Un ingeniero hidráulico de la central Simón Bolívar, informó en entrevista a Panorama, en calidad de anonimato, que “en 2010 se pasó por un período de sequía que llevó el nivel de 261 msnm (en enero) a un mínimo de 248 msnm en mayo”.

De igual manera, explicó que en junio empezó un fuerte período de lluvias y ya en noviembre la cota había subido a más de 271 metros, “pero en 2016, es algo complejo predecir cómo será la recuperación del embalse (…) por la inestabilidad del clima. Podría darse un fenómeno rápido si llega La Niña (fenómeno climático caracterizado por abundantes precipitaciones) o un proceso lento de hasta dos años en el peor de los casos para que llegue nuevamente a un nivel óptimo”.

Los últimos datos oficiales reflejan que la cota se ubica en 241,57 metros y está a 1,57 metros de la “zona de colapso”. El fenómeno climático de El Niño y el peor período de sequía en la historia del país le han pasado una fuerte “factura” al embalse con un área de 4.690 km2 que hoy luce como un “desierto”. Incluso, al bajar la cantidad de agua (que se traduce en energía) esto disminuye la potencia de las 20 unidades generadoras que existen en la central hidroeléctrica.

Las últimas declaraciones del ministro para la Energía Eléctrica, (M/G) Luis Motta Domínguez, en abril pasado, reseñaron que la superficie del embalse con agua del Guri bajó de 4 mil 690 km2 a un mínimo de 2 mil 800 km2, al tiempo que aseguró que el turbinado se encontraba entre “3 mil y 4 mil m3/seg”. “Es necesario que el pueblo sepa que un centímetro que baja el embalse representa 47 mil millones de litros de agua” manifestó.

Miguel Lara, experto en materia de electricidad y exgerente general en la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis), aseguró a este rotativo que “la hidrología y el uso que se le dé al embalse son las variables que deciden hasta que cota se recuperará (el Guri) una vez transcurra la época de lluvias. No es el Niño (fenómeno climático) quien toma por sorpresa al SEN, es el abuso del embalse lo que lo deja vulnerable para la época seca”.

Lara puntualizó que la capacidad de generación térmica operativa, según datos extraoficiales revelan que apenas el 40% está disponible en el país serviría de gran ayuda cuando la fuerte sequía afecta el nivel del embalse y, por tanto la operatividad de la central hidroeléctrica Simón Bolívar.

Explicó que de “tener la generación térmica necesaria” se podría ajustar “la producción de Guri al valor de diseño para hidrologia desfavorables y asi soportaría tres años desfavorables seguidos sin ningún problema”.