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Hambre y miseria son las consecuencias del continuo  aumento del costo de la vida

Hambre y miseria son las consecuencias del continuo  aumento del costo de la vida


El sostenido aumento del costo de la vida hace que, a pesar de los aumentos de cesta tickets y salarios mínimo, a los venezolanos nos les alcancen estos ingresos para adquirir los productos básicos que requiere para alimentar a su familia.

Esta realidad fue recogida la pasada semana por la Academia Nacional de Ciencias Económicas y la agencia Bloomberg, quienes señalan los niveles de pobreza y miseria en el país.

En el 2016, multiplicándose por más de 6 veces los precios en el caso de los alimentos ha tenido como consecuencia el empobrecimiento que lleva a que los venezolanos pasen hambre.

En efecto, según la encuesta ENCOVI –realizada por la UCAB et al- 8 de cada 10 venezolanos comen solamente una o dos veces al día. Indicador que reflejan otras encuestas dadas a conocer recientemente.

Indicador que también sirvió a la agencia Bloomberg para ubicar a Venezuela en el primer lugar del ranking de miseria en una muestra de 45 países.

Estas encuestas y análisis recogen que el principal problema es la inflación. Un mal que si no se atacan sus causas, no desaparecería, con lo que el hambre y la miseria irían en aumento.

Ese ha sido la principal recomendación de la Academia, que propuso la pasada semana u conjunto de medidas y políticas para detener el continuo aumento de los precios.

En la misma dirección, y en reiteradas ocasiones, el economista y diputado José Guerra ha señalado que “la inflación es el enemigo de los salarios”, y ha afirmado que la caída del consumo arrastra al desplome de la economía.

La caída del consumo es una consecuencia inmediata de la caída del poder de compra del ingreso de los venezolanos. En el 2016, de acuerdo a datos procesados por el BCV y dados a conocer por Guerra, el consumo cayó un 10%.

“Por primera vez el Banco Central de Venezuela (BCV), desde 1948, registra que el consumo cae en esa proporción”, refirió.

Agregando que con esa caída en el consumo se “arrastra la caída de la economía”, que se ve reflejada en una pérdida del 25% de la producción en los últimos cuatro años.

Es así como esta situación es resumida por José Guerra en términos de que una economía que no genera ingresos y con alta inflación “el resultado es la pobreza que estamos viviendo los venezolanos”.

Una pobreza, que como Guerra resalta, se evidencia en la pérdida de peso de los venezolanos, lo que confirmaría altos niveles de desnutrición –sobre todo en niños- al no tener acceso a las proteínas fundamentales: carne, leche, pescado.

Alertando que las consecuencias en los niños serían terribles. Tendríamos una generación de jóvenes “raquíticos, con la masa muscular y la parte ósea menos desarrollada, y el cerebro menos expandido”.

Eduardo Martínez/VisónGlobal/@ermartinezd

 

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