repuesto cumple con las mismas especificaciones que hizo el fabricante. “Estamos en una crisis, pero eso puede poner en peligro la vida de las personas que van en el vehículo y las que están en las vías públicas”. 

COSTOSA MANO DE OBRA

A pesar de una coyuntura económica que no tiene solución a corto plazo, hay propietarios que hacen sacrificios por seguir al frente del volante, pese a los altos costos de las reparaciones. Esta situación ha generado que bajaran los trabajos de reparación en los talleres mecánicos, lo que ha generado el cierre de muchos de ellos. “El año pasado cerraron 47 afiliados de 500, es decir casi un 10% por no poder cubrir costos”, explicó Rodríguez.

¿Pero que hace una reparación tan costosa? El presidente de Canatame puntualiza que los adscritos a la cámara estructuran los presupuestos en un 30% de mano de obra, 60% de repuestos y 10% de materiales, “por esta razón lo que incrementa el presupuesto, es el repuesto”. 

Según estudios realizados por la cámara de talleres el promedio de la mano de obra en los últimos trimestres se encuentra aproximadamente en 26.082 Bs y el promedio internacional está entre 45 y 50 dólares la hora; es decir, el precio que tenemos hoy en día en Venezuela está muy por debajo del promedio internacional. 

Pero la crisis económica hace buscar mano de obra más barata. Tal es el caso de Eric Romero, quien trabaja en las calles de Quinta Crespo, en Caracas. Sus herramientas son pocas, no cuenta con un espacio cómodo para ofrecer sus servicios cómo técnico automotriz. Sin embargo, nos comenta que ya tiene su clientela que le confía la reparación de sus vehículos.

“La gente prefiere una persona que no tiene un taller y que trabaje en la calle y de confianza para que le haga su trabajo más económico y como las personas necesitan su carro para transportarse me lo traen porque el trabajo es sumamente rápido, económico y garantizado”, dice Romero.

Según el presidente de la cámara de talleres en Venezuela la informalidad ronda el 80%, un porcentaje alto que puede conllevar a que muchos centros automotrices cierren sus puertas.

“Eso le está haciendo muchísimo daño a la industria de reparación y mantenimiento automotriz porque el informal no paga impuestos, no paga seguridad social, no paga disposición final de los desechos peligrosos. La informalidad no tiene garantía y a su vez un mal trabajo puede ocasionar un accidente”, recalca Rodríguez.

En relación a los presupuestos un mantenimiento preventivo, que consiste en el cambio de aceite, filtros, revisión de fluidos y puntos básicos podría costar entre 50.000 y 70.000 bolívares.

Pero si vamos a una reparación mayor, la preocupación es peor, pues reconstruir los denominados ¾ de un motor podría costar, solo de mano de obra, unos 600.000 a 700.000 bolívares, más la rectificación que está por el orden de los 500.000 bolívares, sin contar lo costoso de los repuestos. “Con repuestos y todo estaríamos hablando de entre 3.000.000 y 3.500.000 bolívares el motor completo”, detalló Rodríguez.

Pese a los costos de estas reparaciones expertos afirman que arreglar un vehículo en Venezuela sigue valiendo la pena, porque el sueño de manejar un auto 0 kilómetros se desvanece a rápida velocidad, debido a la caída en la producción nacional.

De acuerdo con la información emanada de la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez) en 2016 se ensamblaron 2.849 unidades, lo que refleja una caída del 84,43% en comparación con las 18.300 unidades que se fabricaron el año 2015.

Por esta razón Penelope afirma que en Venezuela arreglar un automóvil es más viable que comprarlo nuevo porque los vehículos se comercializan en una divisa extranjera y para el común de los venezolanos es muy difícil acceder a un auto

Félix Saturno/TalCual con edición de Visión Global

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