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Heinz Dietrich: No hay forma de salvar la cabeza de Maduro

Heinz Dietrich: No hay forma de salvar la cabeza de Maduro


El profesor Heinz Dietrich, al considerar que no hay forma de salvar la cabeza de Maduro, la solución a la crisis política de Venezuela pasaría solamente por tres posibilidades: intervención de Fuerzas globales, Solución Sandinista o golpe militar.

Así lo razonó en un articulo de opinión de ocho puntos publicado este domingo en el portal Aporrea, vinculado al movimiento disidente del chavismo Marea Socialista.

Nadie puede ganar

Para el profesor, “ni la trifásica MUD ni el bipolar PSUV-Gobierno pueden destruir al enemigo, para quedarse con el máximo premio de la contienda: la renta petrolera”.

Por ello asegura en su primer punto que “ante la imposibilidad endógena de liquidar al enemigo, tanto la facción neoliberal-monroeísta como la socialdemócrata-populista de los mantuanos del Siglo 21, han acudido a la intervención externa. Washington, el Vaticano, la Internacional Socialista, la UNASUR y el neo-fascismo falangista han sido convocados por las fuerzas indígenas, para participar en el jaque mate final del drama tropical”.

EEUU: la táctica del salami

En su segundo punto, Dietrich deja de lado el cacareado “triunfo” que publicita el gobierno de Maduro en la Asamblea de la OEA. Es más, afirmó que “Washington sabía, por supuesto, que no iba a lograr una condena a Venezuela, es decir, que la plaza no iba a caer con el primer cañonazo”.

Por lo que EEUU habría avanzado con su “táctica de salami” hacia el golpe final. “De la misma manera, la reunión estableció una plataforma política-discursiva de seudo legalidad importante, que, como referente, le permite a los medios de manipulación globales potenciar aún más la campaña subversiva contra Venezuela”.

En el tercer punto, Dietrich analiza la injerencia de la Internacional Socialista, la cual califica de “competencia europea”.

En este sentido le acuña la iniciativa del diálogo. “El objetivo, urgido por el Papa y UNASUR, era dialogar sobre una solución pacífica al conflicto nacional. Sin embargo, el pretendido diálogo de concertación se acabó, cuando chocó con la cruda voluntad de poder de los actores y la verdad de lo concreto. La oposición exigió el revocatorio, la amnistía, el regreso de los exiliados y la reforma económica. El gobierno, a su vez, demandó parar la iniciativa en la OEA. Ahí terminó el romance de la negociación pacífica”.

En cuanto al Papa y Henrique Capriles, el profesor Dietrich estima que “cual araña silenciosa y diligente, Capriles está tejiendo la alternativa del Centro para sustituir a Maduro y ganarle la carrera a sus competidores Allup, López y Borges”.

Estrategia en la cual apunta a Henry Falcón como “su operador político”. Sin embargo, el profesor señala que Capriles se habría enfurecido “con la estratagema de diálogo a lo oscurito en la República Dominicana y la intervención estadounidense vía la OEA, instrumentada por Ramos Allup”.

Siempre el franquismo

En la ensalada de personajes y situaciones, en el análisis de Heinz Dietrich no podían faltar Leopoldo López, el franquismo y el “Centro”.

Presagia que las posibilidades de López son escasas y que “es más probable, que la convergencia del bloque de Capriles con el de la Internacional Socialista será el Centro victorioso del conflicto”.

Maduro indefendible

Una vez Dietrich conjuga lo señalado anteriormente, llama la atención sobre lo que llamó “la revolución de las colas y la cabeza de Maduro”.

“Toda rebelión social comienza por el hambre y Venezuela no será la excepción. Tomando el incremento de los saqueos como parámetro sistémico de la situación actual, es evidente, que el momento del estallido generalizado se acerca rápidamente”, escribe.

“Como la absoluta mayoría de la población está convencida, que la camarilla de Maduro es responsable causalmente del hambre y de la situación insostenible de las masas, no hay forma de salvar la cabeza de Maduro y el proyecto de desgobierno que encarna”, agrega.

En este punto, el profesor llega a su primera gran conclusión. “El fracaso de todas las negociaciones hasta el día de hoy demuestra que no hay nada que hablar, mientras el gobierno no acepta prescindir de Maduro y Cabello”.

A raíz de lo cual formula una “pregunta real”: ¿cómo llegar a un arreglo que salve la cara al “Chavismo” y permita una concertación que evite la violencia. La única respuesta posible a esa pregunta es: la solución sandinista de 1990”.

La experiencia sandinista

La segunda conclusión a la que llega Dietrich, viene en tono de propuesta, al sugerir una solución maniquea: la “solución sandinista fundacional o la violencia masiva”. Dejando pro fuera cualquier otra posible solución.

Falta en el análisis de Dietrich la comparación de la Nicaragua de 1989 con la Venezuela del 2016. Si lo hubiera realizado, hubiera encontrado tantas diferencias que no se le hubiera ocurrido mencionar la experiencia nicaragüense.

Para 1989, Nicaragua venía de dos guerras civiles. El país estaba agotado por estas dos guerras, una de las cuales (de los Contra) estaba suspendida pero no finalizada, y por la aplicación de un modelo económico comunista ortodoxo que había terminado de arruinar la poca producción del país.

Políticamente, el gobierno sandinista estaba asfixiado por su propia gestión. Ya no sabían que más hacer. Por lo que las elecciones que ganó Violeta Chamorro vino en su auxilio.

En este contexto, en Nicaragua se había desplomado la producción agrícola y ganadera, con lo que las exportaciones se habían venido abajo. Sin otros productos que vender, y un peligroso desabastecimiento interno de alimentos y medicamentos, el país carecía de ingresos en moneda dura.

En el caso de Venezuela, el país sigue obteniendo ingresos por la exportación de petróleo, a pesar de la baja de los precios. Los economistas consideran de que lo que adolece el país es de una buena administración de esos ingresos.

Regresando a lo que sugiere Dietrich, pondera que “la convocatoria a nuevas elecciones presidenciales para el año 2017 (…) permite al gobierno evitar la estrepitosa derrota del revocatorio; pregonar que es democrático; cambiar su equipo para tratar de rescatar lo poco rescatable del PSUV para las elecciones del 2017 y llegar a un acuerdo económico con el bloque de Capriles, con apoyo del Papa, la IS, UNASUR y, eventualmente, Washington”.

Presagiando que por esta vía, “Maduro renunciaría antes de fin de año por razones de salud”, por la evidencia “que el “Chavismo” perderá esas elecciones holgadamente”.

Lo que le lleva a señalar que el chavismo “tiene que negociar que durante unos seis años no se cambie la oficialidad de las Fuerzas Armadas ni el control de determinados sectores de la policía”.

Lo que considera “necesario para evitar un revanchismo y una represión generalizada. Sobre este acuerdo fundacional, se puede entonces negociar todas las demás demandas de ambas partes”. “Las razones para que los dos adversarios acepten tal arreglo, son poderosas”.

Advertencias a tiros y troyanos

Finalmente Heinz Dietrich, al considerar que su propuesta es “la última oportunidad antes de la catástrofe”, afirma que “si la oposición no acepta el acuerdo fundacional, la situación terminará muy pronto en un estallido social que provocará un régimen militar”.

Advirtiendo a “la vieja clase política pre-Chávez no puede estar seguro, de que les vaya a ir muy bien en tal régimen de facto”.

En cuanto al chavismo, Heinz Dietrich les advierte que “si la camarilla de Maduro-Cabello no acepta el acuerdo fundacional, le espera, más temprano que tarde, un levantamiento social generalizado, seguido por un golpe militar. Y ahí, tampoco pueden estar seguros, que sus antiguos aliados les tratarán con guante de seda”.

Sentenciando finalmente que “de ahí, que para ambos lados ésta es la última oportunidad de negociar que tienen. Si no la aprovechan, la bota militar los sustituirá”.

Eduardo Martínez/VisiónGlobal/@ermartinezd

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