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Estudio: Mujeres buscan amigas, no sólo matrimonio, en Estado Islámico

Estudio: Mujeres buscan amigas, no sólo matrimonio, en Estado Islámico


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La idea de que las jóvenes que viajan a Siria sólo quieren convertirse en “novias yihadíes” es simplista y perjudica los esfuerzos por evitar que otras chicas se radicalicen, según un nuevo estudio realizado en Gran Bretaña.

Las mujeres jóvenes se unen al grupo extremista Estado Islámico por muchos motivos, como el descontento por lo que perciben como la persecución contra los musulmanes y el deseo de pertenecer a una hermandad de mujeres con ideas similares, indicó el estudio presentado el jueves por el Instituto para el Diálogo Estratégico y el Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización en el King’s College de Londres.

La sociedad occidental debe comprender estas motivaciones si espera impedir que más mujeres se sumen a los milicianos, y quizá regresen a sus países de origen para cometer atentados, señalaron las autoras del informe, Erin Saltman y Melanie Smith. Pensar en estas jóvenes como chicas inocentes engañadas y a las que se ha lavado el cerebro lastra la comprensión de la amenaza que suponen.

“No se las toma en serio”, dijo Smith. “Es peligroso por naturaleza etiquetar a la gente con el mismo criterio”.

Las investigadoras señalan que si bien el término novia yihadí es pegadizo para los medios, las chicas que viajan a Siria se ven a sí mismas como algo más: peregrinas embarcadas en una misión para desarrollar la región y convertirla en una utopía islámica. Muchas querrían combatir junto a los reclutas varones, pero la estricta interpretación del Islam que hace el grupo las relega a papeles domésticos.

Puede que la principal responsabilidad para una mujer en el territorio controlado por Estado Islámico sea ser una buena esposa y “madre de la siguiente generación del yihadismo”, pero el estudio británico concluyó que las mujeres juegan un papel clave en la propaganda del grupo armado, al emplear los medios sociales para atraer más reclutas.

“La propaganda es peligrosa”, dijo Smith. “Atrae a individuos vulnerables o ‘en riesgo’ a ideologías extremistas (…) simplificar los conflictos mundiales como luchas entre el bien y el mal da la oportunidad a alguien de ser el ‘héroe’, un mensaje que transmite poder a un individuo desarraigado”.

A menudo, las jóvenes son vulnerables a esta clase de retórica porque se cuestionan su identidad cuando crecen y se convierten en adultas. Muchas de las jóvenes observadas dijeron sentirse aisladas a nivel social y cultural en la sociedad secular occidental, y veían la región controlada por el grupo EU como “un refugio seguro para los que quieran proteger y aceptar por completo el islam”, según el informe.

Unas 550 jóvenes, las más jóvenes de 13 años, han viajado ya al territorio controlado por el grupo extremista, indicó el estudio.

Las autoras analizaron las cuentas en medios sociales de más de 100 perfiles de mujeres en plataformas como Twitter, Facebook y Tumblr. Fotos, conversaciones en internet y otros datos ayudaron a situar a esas usuarias en Siria o Irak. Las mujeres venían de 15 países y en gran parte se comunicaban en inglés.

Las mujeres hablaban de forma habitual sobre la camaradería que habían experimentado tras mudarse al territorio del grupo islamista, y a menudo subían a internet imágenes de “hermanas” con el rostro cubierto posando juntas.

“A menudo, esto contrasta con las conversaciones sobre la sensación de falsedad o las relaciones superficiales que dicen haber tenido antes en Occidente”, dijeron las autoras. “Esta búsqueda de significado, hermandad e identidad es un factor clave que lleva a viajar a muchas mujeres”.

También buscan romance, en la forma de matrimonio.

“En internet se comparten a menudo imágenes de un león y una leona para simbolizar esta unión”, señaló el estudio. “Esto simboliza el hallazgo de un marido fuerte y valiente, pero también difunde la idea de que apoyar a un esposo yihadista y asumir la ideología de ISIS es un papel de poder para las mujeres”, indicaron, empleando uno de los acrónimos para el grupo EI.

Una mujer identificada sólo como Shams, que es médico, encontró a su esposo a través de un encuentro arreglado. Él propuso matrimonio de inmediato. Ella mostró una imagen de la boda, con la bandera del grupo EI al fondo. Su esposo, con barba, lleva corbata. Ella viste un burqa blanco que sólo deja ver sus ojos.

Aunque se tienta a las jóvenes con historias románticas sobre grupos de mujeres que comen a la luz de las velas y se bañan en el Éufrates, la mayoría de las migrantes descubren con rapidez que la realidad de sus vidas es bien distinta.

Aunque la vida en Siria es difícil, pocas mujeres comparten sus penurias de forma directa. El grupo Estado Islámico emplea una red descentralizada de “mensajeros” para difundir su visión del día, y la red actúa con rapidez para reprimir a cualquiera que hable de forma negativa. La etiqueta de Twitter “#nobodycaresaboutthewidow” (a nadie le importa la viuda) no duró mucho tiempo.

Sin embargo, las mujeres sí advierten a las que puedan seguirlas que deben estar listas para ser “puestas a prueba” por un suministro eléctrico irregular, cortes de agua, duros inviernos y los problemas de vivir en una zona en guerra. La atención sanitaria es una preocupación frecuente, y una mujer occidental describió su experiencia de sufrir un aborto en un hospital del grupo Estado Islámico porque no podía comunicarse con el médico.

“Estas anécdotas sirven para refutar la idea de una sociedad utópica y bien integrada que tanto destaca la propaganda de ISIS”, dijeron las investigadoras.

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AP

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