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Hampa mata a menor de edad por robarle el celular

Hampa mata a menor de edad por robarle el celular


La delincuencia acabó con Freiddy Eduardo Castro Zabala, de 14 años. El estudiante de tercer año de bachillerato, salió de su clase de biología y junto a dos compañeras ayer a las 11.30 de la mañana, atravesó la cancha de softbol del liceo Baralt, para agarrar transporte público en la parada del Hospital Universitario. Antes de llegar a su destino los detuvieron dos delincuentes. Uno de ellos apodado el “Jok” le exigió su teléfono celular y este tras oponerse al robo recibió un disparo en el pecho.

El alumno murió en el sitio. Sus compañeras relataron que los vándalos son unos jóvenes que rondan por el sector. Cuando pasaban por las gradas los interceptaron. “Párense allí. No se muevan”, dijeron los pistoleros a los estudiantes. Freiddy les contestó nervioso “que quieren el bolso, tranquilos que yo se los doy”. Le pidieron el teléfono celular y por su tardanza en entregarlo los ladrones, quienes al parecer estaban drogados, le dispararon y huyeron.

El cuerpo del liceísta cayó en la arena boca arriba. Su chemisse celeste en segundos se tiñó de rojo, por la sangre que supuraba de su pecho. Sus amigas al ver que los malhechores se marcharon se aproximaron hasta donde yacía Freiddy. Trataron de que este les respondiera, pero al ver sus ojos casi en blanco, al igual que su piel morena, corrieron con su uniforme manchado de sangre hasta su liceo Antonio Guzmán Blanco. Cuando atravesaban la calle para llegar, a una de ellas la atropelló un carro, pero su angustia era tanta que con la misma se levantó y siguió corriendo.

Las muchachas llorando, casi en shock por lo sucedido, llegaron a la coordinación de tercer año y avisaron a su profesor Vinicio Urdaneta. Este enseguida alertó a las autoridades y se trasladó hasta el sitio en compañía de otros maestros, entre ellos Zulima Granadillo, quien desconsolada recordó que su alumno no tenía ni cinco minutos de haber salido de su clase de biología cuando le avisaron que estaba muerto.

Mayerlin Villanueva, profesora de legislación laboral desde hace 13 años en la institución, también lloraba la pérdida. “Castro era un estudiante regular. Era bueno. Un muchacho tranquilo que no daba problemas. Esto ocurrió por la falta de seguridad y de presencia policial, tanto dentro de los liceos como afuera”.

Sin palabras

El dolor tenía el ambiente tenso. Todos lloraban la pérdida de un buen estudiante. Los liceistas murmuraban sobre lo ocurrido. Veían fijo el cuerpo cubierto con una sabana y se preguntaban unos con otros, si alguno podría ser la próxima víctima, sino colocan vigilancia. El cadáver lo levantaron del suelo, lo colocaron sobre una bandeja y lo engavetaron en la furgoneta. Unos 10 minutos más tarde llegó Danith Zabala, preguntando por su hijo. Ya le habían dado la mala noticia pero ella no lo aceptaba. Apoyada del hombro de una funcionaria de la Policía regional repetía “mi hijo, mi hijo”, el dolor en su alma la hacía desvanecer. Cuando reaccionaba preguntaba “dónde está mi hijo. Él era mi niño”.

Más atrás llegó el padre de la víctima. Con su rostro de firmeza preguntó al director de la escuela que había ocurrido y con su voz quebrantada dijo “esto no puede ser. Era mi hijo” y se retiró del plantel.

Horas más tarde la progenitora habló y dijo sentada frente a la morgue de Maracaibo que su hijo soñaba con ser Guardia Nacional, al igual que sus hermanos que están destacados en el cuartel de Paraguaipoa. Recordó que Freiddy siempre con una sonrisa se levantaba a las 5.30 de la mañana, agarraba el autobús de Curarire que lo dejaba en Bomba Caribe y allí se subía a otro que lo dejaba frente al Hospital Universitario. De allí caminaba hasta su liceo, en el sector Paraíso, entre avenida 17 y 19.

Trascendió que el velatorio del joven que cumpliría sus 15 años el 20 de este mes, lo van a realizar en la sala de su hogar, en la calle 18 del barrio Brisas del Norte de la parroquia Ildefonso Vázquez.

Inseguridad

Miguel Ángel Labarca, director de la escuela Antonio Guzmán Blanco, indicó que el liceo Baralt, el Guzmán Blanco y el Francisco J. Duarte, están unificados. “En ninguno de los tres hay seguridad y exijo a las autoridades que coloquen un cuadrante. Las clases serán suspendidas por 10 días hasta que se resuelva el tema de la seguridad”.

Labarca expresó que las estudiantes que presenciaron el crimen serán transferidas a otra institución para resguardar su bienestar. “Esto es primera vez que pasa, pero se había tardado mucho en ocurrir. Aquí cuando todo queda solo se meten a robar y a vender droga”.

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