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Gobierno de Nepal: “No estábamos listos” para 2do terremoto

Gobierno de Nepal: “No estábamos listos” para 2do terremoto


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Nepal se ha visto sobrepasada por el segundo terremoto importante en menos de tres semanas, dijo el jueves el primer ministro del país, durante una visita a una localidad en las montañas por lo general tranquila, y que ahora es un centro al que acuden los aterrados vecinos desesperados por recibir ayuda del gobierno.

Miles de personas llenan ahora las calles de Charikot, el centro administrativo del aislado distrito que resultó más afectado por el temblor de magnitud 7,3 del martes, en el que murieron al menos 96 personas y más de 2.300 resultaron heridas. El sismo del 25 de abril mató a más de 8.150 personas, hirió a decenas de miles y dejó a cientos de miles sin hogar.

“Después del primer terremoto, no estábamos preparados para un segundo tan grande”, dijo a la prensa el primer ministro, Sushil Koirala, tras llegar a Charikot en helicóptero.

Las temporada de lluvias del monzón se acerca, y hay cientos de miles de personas que siguen sin techo.

“Necesitamos tiendas. Nuestra gente necesita refugio. Con la temporada de lluvias, a la gente le será difícil sobrevivir a cielo abierto”, dijo.

Casi todo el mundo tiene demasiado miedo como para dormir bajo techo en Charikot, que se ha llenado de gente de zonas cercanas que busca ayuda. Las réplicas les mantienen en ascuas.

Aunque en la ciudad se ha entregado comida de forma ocasional, los suministros no bastan ni de lejos para la gente que sigue llegando. Muchos simplemente esperan ante las puertas cerradas del pequeño centro de distribución de ayuda del ejército, agitando la cerca con enfado cuando la frustración les supera.

“Vinimos aquí con tanta esperanza y tantas dificultades, pero ahora sólo esperamos y esperamos”, dijo Navraj Nama, de 25 años, que fue a Charikot con su hermano y su anciano tío tras el segundo sismo. El 90 por ciento de su pueblo, Danka Khorka, resultó dañado en el terremoto del 25 de abril, y unos 50 edificios se habían derrumbado cuando se produjo el segundo.

El pueblo de Nama está entre los que necesitan refugio con urgencia, y el joven campesino llegó a la ciudad esperando conseguir tiendas o lonas que cargar de vuelta. No había ninguna disponible.

Sabita Debi, que tenía una tienda de té con su hijo adolescente, dijo que lleva viviendo al aire libre con sus hijos desde el primer terremoto del 25 de abril.

Con su casa quedó dañada, inclinada hacia un lado, y en las últimas dos semanas ha recibido una lona y algo de arroz, dijo.

La tendera tenía el rostro enrojecido de los largos días al sol. “El gobierno hace promesas, pero a nosotros no nos ha llegado nada (…) Seguimos corriendo aquí y allí cuando oímos que se distribuye comida”, dijo Debi, de 35 años vestida con el sari arrugado con el que salió de casa hace dos semanas.

En la capital, Katmandú, también escasean las lonas y las tiendas. Algunas personas utilizan cajas de cartón como refugio temporal.

“No tenemos a donde ir. Ésta es nuestra casa por ahora. Acabábamos de volver a nuestras habitaciones alquiladas y de nuevo han vuelto los terremotos”, dijo el carpintero Raj Kuimar, que compartía una pequeña tienda con otras dos familias en Katmandú.

El jueves continuaban las tareas de búsqueda de un helicóptero de la Marina estadounidense que transportaba a seis miembros de ese cuerpo y dos soldados nepalíes. La nave desapareció el martes cuando repartía ayuda en el nordeste del país.

La búsqueda aérea del helicóptero realizada por Estados Unidos no encontró “nada relevante”, dijo el coronel Steve Warren, portavoz del Pentágono.

Estados Unidos ha redirigido algunos satélites para ayudar a la búsqueda. La operación se centra en la zona de Sunkhani, casi 80 kilómetros (50 millas) al nordeste de la capital, según fuentes en Katmandú.

El terremoto del martes fue menos potente que el de abril y afectó a una zona menor y menos poblada. Su epicentro estaba entre Katmandú y el Everest, al sureste del terremoto del mes pasado. Su efecto fue más fuerte en las remotas zonas rurales del Himalaya, golpeando muchas aldeas a las que sólo se accede por rutas de senderismo y provocando deslaves que bloquearon carreteras.

“Las casas dañadas sufrieron más daños o quedaron destruidas. Las casas y edificios de escuelas que se habían librado antes resultaron afectadas (…) las carreteras sufrieron daños”, dijo Jamie McGoldrick, alto cargo de la ONU en Nepal.

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AP

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